El Ministro de Defensa Andrés Allamand visitó las instalaciones de la empresa Vapor Industrial, en Quilicura, al norte de Santiago, donde comienza la construcción del primer micro submarino hecho íntegramente en Chile.

La visita ministerial es un espaldarazo a este proyecto privado, que ya lleva poco más de US$4 millones en inversión y que requiere de patrocinio para llegar a buen puerto, ampliando las capacidades de rescate e investigación del país.

El proyecto, denominado Crocodrile 250, por su desplazamiento de 250 toneladas, está construido con estándares civiles y permitirá realizar investigación y especialmente rescates submarinos, pues posee cámara hiperbárica,  además de estar equipado con un sonar con alcance de hasta 78 kilómetros.

En esa línea, las autoridades explicaron que en tragedias como la del CASA 212 en Juán Fernández este tipo de naves podría haber sido de gran utilidad, especialmente porque el tiempo de trabajo de los buzos de profundidad pasaría de unos pocos minutos a un par de horas diarias.

La nave tiene una autonomía de 546 kilómetros en inmersión y puede operar una semana sin recargar baterías, además, tiene una profundidad de inmersión máxima de 300 metros.

La tripulación estándar será de 14 personas, aunque puede ser operado por sólo 4 en caso de emergencia.

Si bien el Crocodrile es el primer submarino hecho en Chile, no es el primer sumergible construido en esa nación. Ya tempranamente en 1866 el ingeniero alemán avecindado en Valparaíso Karl Flach construyó un sumergible en ese puerto, el que se hundiría trágicamente ese mismo año. El 2007 la nave  fue recuperada del fondo de la rada porteña.