Maribel Chavez
Maribel Chávez del Servicio Aeronaval de Panamá

www.fuerzasmilitares.org (07SEP2016).- En esta oportunidad nos permitimos reproducir un material de la prestigiosa revista virtual panameña ELLAS, por ser de interés para nuestros lectores. Se trata de una entrevista realizada a una mujer muy especial, que es piloto en el Servicio Aeronaval de Panamá. Este material complementa de muy buena manera la serie de entrevistas que hemos venido realizando en las últimas semanas, en un ejercicio periodístico inédito en Colombia y enfocado en el proceso de paz, pero en el que tambien y de manera muy especial, hemos presentado las historias de vida de ilustres personajes de distintos países. Esperamos que esta entrevista sea del agrado de nuestros lectores, agradeciendo a la revista virtual panameña ELLAS, por su gentileza.

Seriedad y tenacidad se reflejan en el rostro de Maribel Chávez, de 32 años de edad. Estamos en la pista aérea Teniente Octavio Garrido, en Howard. En pocos minutos sus compañeros, miembros del escuadrón de Ala Fija, despegarán hacia una misión en la provincia de Chiriquí a bordo del Aviocar C-212 AN 260 (en la foto).

Mientras el fotógrafo retrata a la piloto, el comandante de aviación retirado, Julio Terriente, explica las funciones del grupo aéreo. Una vez el resto se ha marchado, Chávez se queda para la entrevista.

¿Cuándo decidió ser piloto aéreo?

Desde que tenía uso de razón. Se lo platiqué a mis padres y averiguaron en el antiguo Servicio Aéreo Nacional (SAN) y les dijeron que para enlistarme debía ir a una escuela militar. Como yo practicaba  deportes y corría no lo vi como un impedimento a nivel físico.

¿Cómo comenzó la carrera?

Obtuve una beca a través del SAN para la Escuela Militar de Aeronáutica, Fuerza Aérea Uruguaya, y me recibí con el título de Navegante. Tres años después regresé a Panamá, en diciembre de 2004, y en 2005 entré al SAN con el rango de subteniente; de allí las experiencias fueron muy buenas.

¿Cuándo fue capacitada para volar?

Comencé en la institución en varios departamentos administrativos, me dieron jefaturas y luego estudié los dos meses de aviación que necesitaba para certificarme como piloto y terminar los detalles que me faltaban. Empecé  a volar formalmente en el Servicio Nacional Aeronaval en 2011.

¿En qué consiste su trabajo actual?

Se divide en seguridad de vuelo y coordinar el aspecto de recursos humanos del grupo. En el primer asunto tengo que documentarme con los reglamentos actuales, la doctrina aérea y sus objetivos. Por otro lado, manejo la parte de recursos humanos dentro del grupo aéreo de la institución; coordino, administro y superviso las hojas de vida, capacitaciones, en coordinación con los jefes de escuadrón.

¿En qué consisten las misiones de vuelo?

Son misiones de seguridad, patrullaje, transporte de carga de pasajeros o rescate de náufragos a bordo del Aviocar.

¿Siempre le toca pilotear la nave?

Hay aeronaves en que soy piloto comandante, la responsable de la misión, que generalmente es quien tiene más experiencia; o la copiloto, la que asiste al piloto. Hay momentos en que el copiloto tiene bastante experiencia y se puede compartir la navegación en el tramo. Siempre pensando en la seguridad en todo momento.

¿Cuál ha sido su misión más complicada?

No la llamaría complicada. Pero he tenido algunos sustos; cuando uno pilotea con mal tiempo tiene que fijarse en que la aeronave esté segura. En esos momentos pienso en el bienestar de los pasajeros, ya que la nave salta mucho.

¿Alguna anécdota?

Durante mis primeras horas de vuelo en el Cessna C1-72, en ruta a Santiago, en Veraguas, íbamos en descenso y hacía algo de calor, y entonces había unos interruptores uno al lado del otro para abrir las ventanas y tiré el que echaba  aire caliente... como solo podía estar pendiente del aterrizaje, fue incómodo cuando llegábamos a la pista.

¿Con qué frecuencia vuela y qué tipo de nave usa?

Dos veces por semana, y piloteo las naves de ala fija, como los Cessna 152 y 172, y el Aviocar.

¿Qué cara observa de sus compañeros cuando pilotea la nave?

El tema es que al final todos somos pilotos... nadie conduce o se monta a una aeronave sin conocer los procedimientos. El que se sube al avión va seguro por sí mismo. No soy de conversar, me considero introvertida... de repente ellos [sus compañeros] van en el vuelo, echan chistes y cuentos, y yo solo hago lo justo y necesario. De repente para algunos puede ser incómodo.

¿Debe cumplir con algún régimen físico?

Anualmente tenemos dos pruebas físicas, con límites para determinadas categorías. Uno mismo conoce su cuerpo, hay veces en que me siento pesada y sé que debo ejercitarme; eso está en cada uno.  Se entrena obligatoriamente al principio, cuando estás en entrenamiento o en un curso de reclutas.

¿Qué se siente ser la única dama entre tantos caballeros?

Lo que pienso, lo digo. No ando con rodeos ni vueltas. Siempre sé que debo ser fuerte, pienso en que esto es un trabajo en equipo, claro que los cargos y los rangos son diferentes. Aquí [en la institución] nos enseñan a ser líderes y pienso en el prójimo. Si me piden un consejo lo doy, pero si veo que algo está mal, lo digo.

¿Te tratan distinto?

En algunos casos... hay veces que se piensa que por ser mujer se es débil, pero no. Sí nos quieren tratar como damas, pero hay sus momentos. Cuando hay que ver el combustible o revisar el avión, o subirse a escaleras o tirarse al piso, lo hago. Es un trabajo en el que hay que cumplir, y mientras vayamos por esa línea no hay problema.

¿Cuál es la diferencia de un vuelo comercial y uno de servicio?

Le hemos dado vuelos de servicio a muchas personas, como transportar a los niños símbolos del Teletón 20-30 con sus familias, que es un vuelo tranquilo. Pero cuando participamos en  rescates de embarcaciones o en persecución, la nave asciende y desciende súbitamente.  No es un vuelo recto y nivelado. Vemos el país desde diversas áreas en el mismo día.  
 

Perfil: Nació el 7 de enero de 1984 en Vítebsk, Bielorrusia, donde estudió su madre colononense. Al año y medio de edad volvió con su familia a Colón. Cursó primaria y secundarios en el colegio de La Salle de Margarita. En diciembre de 2004 regresó de la Escuela Militar de Aeronáutica, Fuerza Aérea Uruguaya, con el título de Navegante. Ingresó a las filas del Servicio Aéreo Nacional de Panamá, hoy Servicio Nacional Aeronaval, como subteniente. Doce años después, es capitana.

 

(Cortesía de la Revista Virtual ellas.pa)