Avión Super Tucano de la Fuerza Aérea de Paraguaywww.fuerzasmilitares.org (09NOV2014).- El Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi lleva el nombre del pionero y patrón de la aviación en Paraguay. La entrada del recinto está ubicada cerca de una de las principales carreteras en Asunción, denominada “Aviadores del Chaco”, en memoria de los valientes pilotos que lucharon en la guerra contra Bolivia y entraron en la historia militar del continente al realizar la primera misión de bombardeo nocturno y participar en el primer combate aéreo en América.

Al igual que en muchos países, los eventos históricos de la aviación son motivo de orgullo nacional en Paraguay. El área cercana al aeropuerto de la Base Aérea de Ñu Guasu (Guaraní para “campo grande”) alberga, entre otras cosas, a la Primera Brigada de la Fuerza Aérea de Paraguay (FAP), la cual incluye la unidad de combate Grupo Aerotáctico (GAT), la única unidad de aviones de combate de la nación.

El GAT está dividido en tres escuadrones: El Primer Escuadrón de Caza “Guaraní”, que operaba los aviones AT-26 Xavante; el Segundo Escuadrón de Caza “Indios”, que operaba los aviones AT-33; y el Escuadrón de Reconocimiento y Ataque “Moros”, denominado actualmente Tercer Escuadrón de Caza, que opera los aviones AT-27 Tucano. Es el único escuadrón de la unidad actualmente activo y está considerado como un grupo de élite.

Debido a motivos presupuestarios, los aviones AT-26 Xavante de la fuerza aérea paraguaya permanecieron en tierra y posteriormente se cambiaron por tres Super Tucanos brasileños. Las dificultades económicas empeoraron la situación de la FAP, y las prioridades políticas de los recientes gobiernos se centraron en otras áreas —que no eran menos importantes— lo cual hizo que los aviones de combate estuviesen limitados a su misión constitucional de defender el espacio aéreo de la nación.

En los últimos años, Paraguay ha presenciado el crecimiento del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), un grupo paramilitar y protoguerrilla que ha estado aterrorizando a la población con secuestros y ataques.

Inspirado por las guerrillas cubanas y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el grupo es un motivo de preocupación para las agencias de seguridad y un desafío para las Fuerzas Armadas. Además, existe el uso continuado del espacio aéreo de la nación como corredor de vuelos para operaciones de tráfico ilegal, en especial para el narcotráfico. La “Ley de Eliminación” en Brasil y el aumento de las iniciativas policiales en el espacio aéreo argentino a lo largo de sus fronteras han hecho que los narcotraficantes de Brasil, Argentina o Bolivia opten por volar sobre Paraguay.

Todos estos factores son preocupantes para el gobierno de la nación. Según información proporcionada por autoridades paraguayas, el presidente Horacio Cartes —quien posee experiencia en aeronáutica— ha reconocido la necesidad de modernizar la fuerza aérea, especialmente los aviones de combate, para garantizar que sean capaces de cumplir con su misión constitucional.

Los problemas a los que se enfrenta Paraguay no solamente representan una amenaza para la seguridad nacional, sino que se reflejan directamente también en su seguridad interior. Por lo tanto, el Ministerio de Defensa Nacional y el Alto Mando de la Fuerza Aérea han estado realizando estudios y diseñando planes para adquirir nuevos aviones de combate a finales del año que viene.

Al menos US$270 millones se presupuestarán para este fin. En cuanto se tomó esta decisión, la FAP recibió ofertas de EMB-314 Super Tucanos de empresas brasileñas; T-6 Texan II de Estados Unidos; L-159 Alcas de Corea del Sur; y YAK-130s de Rusia.

Aunque actualmente Paraguay todavía posee la fuerza aérea más débil en la región en cuanto a lo material, no es así en cuestión de talento humano. La FAP cuenta con un equipo de pilotos valientes y altamente motivados, muchos de los cuales se formaron en academias extranjeras de fuerza aérea. Varios se licenciaron en la Academia de la Fuerza Aérea de Brasil en Pirassununga (SP), y otros tuvieron la oportunidad de tomar el curso de piloto de combate de la FAB en Natal.

La FAP también ha estado analizando propuestas de empresas brasileñas con el objetivo de modernizar su flota de AT-27, un proceso que requeriría cambiar alas, reforzar trenes de aterrizaje e instalar una cabina de cristal moderna, aumentando así la vida útil de los aviones en un mínimo de quince años. Esto convertiría al Tucano en un avión moderno de capacitación para las tripulaciones de la primera línea de aviones de la FAP, permitiéndole a la fuerza aérea integrar una gama más amplia de armas —incluidos dispositivos de inteligencia— y transformarlas en una plataforma eficaz y económica para ejecutar misiones de apoyo aéreo de cercanía, o como plataforma para esfuerzos de contrainsurgencia y patrulla del espacio aéreo en las fronteras.

La agencia responsable del control y la vigilancia del espacio aéreo de la nación se conoce como CIVA (Centro Integrado de Vigilancia Aérea). El proceso de modernización requiere que durante el próximo año, la fuerza aérea obtenga al menos dos de los cuatro radares tridimensionales de largo rango planeados, los cuales tienen la capacidad de cubrir todo el territorio de la nación. Por el momento todavía existe una deficiencia en esta área, con varias regiones sin cobertura de radar, situación que ha sido explotada por los narcotraficantes que pueden volar en esas zonas sin ser detectados.

Recientemente, el CIVA ha recibido dos radares de campo que pueden detectar objetivos a una distancia de 104 km, a una altitud máxima de 25 metros. Se instaló uno en la misma base aérea para apoyar las operaciones de organización militar, mientras que el otro fue montado en un camión adaptado como estación de mando y unidad móvil de vigilancia. Este radar es enviado frecuentemente a las fronteras para realizar actividades de vigilancia y seguimiento de objetivos, además de apoyar operaciones fuera del cuartel general del Tercer Escuadrón de Caza.

Aunque las circunstancias no sean ideales para cumplir con su misión constitucional como sería necesario, la Fuerza Aérea Paraguaya está preparando continuamente a sus aviadores para un futuro que, quién sabe, quizás no sea tan lejano, cuando esté equipada al nivel de las ambiciones estratégicas del país, reconociendo su importancia para mantener la seguridad regional, protegiendo las fronteras de la nación, manteniendo la paz y garantizando la soberanía nacional del espacio aéreo de Paraguay.

Diálogo Américas