Nicolás Madurowww.fuerzasmilitares.org (04JUL2014).- La nueva asignación pendiente para Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, no se relaciona con maniobrar en medio de la precaria situación económica, política y social de la nación o con la baja en su popularidad, que ronda 30% en las encuestas de opinión. Se trata de lidiar con la rebelión de militantes de la Revolución Bolivariana que han expresado fuertes críticas a su liderazgo y a su capacidad de mantener con vida el proceso que impuso su antecesor, Hugo Chávez, hace 16 años.

En el llamado chavismo adentro, varias facciones se adjudican la defensa del legado de Chávez, quien no se ocupó de preparar un sucesor en sus momentos de esplendor, épocas de la bonanza petrolera. Era impensable concebir otro mandatario que no fuera el líder militar, impulsor del socialismo del siglo XXI. Maduro, sucesor accidental, se prepara para liderar el III Congreso Ideológico del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en donde aspira ser designado presidente, por unanimidad.

Pero antes de este evento, previsto para finales del mes, el presidente venezolano debe garantizar que la rebelión en su bando no afecte sus intenciones de alzarse con el liderato único de su partido. Con la difusión de una carta dirigida al país, el 17 de junio, por el exministro de Planificación y Finanzas del chavismo Jorge Giordani, en donde se pone en duda la capacidad de Maduro para gobernar, quedó en evidencia lo que era un secreto a voces: la pugna de las facciones chavistas puede dar al traste con la Revolución Bolivariana.

Y no son sólo exfuncionarios del Gobierno. Son los movimientos de base los que le exigen a Maduro un cambio. Varios han convocado a un congreso paralelo al del PSUV y el lunes dos antiguos aliados militares de Chávez pidieron la renuncia de Maduro. Yoel Acosta y Carlos Guyón, dos exgolpistas del 4 de febrero de 1992, declararon que “la renuncia de Maduro y de los ministros es inevitable; más tiempo es un sacrificio inútil. Maduro es responsable del deterioro del país porque fue ministro de Chávez y ahora presidente y no tomó las medidas necesarias”.

Para la consultora política venezolana Carmen Beatriz Fernández, la crítica pública de Giordani y varios dirigentes del chavismo a Maduro “es una batalla entre facciones civiles y militares por el control del partido. Este es un problema adicional para Maduro porque ha sido un gobernante inseguro que ha tratado de ganarse el respeto entre los chavistas por todos los medios posibles. En estos momentos se ha ido con el ala militar para consolidar su liderazgo en su partido, por lo que no habrá mayores sorpresas. Se quedará con el aparato en momentos en que su popularidad está entre 30 y 35%”.

En entrevista con este diario, Fernández advierte que la crisis económica y la desmejora de la condiciones de vida de la gente “atacan a todos por igual, incluso a los adeptos al oficialismo que de alguna manera se benefician de los programas sociales del Gobierno. Seis de cada diez autodenominados chavistas se inscriben en esta porción y son parte activa de las protestas. Hasta el presente se reportan de 20 a 25 manifestaciones por día en el país, unas 8.000 en lo que va del año. La gestión de Maduro no ha cubierto las expectativas de su propia gente, lo cual, sumado a los cuestionamientos de dirigentes importantes de su partido, hace más difícil su margen de maniobra”.

Este deterioro en la imagen del dirigente bolivariano no ha sido capitalizado por la oposición. “El rechazo de la mayoría del país a Maduro no implica que políticos de la Mesa de la Unidad (MUD) sean una alternativa electoral en estos momentos. El chavismo menos radical no cambia de acera con facilidad y menos aún si la oposición no conecta con ellos. Henrique Capriles desapareció de los medios de comunicación, lo que impide que su mensaje llegue con eficacia. El otro líder de referencia nacional, Leopoldo López, está preso hasta que el Gobierno lo decida. María Corina Machado tiene grandes atributos y es una vocera de la oposición extraordinaria en el exterior, pero por una medida judicial no puede salir del país. El oficialismo ha sido efectivo en silenciar a los opositores y en reprimir las protestas callejeras que no cesarán. Las razones para las manifestaciones siguen latentes”, explicó Fernández.

Otros partidarios del Gobierno, como Fredy Bernal, cofundador de los Colectivos Bolivarianos, acusados de ser las fuerzas de choque del Gobierno, le exigieron a Maduro dar un vuelco a su gestión económica: “Por alguna razón no supimos gerenciar adecuadamente las empresas expropiadas y las llevamos al fracaso”. Bernal pidió al mandatario incluir en su gabinete a expertos en economía como asesores, “para hacer frente a la crisis, y no necesariamente tienen que ser chavistas (…)”. Muchos dudan que Maduro pueda afrontar con eficiencia esta encrucijada.

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