Salvatore Mancuso, excomandante de las AUC, fue condenado en Estados Unidos por narcotráfico. Imagen de archivo
Salvatore Mancuso, excomandante de las AUC, fue condenado en Estados Unidos por narcotráfico. Imagen de archivo

www.fuerzasmilitares.org (30JUN2015).- El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso fue condenado hoy por la justicia de Estados Unidos a 15 años y 10 meses de prisión tras ser hallado culpable del delito de narcotráfico. Así lo anunció la juez Ellen Huvelle, que adelantó el juicio en la Corte del Distrito de Columbia en Washington.

Mancuso, que junto con Carlos Castaño encabezó las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), llegó a Washington el 13 de mayo del 2008 a bordo de un avión de la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA, por su sigla en inglés). Fue extraditado por el entonces gobierno de Álvaro Uribe, para el cual había continuado cometiendo delitos desde la cárcel en Colombia, de acuerdo con el ministro del Interior de la época, Carlos Holguín Sardi.

Nació hace 50 años en Montería, fue acusado de narcotráfico en el 2002, se desmovilizó en el 2006 con base en los beneficios de la Ley de Justicia y Paz, y aceptó los cargos en su contra el 15 de enero del 2007. Una vez sentenciado, empezó a pagar su condena en la cárcel de Itagüí. Más adelante, tras su arribo a Estados Unidos en el 2009, con la asesoría de su abogado, Joaquín Pérez, comenzó un proceso de colaboración con la justicia de ese país.

Mancuso hizo lo necesario para, según él, merecer una rebaja en la condena, y calculó que pagaría 13 años. Para ello entregó rutas del narcotráfico, delató las andanzas ilegales de varios políticos colombianos, habló de los nexos de altos mandos de la fuerza pública con las AUC, contó todo lo sucedido en el DAS una vez el paramilitarismo lo permeó, además de los ‘trabajos especiales’ que se hacían con la anuencia del entonces director de ese extinto organismo, Jorge Noguera.

Su abogado, Joaquín Pérez, presentó cinco mociones en las que explicó cada aspecto de la colaboración de Mancuso con la justicia estadounidense y la colombiana. Y guardaban también la esperanza que de que la Fiscalía, como supuestamente se había pactado, presentaría una recomendación para una reducción de la sentencia por la “colaboración para la ‘limpieza’ de las instituciones colombianas”. Esas mociones habrían an de servirle para bajarle la pena de 22 a 15 años.

Pero la juez Hellen Huvelle, el pasado 10 de junio, dijo que la Fiscalía no hizo trato alguno para que la pena a Salvatore Mancuso fuera reducida. Así, se fueron a pique las posibilidades para que el otrora temido jefe paramilitar evite pasar un mínimo de dos décadas tras las rejas.

Sin embargo, la funcionaria judicial habría tenido en cuenta toda su colaboración con la justicia. Al término de la audiencia el abogado del exparamilitar aseguró que su cliente recibiría el 15 % en una rebaja de la pena por buena conducta, y que le tendrán en cuenta los años que ha estado recluido desde su desmovilizacion. Así las cosas, Mancuso podría estar entre cuatro y cinco años más en la cárcel.

El abogado Pérez añadió que quienes deseen en Colombia colaborar con la justicia de Estados Unidos, incluso miembros de las FARC, deben tener cuidado porque en el caso del exjefe de las AUC la Fiscalía estadounidense no tuvo en cuenta los ofrecimientos que él le hizo al gobierno norteamericano. Según Pérez, el equilibrio lo consiguió la juez.

Mientras todo eso ocurre en un tribunal en Washington, muchas víctimas que ni siquiera saben lo que allá ocurre siguen esperando una reparación al daño sufrido durante años por culpa de las AUC.

La gran pregunta para muchos es por qué para el gobierno Álvaro Uribe, que extraditó a Mancuso y a varios capos del paramilitarismo, resultó más importante que ellos respondieran como narcos en Estados Unidos que por sus terribles crímenes en Colombia, con lo que sacrificó la verdad, la justicia y la reparación. Una respuesta que nadie entrega.

Un nutrido prontuario

En 1994, Carlos y Vicente Castaño le propusieron a Salvatore Mancuso trabajar en conjunto, de esa manera entró a formar parte de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), pero en 1997, con la creación de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), logró mayor protagonismo.

Ese año lideró la expansión paramilitar en Cesar, Magdalena y los Montes de María; un año después incursionó en La Guajira y en 1999 llegó a Norte de Santander con más de 200 paramilitares.

Estos son todos los archivos del paramilitar que fue sentenciado por los tribunales de Justicia y Paz a ocho años de prisión.

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