Luis Felipe Ríos CastañoUna buena película de espías empieza con mucho vértigo. El caso del supuesto 'agente secreto' colombiano detenido la semana pasada en Nicaragua tuvo un inicio bastante frío, a tal punto que pocos en el país le prestaron algo de interés. Esto no quiere decir, sin embargo, que la función termine pronto. Al contrario, puede ser larga y seguro dará mucho que hablar.

La historia comenzó el jueves cuando las autoridades de Nicaragua anunciaron la detención de "un espía colombiano" que buscaba "obtener información clasificada como secreto de Estado y secreto militar". El comandante en jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés Castillo, fue categórico: "Deberá, por sus actos ilegales en contra de la nación nicaragüense, recibir todo el peso de las leyes de nuestro país". Según él, en su confesión "implicó de manera directa" a la inteligencia militar colombiana. De inmediato, el acusado fue mostrado a la prensa, esposado y con prendas informales.

La noticia tuvo un amplio cubrimiento en parte porque fue el colofón al VII Curso de Defensa Nacional, donde los más altos oficiales analizan la seguridad nica, y en parte porque el tema del diferendo limítrofe está en boca de todo el mundo. Por eso, fue primera plana en los diarios de allí. Se informaba que el espía se llamaba Luis Felipe Ríos Castaño y que había obtenido información clasificada dada por el teniente Amaru Vicente Álvarez Granera y el capitán Leonidas Rubén Castillo Ruiz. "Ambos son procesados en los tribunales militares y serán sancionados según el Código Penal Militar y las leyes del fuero castrense", dijo el oficial.

El viernes el escándalo en Managua era álgido. Ese día el presidente Juan Manuel Santos estaba en San José de Costa Rica en la firma del documento que marca el inicio del proceso de la negociación de un TLC entre las dos naciones. Justo cuando atendía con su colega, Laura Chinchilla, a la prensa fue interrogado a propósito del caso, del que confesó no tener mucha información: "Voy a investigar". Así mientras que para Nicaragua era un tema crucial, para Colombia era un asunto desconocido.

Pero, ¿quién es Ríos Castaño y qué hacia en Nicaragua? Algunas fuentes consultadas por SEMANA coinciden en afirmar que se trata de un periodista especializado en temas de seguridad y defensa. En la actualidad trabaja para el Grupo Edefa, con sede en Madrid, España, y cuya dirección electrónica es www.defensa.com. Allí publican revistas especializadas con un énfasis especial en la situación de Centroamérica y Suramérica. Entre los articulistas hay rigurosos periodistas, expertos y hasta los propios comandantes de las Fuerzas Armadas. Hace poco, por ejemplo, publicaron el Anuario Latinoamericano de la Defensa 2012. Aquí Ríos Castaño participó en la elaboración del texto 'Programas Navales de América Latina'. "Es una revista muy seria, es de obligatoria consulta en los centros de pensamiento en donde se analiza la seguridad en el continente", dijo un académico que prefirió mantener su nombre en reserva. Cualquier lector puede acceder a la web y encontrará allí por lo menos 35 artículos de Ríos.

Por su oficio y el tipo de fuentes que maneja, es obvio que conozca a mucha gente en el Ministerio de Defensa colombiano. Pero de ahí a decir que es un espía hay mucho trecho. En otras circunstancias es posible que el caso hubiera pasado como el de un reportero más que es detenido con integrantes de un ejército, con los cuales tiene contacto por razones profesionales. Lo que pasa es que con el tema del diferendo de por medio el caso arroja muchas preguntas. ¿Estarían Nicaragua y su volcánico presidente, Daniel Ortega, interesados en fabricar un hecho a pocos meses del fallo de la Corte de La Haya sobre el diferendo en torno al archipiélago de San Andrés y Providencia? ¿Podría tratarse de una lamentable equivocación con un periodista acucioso? ¿O de un verdadero caso de espionaje? El fiscal designado de Nicaragua, Armando Juárez, acusó a Colombia de "acto lesivo" contra su país, al asegurar que existen pruebas del "espía detenido en Managua". Para él, la actividad de Ríos Castaño "tenía como objeto reunir información sensible de la estrategia militar (...) y la capacidad militar del ejército de Nicaragua".

Así las cosas, esta película, a la que en sus primeras escenas los colombianos apenas miran de reojo, puede tener un desenlace inesperado. Por eso, el gobierno nacional hace bien en reaccionar con extremada cautela, pero sin dejar de prestarle atención.

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