Mayor Bracho (QEPD)www.fuerzasmilitares.org (03SEP2014).- Cuatro tenientes y un sargento del Ejército fueron detenidos el pasado 22 de agosto, por presuntamente estar involucrados en el asesinato del Mayor Raúl Antonio Bracho Jaimes de 40 años, quien recibió un disparo en la cabeza cuando prestaba apoyo en un enfrentamiento con bachaqueros en la Guajira.

La Fiscalía 21 Militar y el Juzgado Décimo de Control privaron de libertad a cinco militares de rango, dos de ellos fueron identificados como primer teniente Carlos Javier Lazo (29), y Gabriel Seija (29), así lo informó el abogado penalista Morly Uzcategui, encargado de la defensa legal de dos de los militares detenidos.

“Los cuatro oficiales y el sargento iban con el mayor Bracho en la camioneta cuando ocurrió el suceso. A ellos, los están culpando de matar al centinela mayor. Hay muchas irregularidades, los detienen el mismo viernes y el Tribunal Militar los presenta el martes, eso está fuera del término de las 48 horas”, indicó el penalista.

Familiares del teniente Lazo y Seija, desde el despacho del abogado, detallaron que sus parientes se encontraban en la Primera División y fueron esposados y trasladados vía aérea a la Dirección General de Contrainteligencia Militar, donde permanecerán por 45 días mientras se investiga el asesinato. Asimismo, aseguraron que los oficiales han sido sometidos a maltratos físicos y psicológicos y mantienen restringida la comunicación.

“A los detenidos se les imputa el delito precisado en el articulo 501 ordinal dos del Código de Enjuiciamiento Militar Penal, en el que expresa que el ataque al centinela o jefe de la tropa será castigado con pena de 14 a 20 años”.

Lideres del contrabando. El abogado defensor aseguró que la situación es solo un montaje para cubrir las espaldas de los verdaderos culpables.

“Nosotros vamos a enfrentar a la justicia militar, los verdaderos responsables son los contrabandistas que trabajan para generales del Ejército que lideran el contrabando en la frontera. Ellos pretenden condenar a los militares y darle la baja”, refirió Uzcateguí desde su despacho.

En las experticias se determinó que el armamento tipo AK que tenían los militares no habían sido disparadas y el proyectil que mató al jefe militar no correspondía a un arma AK. “Queremos una reconstrucción de los hechos, porque es imposible que los militares que iban en la camioneta dispararan contra el mayor, fue un disparo que venía de afuera”, denunció el defensor.

El teniente Carlos Javier Lazo, oriundo de Barinas, estaba destacado en el Zulia desde hacía tres años, mientras que el primer teniente Gabriel Seija, oriundo de Maracay, tenía un mes en el comando fronterizo, ambos pertenecían al 132 Batallón de Infantería José Antonio Páez, ubicado en el sector La Escondida, estado Zulia.

Investigación. El representante legal aseguró que horas antes del asesinato, una comisión tuvo un enfrentamiento con bachaqueros. Tras el tiroteo, los militares dieron muerte a un menor de edad wayúu, que se trasladaba en una camioneta Bronco. En ese momento, una segunda comisión liderada por el mayor Bracho sale a prestar apoyo, pero son tiroteados.

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