Agencia de Seguridad Nacionalwww.fuerzasmilitares.org (25OCT2013).- Los líderes de los países europeos critican duramente a la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU (NSA) por espionaje y exigen tomar medidas para poner fin a esto.

Mientras, el 11 de julio de 2001, el Parlamento Europeo publicó un informe sobre la existencia de una red similar de espionaje electrónico Echelon y las trágicas consecuencias de su funcionamiento para la población y el sector de negocios de Europa. La propia investigación en torno a esa red empezó desde los años noventa. El informe contenía propuestas concretas para poner fin a la actividad de los espías. Pero dentro de dos meses, el 11 de septiembre de 2001, se perpetró un ataque terrorista contra EEUU y las medidas propuestas no se aplicaron y ni siquiera se abordaron más.

En aquel momento, la red creada por cinco países –EEUU, Gran Bretaña, Australia, Canadá y Nueva Zelanda– a principios de los sesenta para interceptar la información que se transmitía por los canales de comunicación del sector militar y del cuerpo diplomático de la URSS y sus aliados se convirtió en un sistema de vigilancia global. Los objetos de espionaje fueron los políticos, personas y las entidades de los países europeos. El centro de control de este sistema se ubicaba en la sede de la NSA en Fort Meade, Maryland.

A día de hoy, el periódico francés Le Monde denuncia que EEUU espió las embajadas de Francia en Washington y Nueva York. La canciller de Alemania, Angela Merkel, también sospecha que la NSA pudo haber interceptado sus conversaciones telefónicas privadas. Mientras, se sabe que ya en la época de Echelon la NSA interceptaba las conversaciones del entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, y recogía la información sobre su sucesor,Ban Ki-moon. En el mencionado informe del Parlamento Europeo de 2001 se propuso

instalar los módulos de protección de la información en los sistemas de comunicación de las autoridades de los países europeos. Pero las autoridades de Francia y Alemania recibieron los teléfonos con módulos criptográficos solo después de que estallara el segundo escándalo de espionaje con la participación de la NSA en septiembre pasado.

Además, ahora Le Monde anuncia que la NSA no elige sus objetivos en base al principio de su participación en la actividad terrorista, sino simplemente porque éstos pertenecen a los círculos empresariales, políticos o al Gobierno de Francia. Pero tampoco se trata de algo nuevo. En los tiempos de Echelon, se probó que las tecnologías de los servicios de inteligencia se usaban en EEUU no solo en los intereses de la seguridad nacional. Así las cosas, en 1994, la información que estuvo en disposición de la NSA permitió a la empresa McDonnell Douglas, que a día de hoy forma parte de Boeing, adelantar a Airbus en el concurso de adjudicación de contrato convocado por Arabia Saudí. Del mismo modo, la empresa estadounidense Raytheon ganó en el concurso de adjudicación de contrato por un monto de 1300 millones de dólares convocado por Brasil en el que participó también la compañía francesa Thomson-Alcatel.

¿Quizás la NSA haya decidido someter a pruebas las nuevas tecnologías sin avisar a otros servicios de inteligencia ni a las autoridades de EEUU? Pero es imposible actuar de ese modo desde finales de 2004. En aquella época, el entonces presidente estadounidense, George W. Bush, declaró que “la lección principal del 11 de septiembre de 2001 es el entendimiento que todos los servicios de inteligencia de EEUU deben trabajar en conjunto, como una sola entidad”. Y se creó esta entidad. Unos quince servicios secretos de EEUU fueron encabezados por una persona – el director de Inteligencia Nacional que desde entonces coordina las acciones de todos los servicios de inteligencia estadounidenses y asimismo es asesor del presidente de EEUU y del Consejo de Seguridad Nacional para asuntos de inteligencia. ¿Qué opina el actual director de Inteligencia Nacional, James Clapper, sobre el establecimiento de vigilancia sobre los aliados de EEUU? El pasado 8 de julio, Clapper hizo una declaración ambigua: “Ni siquiera podemos interceptar comunicaciones de objetivos en el extranjero si no tenemos que cumplir una seria misión en materia de inteligencia exterior”.

Y las “serias misiones” las aprueba el Congreso estadounidense. Por ejemplo, en los diagramas filtrados por el extécnico prófugo de la NSA, Edward Snowden, que provocaron el escándalo actual se puede notar una pausa en el trabajo de la NSA en el período del 28 al 31 de diciembre de 2012. Es posible que el Congreso de EEUU haya necesitado este tiempo para volver a poner en vigor una parte de la ley vinculada con el espionaje electrónico en el extranjero.

Está claro que EEUU hace todo conforme a sus leyes. Está claro también que los servicios de inteligencia hacen la vista gorda ante las leyes de otros países. Tan solo es difícil entender por qué en nuestra época de dura competencia hay tan mucho idealistas entre los líderes de los países europeos. Ya a principios de este siglo se puso de relieve que existe un sistema de vigilancia global. Parece que ya se podría acostumbrarse a esto.

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