El crimen organizado intenta penetrar en las estructuras del poder a través de procesos electorales, imponiendo sus candidatos, advirtió hoy el secretario de seguridad de la Organización de Estados Americanos (OEA), Adam Blackwell.
“La participación de grupos criminales en procesos electorales, la amenaza y asesinato de candidatos, es una gran amenaza para nuestros institutos democráticos”, dijo Blackwell en un foro de funcionarios judiciales, fiscales y ministros de los países de la OEA inaugurado este jueves en México.
Añadió que el crimen organizado ya controla “varias comunidades o zonas geográficas”, donde pueden intervenir en elecciones “amenazando o incluso asesinando candidatos, en muchos casos, imponiendo a sus propios candidatos.

Asimismo destacó que la delincuencia y la violencia son “las principales amenazas a la seguridad” en el continente americano, donde, según un informe de la OEA elaborado el año pasado, se registran más de 357 mil muertes violentas al año, entre ellas 150.000 homicidios, 75% de ellos con arma de fuego. 
Por su parte, el experto en política internacional de RIA Novosti, Piotr Romanov, aseguró que el deseo del crimen organizado de penetrar en las estructuras del Estado, es una amenaza a nivel mundial.
“Esa filtración ya existe, por ejemplo, en el Congreso estadounidense. Lo que pasa es que en estos países hay una mayor experiencia en lo que respecta a la ‘cooperación’ con el crimen organizado que a propósito también se desarrolla y logra camuflarse de manera mucho más inteligente”, indicó el experto.
“La venta de armas de varias corporaciones como, por ejemplo, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU o de varias estructuras especiales en algunos países hacen las veces de un sector del crimen organizado y no son menos criminales que los narcotraficantes”, apuntaló el experto ruso.
Romanov destacó que las elecciones directas por sufragio universal es un arma de doble filo. Por un lado “permite elegir justa y democráticamente a las autoridades de un país, pero por otro lado permite el ingreso de grupos mafiosos en sus estructuras”.
Por ello considera que los procesos democráticos en países, sobre todo, no desarrollados necesitan crear mecanismos para poder filtrar y detectar a individuos o grupos criminales que intenten llegar al poder por medio del voto popular.

RIa Novosti