Imagen de archivowww.fuerzasmilitares.org (05NOV2013).- Médicos y profesionales sanitarios estadounidenses inventaron torturas sofisticadas y fueron cómplices de malos tratos y abusos de los acusados de terrorismo. Los doctores dejaron así de lado sus obligaciones éticas y su juramento hipocrático, según se desprende de un informe independiente publicado recientemente.

Hace diez años en Internet se publicaron grabaciones de vídeo que impactaron la comunidad internacional. Las imágenes mostraban a soldados estadounidenses cometiendo todo tipo de abusos sobre presos. Las autoridades de EEUU hicieron todo lo que estaba en su mano para tapar el escándalo. Pero las denuncias no cesan, ahora resulta que los médicos militares de EEUU no sólo participaron en los tratos crueles, a los que se sometían los detenidos, sino que también diseñaron nuevos métodos de tortura. El documento titulado “Ética abandonada: Profesionalidad médica y abuso a detenidos en la guerra contra el terror” consta de 156 páginas y fue redactado por 19 expertos estadounidenses, entre médicos, militares, abogados y especialistas en ética. Los miembros de la comisión estudiaron durante dos años fuentes abiertas sobre el trato a los presos en los centros de detención de Guantánamo, Afganistán e Irak. Los miembros del Grupo de Trabajo para la Conservación del Profesionalismo Médico instan a que se prohíba ejercer como profesionales de salud a todos los médicos involucrados en las infracciones. Comenta el experto del Instituto Ruso de Estudios Estratégicos, Serguéi Mijáilov:

−Los estadounidenses se propusieron usar los últimos avances de la medicina y la psiquiatría para torturas. Parece que estamos en la Edad Media, pero con las tecnologías más modernas.

Lo que hicieron los médicos militares de EEUU en las cárceles secretas viola el código ético de su profesión, opina el director del Instituto Internacional de Nuevos Estados, Alexéi Martínov:

−Esto es así por mucho que condenemos al terrorismo. No se puede justificar la participación del médico en las torturas o tratos degradantes. En seguida viene a la mente al criminal de guerra nazi, doctor Mengele y sus experimentos inhumanos con prisioneros de campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Las torturas son inadmisibles, sea quien sea el prisionero. Es un crimen, de guerra y de lesa humanidad. Denota una crisis de la ética médica cuyo primer principio es "no hacer daño". Independiente de a quien estás tratando.

Si los escándalos anteriores obligaron a los altos cargos de EEUU a justificar el uso de violencia en las cárceles para "proteger a los ciudadanos estadounidenses", ahora prefiere negarlo todo.

El portavoz del Pentágono, el teniente coronel J. Todd Breasseale, tildó de “totalmente absurdas” las acusaciones de la comisión. El militar declaró ante los periodistas que "ninguno de los críticos tuvo acceso a los detenidos, a sus informes médicos ni a los procedimientos" en la prisión de Guantánamo. Es más, Breasseale afirmó que los detenidos "disfrutaban de los mejores cuidados que nunca habían tenido".

Sin embargo, del informe se desprende que en múltiples ocasiones los detenidos fallecieron al no soportar los malos tratos, sin que su culpa hubiera sido probada
spanish.ruvr.ru