Luis Felipe Ríos CastañoSobre la Carretera a Masaya, en las cercanías a Esquipulas, en una casa pintada de amarillo y anaranjado y rodeada de árboles, vivía el colombiano Luis Felipe Ríos Castaño, acusado por el Ministerio Público de practicar espionaje para las fuerzas militares colombianas.

Felipe, como lo conocían las pocas personas con las que ocasionalmente intercambió palabras, fue descrito como un hombre escurridizo, despreocupado en su vestir y sin amistades, que pasaba la mayoría del tiempo entretenido con su computadora y por las noches sostenía largas conversaciones por celular.

El colombiano de 34 años, acusado de espionaje y violación de secretos de Estado, compartía apartamento con su novia, una muchacha de Esquipulas a quien conoció en el hotel donde se hospedó durante varios meses tras llegar al país.

Según la acusación de la Fiscalía, Ríos Castaño llegó al país el 10 de noviembre de 2010, otorgándosele una visa por 30 días. Durante 11 meses se hospedó en el hotel Black Parker Inc., ubicado en Colonial Los Robles. Hasta que se reubicó en el apartamento cercano a Esquipulas.

“En un inicio, él firmó contrato por seis meses. Después de este período, renovó el contrato por otros seis meses. Tiene pagado el alquiler hasta el 24 de este mes”, precisó la casera, quien pidió no ser identificada. 

¿De dónde sacaba tantos minutos de celular?

La novia de Ríos Castaño aún se encuentra en el lugar. No sabía nada de la doble vida del colombiano. Cuando se le consultó si conocía al sudamericano, respondió que sí, dijo que vivían juntos, sin precisar qué tipo de relación tenían, pero inmediatamente se excusó para no dar más información. La joven estaba acompañada por un perro, su hijo quien no sobrepasa los cinco años y una hermana.

En el apartamento no hay más que una cama. “Él era raro, dijo que iba a ir comprando sus cositas poco a poco, pero nunca lo hizo. Nosotros le prestamos dos sillas blancas, porque solo tenían la cama”, cuenta la dueña de los apartamentos, quien agrega que el colombiano solo se atrasó una vez con la renta, cuyo costo total es de US$220 mensuales.

“Es que él siempre estaba en la computadora. Nos llamaba la atención que no salía a la calle a buscar noticias (ya que se hacía pasar por periodista). Por la noche yo lo miraba en el patio hablando por celular, supongo que no tenía señal en la casa porque nosotros tampoco tenemos. Pasaba una, dos horas, hablando. Yo me preguntaba de dónde sacaba tantos minutos”, comenta la hija de la casera.

La acusación de la Fiscalía agrega que “para la transmisión de información obtenida por el acusado y espía Luis Felipe Ríos Castaño, utilizaba correos electrónicos de servicios gratuitos, principalmente gmail, colocando la información como borrador, sin efectuar el envío, para que sus jefes de Colombia lo retiraran y borraran, evitando de esta forma dejar prueba del traslado de la misma”.

La hija de la casera estudia Periodismo y recuerda que en muchas ocasiones quiso conversar con él sobre el oficio, pero siempre rehuía el tema, argumentando que estaba especializado en temas de defensa.

El colombiano trabajaba como corresponsal en Colombia para las publicaciones del Grupo español Edefa S.A.

“Las pocas veces que platicamos, hablaba del tráfico de armas y cuánto dinero generaba eso; de la guerrilla, siempre de temas militares. Una vez me dijo que tenía contactos con el gobierno”, comentó la muchacha.

Hace 15 días le celebró el cumpleaños al niño de su novia, pero solo llegaron unos pocos familiares de la joven.  

El día de la captura

El apartamento que alquilaba Ríos Castaño es parte de uno de los seis que renta esta familia. Dichas residencias están dentro de una casa rústica pintada de amarillo y anaranjado con verjas blancas. Las puertas en la parte delantera, a la izquierda y derecha de la casa, indican la entrada a los apartamentos.

El pasado martes 12, día que lo capturaron, los agentes de Migración y Extranjería rodearon un apartamento. Luego supieron que estaban en el equivocado. En ese no había nadie, pues no está rentado. Posteriormente se dirigieron adonde estaba Ríos Castaño.

“Yo soy Felipe Ríos, ¿me están buscando?”, dijo el colombiano. Fue entonces cuando lo metieron a una Toyota Hilux, lo interrogaron por casi una hora y luego se lo llevaron. A la novia le quitaron su cédula. La muchacha aún no sabe qué hacer. Cuentan que tiene la esperanza de hablar con él para saber si se queda en este lugar o regresa a su casa en Esquipulas. 

Nuevos detalles de la acusación oficial

La acusación del Ministerio Público refiere que Ríos Castaño consiguió información clasificada sobre la cooperación que brindan las Fuerzas Armadas de Rusia y de Venezuela a su par nicaragüense.

Según dicha acusación, el colombiano fue “reclutado por la Inteligencia militar colombiana a través de Gerardo Chadisch Santamaría, quien se graduó en la Escuela Naval Almirante José Prudencio Padilla y que en la red social Facebook se relaciona como gerente regional del grupo Coemar, empresa colombiana de infraestructura marítima y portuaria”.

“El acusado Ríos Castaño es atendido por el sujeto identificado como Andrés Juan Díaz Granado, del Comando General de la Fuerza Armada Colombiana, quien también se identifica como capitán Fernando Tiques, quien orientó a Felipe Ríos Castaño la búsqueda y actuación militar del Ejército de Nicaragua, a cambio de remuneración económica”.  

Fan de Lavoe

La información que Ríos Castaño consiguió a través del capitán Leónidas Castillo Ruiz, era enviada a su jefe en Colombia a través de diferentes cuentas de correo, entre ellas Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., cuya contraseña era “elgrancomnbodepuertorico”. También utilizó el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y la contraseña era “maenpelota.

La acusación detalla que entre el 12 de octubre de 2010 y el 8 de junio de 2012, el colombiano recibió aproximadamente 60 transferencias de dinero desde Colombia, enviadas por 14 remitentes y en diferentes montos de dinero.

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