General Jorge Rafael VidelaArgentina ha padecido seis dictaduras, pero la peor de todas fue la de Jorge Rafael Videla, quien murió la semana pasada en una cárcel de Buenos Aires a los 87 años. Se crió en una familia de oficiales y la oscuridad de los cuarteles fue su entorno. En los años setenta la presidenta Isabel Perón lo nombró comandante del Ejército cuando las tensiones políticas sofocaban el país. Pero en marzo de 1976 Videla la derrocó y se impuso a la cabeza de una junta militar, que hundió a Argentina en el terrorismo de Estado y dejó más de 30.000 desaparecidos, miles de torturados, exiliados y cientos de niños robados.

Dijo que “en toda guerra hay personas que sobreviven, otras que quedan incapacitadas, otras que mueren y otras que desaparecen”. Videla mandó además, al mejor estilo nazi, a quemar libros, prohibió artistas e implantó una política neoliberal que despedazó la economía. Después de que se acabó la dictadura en 1983, lo sentenciaron a cadena perpetua pero en 1990, Carlos Ménem indultó toda la junta. En 2010 la Corte Suprema finalmente dictó que la amnistía era ilegal y lo condenaron de nuevo a prisión perpetua. Pero Videla nunca se arrepintió, cuando lo sentenciaron dijo que libró “no una guerra sucia, sino una guerra justa que aún no ha terminado”.

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