Tanques T-55 del Ejército del Perú. Imagen de archivo.www.fuerzasmilitares.org (27ENE2014).- Las Fuerzas Armadas peruanas han reforzado la presencia militar en la llamada Región Militar Sur, vecina a Chile, y no esconden que están movilizadas, contrariamente a lo que sucede en nuestro país donde se evita –por instrucciones del Gobierno– hablar del tema. De hecho, el ministro de Defensa prácticamente no ha tenido vocería en el tema La Haya, y la voz cantante la han llevado el ministro del Interior y el canciller.

No es extraño y menos es un indicio belicista que, ante la inminencia de un fallo que podría modificar la frontera marítima e incluso la terrestre entre Chile y Perú, las Fuerzas Armadas de ambos países se hayan movilizado y estén en un grado de alistamiento –preparándose por si se requiere su intervención–, según los manuales de procedimientos respectivos en cada país.

El alistamiento no es otra cosa que tener todo ordenado para proceder a acciones que van desde apoyo humanitario ante una eventual catástrofe y, por cierto, ante una eventual crisis que ponga en riesgo la soberanía nacional.

Los grados de alistamientos van del uno al tres. El uno es el nivel básico: el personal debe estar ubicable y disponible, y corresponde a una medida defensiva. El dos también es considerado normal dentro de una planificación militar. Subir al siguiente grado, tres, significa que se entra en un proceso de alistamiento para conflicto y ese grado no está presente en este momento en las FF.AA.

Aunque en Chile se ha evitado a toda costa –por instrucciones de la Cancillería– que la prensa hable de movilización o entregue cualquier información que militarice el tema del fallo, el asunto no ha estado ajeno a las autoridades. Incluso este martes, durante la visita que hizo el canciller Alfredo Moreno, éste tuvo que salir al paso de los “rumores de acuartelamiento” en Arica, señalando escuetamente que “no hay nada militar ni bélico”, pero no desmintió ni afirmó que existiese ese tipo de movimientos, totalmente normales para una situación como la que ocurrirá el próximo 27 de enero, señala una fuente del Ministerio de Defensa. Esta, además, destaca que existen protocolos y procedimientos para una situación como la que vivirá Chile en su frontera norte en los próximos días.

Pero las señales son totalmente distintas en Perú. De hecho, el influyente diario La República, en su edición del 1 de julio pasado, titulaba: “Ejército instaló cuartel en Majes ante escenario de posible conflicto… cerca de 120 soldados de la Tercera Brigada de Reserva permanecen desde enero (2013) en el campamento de Autodema en El Pedregal, a una hora de Arequipa. Los militares consideran la zona como punto estratégico del sur ante un posible conflicto post diferendo marítimo con Chile. Ese día, la Región Militar del Sur (RMS) instaló inesperadamente un cuartel. Ese distrito, localizado en pleno desierto costero, registra el crecimiento poblacional más alto de la región mistiana (13%)… La instalación del ‘fuerte’ no fue casualidad. Es una zona estratégica. Meses atrás, algunos militares recorrieron diversas zonas de la región en busca de un lugar adecuado y cercano al área de entrenamiento del Ejército en la fronteriza Tacna. Optaron por el campamento central de la Autoridad Autónoma de Majes (Autodema), una zona que en los años ochenta fue ocupada por cerca de 2 mil personas entre profesionales y obreros que sacaron adelante el proyecto Majes I”.

MOVILIZADOS DESDE 2013

La información de La República, ratificada por otros medios peruanos, habla de una constante compra de equipos militares y reforzamiento de las fuerzas en la Región Militar Sur (RMS), de donde proviene el actual Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF.AA. peruanas recientemente nombrado, general Leonel Cabrera Pino. De hecho, se creó una nueva brigada con el fin de  contar con unidades cercanas a Tacna y, por ende, a la frontera con Chile.

“El general Leonel Cabrera Pino, es cauto, pero admite que la instalación del cuartel en El Pedregal es una respuesta ante un posible escenario de conflicto entre Perú y Chile, luego del fallo de La Haya, que definirá límites marítimos entre ambas naciones”, señalaba La República.

“En 1879 (año en que se desató el conflicto por el guano y el salitre) se decía que las relaciones internacionales entre Perú y Chile eran muy buenas. Como ocurre ahora, el Perú vivía una situación económica favorable. Una posible guerra no es una utopía”, aclara el coronel Helbert Dávida Ramírez, encargado de esa base militar.

Las instalaciones de esta base están próximas a la Panamericana Sur y conectaban a las tropas con Camaná, Caravelí, y también provincias costeras de Arequipa. “Para Cabrera Pino, desde Majes ‘se tendrá a la mano todos los recursos humanos y materiales en caso de una movilización’”, publicó La República.

En esta misma línea –reforzando la Región Militar Sur– el Ministerio de Defensa del Perú, el 18 de diciembre de 2013 informaba, a través de un comunicado de prensa, que adquiría 24 helicópteros rusos modelo MI-171 sh-P, que poseen una configuración especial para operar en zonas de altura y de geografía accidentada, y serán destinados especialmente a la lucha contra el narcotráfico y terrorismo en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem). El VRAEM también depende de la Región Militar Sur, la extensa zona que mira justamente a la vecina Arica en Chile.

RACIONES DE COMBATE

También, a menos de una semana del fallo, el Ministerio de Defensa del Perú ha adquirido raciones de combate para 24 horas para el Ejército y la Marina de Guerra del Perú, mediante compra oficial a la empresa peruana Duke Logisti, reveló el portal web especializado español Infodefensa.com.

La Marina de Guerra del Perú adquiere 12.076 raciones con recursos del presupuesto del año fiscal 2013 y el Ejército compra 116.065 raciones en tres entregas con fondos del 2014.

“Una ración de combate o ración de previsión es una comida empacada para ser fácilmente preparada y consumida por las tropas en el campo de batalla por un día, y su compra anuncia la logística de una fuerza armada preparada para un posible conflicto exterior”, señala la nota de Infodefensa.

El pasado 15 de enero, el Ejército del Perú también entregó 21 vehículos especializados a batallones de Ingeniería de Combate y Construcción estacionados en las localidades de Moquegua, Locumba, Tacna, Andahuaylas, Abancay, Juliaca, Puerto Maldonado, Sullana y Tingo María. Según informó en un comunicado de prensa, el Batallón de Ingeniería de Combate Blindado Nº 3 recibe 16 unidades.

Y cuando comenzó este año, el mismo 1 de enero, el  Ejército del Perú hizo pública la adquisición de sistemas de artillería de corto alcance a la compañía china Norinco. La operación la inició a mediados de 2013, cuando una delegación del Ejército del Perú realizó una visita oficial a instalaciones de la empresa China North Industries Corp. (Norinco) con la finalidad de inspeccionar los sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes (MLRS, por sus siglas en inglés) Tipo 90B, nivel táctico, de 122 mm y alcance aproximado de hasta 40 kilómetros, y el AR3 300/370, considerado estratégico, de 300/370 mm y hasta 220 kilómetros de rango.

¿CHILE DESMOVILIZADO?

Hace varias semanas se vienen escuchando “rumores” de que las FF.AA. de Chile están movilizadas, incluso familiares de soldados del Ejército y la Fuerza Aérea reclaman en las redes sociales que sus parientes están sin vacaciones, acuartelados y poco saben de ellos. Pero el férreo control comunicacional al tema, impuesto por la Cancillería, hace que aumente la especulación.  Más aún, las instrucciones del Edificio Carrera –verbales– han sido no informar nada referido a la adquisición de equipamiento militar, aunque sea para reponer material obsoleto, pues genera la inmediata reacción de Perú.

El Ejército –siguiendo la línea oficial impuesta por la Cancillería– ha evitado hablar del tema, al igual que las demás ramas de la Defensa. Sólo el ministro del Interior confirmó que se está implementando un plan que contempla el reforzamiento de las fuerzas policiales en Arica con el fin de “proteger a la población peruana y mantener el orden público ante eventuales manifestaciones”.

¿Pero qué hará la Armada, la principal fuerza  involucrada en este caso, dado que será por mar por donde podrían generarse los roces tras conocerse el fallo? La institución ha guardado hermético silencio y poco y nada se sabe al respecto. Todo indica que los marinos también fueron “movilizados”. Es decir, se les suspendieron las vacaciones en enero, los cambios de unidades y destinos y todos se mantienen en sus puestos hasta nuevo aviso. Las dotaciones –tropa– que están en los puertos del norte, siguen allí  y se reforzaron con el traslado de personas y naves desde el sur del país.

¿Qué pasará con la Escuadra –la formación de los buques y submarinos– que está anclada en Valparaíso? Lo más probable es que en estos días zarpe rumbo al norte.

La mayor responsabilidad de control efectivo de la soberanía nacional la tendrá la Marina y no debe extrañar que la Escuadra con sus fragatas se despliegue en la zona en cuestión, tal como lo está haciendo la Marina del Perú.

Lo cierto es que ninguna autoridad de Defensa quiere referirse al tema. Más aún, ha sido la Cancillería la que generó las directrices que marginan el aspecto militar de toda la información que se pudiera vincular con un escalamiento del conflicto con Perú.

Pero la gran pregunta es qué hará el Estado Mayor Conjunto, ¿están totalmente coordinados o cada fuerza actuará con sus planes propios? Se supone que el Comando Conjunto Norte debiera coordinar los planes para accionar, lo que se puede resumir en mantener control y vigilancia en la frontera y que ésta no sea vulnerada por vuelos o incursiones foráneas, como ocurrió con el sobrevuelo del helicóptero peruano que traspasó la frontera y que se negó por todos los canales.

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