El Pentágono anunció el pasado martes la decisión de limitar por motivos de seguridad la explotación de los cazas furtivos F-22 Raptor cuyos pilotos presentan síntomas de hipoxia, o privación de oxígeno a bordo, según Reuters.

Entre otras cosas se limita la distancia máxima de alejamiento de estos aviones de las pistas de aterrizaje. El secretario de Defensa de EEUU, Leon Panetta, confía en que las nuevas restricciones serán suficientes para garantizar la seguridad de los F-22 aunque tampoco se descarta una prohibición total de sus vuelos. “Le mantendrán al corriente y todas las opciones siguen sobre la mesa”, dijo George Little, portavoz del Pentágono.

El primero de una docena de casos de hipoxia a bordo de los F-22 se registró en 2008 sin que expertos hayan averiguado hasta ahora la causa exacta. En 2011, sus vuelos se suspendieron por cinco meses debido al problema.

Fabricado por Lockheed Martin, el F-22 Raptor es un caza multipropósito de quinta generación provisto de tecnologías furtivas que lo hacen invisible para radares.  Su precio oscila entre 130 y 180 millones de dólares, según diversas fuentes, y aunque numerosas naciones muestran interés por adquirirlo, la legislación estadounidense prohíbe su exportación.

RIA Novosti