En enero de este año el presidente chino, Xi Jinping, recibió a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro.
En enero de este año el presidente chino, Xi Jinping, recibió a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro.

www.fuerzasmilitares.org (29JUN2015).- El establecimiento unilateral de la frontera marítima con Colombia que Venezuela hizo a través del decreto 1787 ya provocó una nota de protesta desde Bogotá y un llamado a rectificar el documento que crea la Zona de Defensa Marítima e Insular (Zodimain) Occidental venezolana sobre un área reclamada por Colombia en las aguas del golfo de Venezuela.

Mientras se espera la respuesta de Caracas surgen interpretaciones sobre la posible influencia china en el decreto venezolano.

Si bien el establecimiento unilateral de fronteras no tenía precedente en el diferendo entre Colombia y Venezuela, en otras partes hay casos semejantes. Por ejemplo, en China, un país que tiene disputas con muchos de sus vecinos. Entre ellas el diferendo con Japón por las islas Senkaku en el mar China Oriental.

En noviembre de 2013 China estableció de manera unilateral una “zona de identificación de defensa aérea” en las islas Senkaku. La delimitación china se superponía a zonas de defensa aérea japonesas y generaba riesgos de un incidente militar.

El caso de las islas Senkaku es similar a lo que sucede entre Venezuela y Colombia. Mediante el decreto 1787 Venezuela estableció coordenadas de zonas de defensa en un área en disputa. Otro punto en común es que, tanto en las islas Senkaku como en el golfo de Venezuela, hay recursos energéticos y, como han intentado hacer Bogotá y Caracas en el golfo, en esas islas también se han planteado acuerdos de exploración común entre China y Japón.

Pero las Senkaku pueden parecer un ejemplo demasiado lejano. China tiene un enorme interés en fortalecer sus lazos económicos y tener mayor presencia en América Latina. El mes pasado la Cepal informó que el país asiático se convirtió en el segundo origen de las importaciones latinoamericanas y el tercer destino de sus exportaciones. La ONU ha dicho que para 2016 China desplazará a la Unión Europea como el segundo socio comercial de Latinoamérica, detrás de EE.UU.

Buena parte del interés chino es garantizar su acceso a materias primas necesarias para impulsar su crecimiento económico y cubrir la demanda de su enorme población. Venezuela, por ejemplo, aporta grandes cantidades de petróleo al país asiático, a cambio de inversiones millonarias que éste ha hecho en la República Bolivariana para impulsar los sectores minero, energético e industrial.

Los yacimientos en el golfo de Venezuela no dejan de ser un atractivo y, de hecho, China tiene presencia en la zona. Recientemente se descubrió un yacimiento, el Cardón IV, por parte de Repsol y el Ente Nazionale Idrocarburi (ENI), la estatal italiana que tiene como socio al Banco Central de China. Fuentes indican que, con la demarcación de la Zodimain Occidental, dicho yacimiento quedaría bajo jurisdicción de Venezuela. Además, desde 2007 la China National Petroleum Company tiene presencia en la salida del lago de Maracaibo hacia el golfo. Es imposible demostrar que Pekín sea la inspiración del decreto 1787, pero no se puede ignorar su interés en los recursos naturales, su cercanía con Maduro y las tensiones limítrofes en su propio vecindario.

Los recursos energéticos también son claves en las tensiones entre Venezuela y Guyana. El decreto 1787 establecía una zona de defensa en un área disputada con Guyana, donde recientemente Exxon Mobile encontró un yacimiento, el Liza 1. La respuesta de Guyana fue más rápida y contundente que la colombiana. No sólo rechazó la medida sino que canceló los vuelos de la aerolínea venezolana Conviasa. El 8 de junio Caracas corrigió el decreto y, al referirse a la Zodimain Atlántico, hizo la salvedad de que allí hay un conflicto limítrofe pendiente.

Hablando de cuento chino, no se puede olvidar el canal interoceánico nicaragüense. Después del fallo emitido el 19 de noviembre de 2012 por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el cual estableció la frontera marítima entre Colombia y Nicaragua, la construcción de ese canal por parte de China surgió como un asunto geopolítico de gran importancia. El gobierno colombiano consideró pedir a la CIJ una revisión del fallo, presentando como “hecho nuevo” el contrato firmado entre Nicaragua y la empresa china HKDN Group, en el cual se entregaba la concesión para realizar el megaproyecto.

Con el canal interoceánico nicaragüense China competiría en términos económicos y geopolíticos con el canal de Panamá y con la influencia estadounidense en Latinoamérica y sobre los dos océanos. Cuando se anunciaba la concesión de las aguas a China, en una entrevista le preguntaron al presidente Juan Manuel Santos por la viabilidad de esa megaobra, y respondió que era “cuento chino”. Aunque aún hay muchas sospechas sobre el contrato entre Nicaragua y la empresa china y sobre de dónde provendrá la financiación para el canal (calculada en US$40.000 millones), en el terreno se adelantan estudios de factibilidad e impacto ambiental y Nicaragua expidió el año pasado la Ley Especial para el Desarrollo de Infraestructura y Transporte Atingente al Canal, Zonas de Libre Comercio e Infraestructuras Asociadas.

elespectador.com