El Departamento de Seguridad de EE. UU. planea ampliar la misión de los aviones no tripulados de vigilancia en la región del Caribe y del golfo de México para combatir el contrabando de estupefacientes, según altos cargos norteamericanos.

Como resultado, los nueve drones que forman parte de la flota aérea del Departamento tendrán que sobrevolar el doble del territorio que vigilaban hasta el momento. El Departamento ya ha realizado una misión de prueba en las Bahamas que duró un año y medio. En esta misión participó el drone Guardian, una variante marítima del Predator B que EE. UU. suele usar en Afganistán y Pakistán, equipado con el radar SeaVue, capaz de vigilar grandes espacios en alta mar. 

El radar capta las señales de radio, únicas para cada embarcación, y luego estas señales se comparan con las de una base de datos para identificar al barco y a su propietario. Este mes una nueva estación de control se instalará en una base aérea en Texas, lo que permitirá a los aviones no tripulados desplegados allí, cubrir gran parte del golfo de México. Asimismo un nuevo drone se integrará a la flota de la base de Protección Fronteriza y Arancelaria en Cocoa Beach, Florida, para realizar las operaciones de vigilancia en el Caribe.

A pesar de la reducción de los gastos en otras áreas, la Protección Fronteriza y Arancelaria ha solicitado 5,8 millones de dólares para promover su misión de aviones no tripulados. Por su parte, la Administración de la Aviación Federal ya aprobó la trayectoria de los vuelos de los aviones no tripulados que supera 1.000 millas y apunta al canal de la Mona, entre la República Dominicana y Puerto Rico.

Los planes de EE. UU. de ampliar la misión de los aviones no tripulados en la región son una respuesta a las solicitudes de las autoridades de varios países del área de aumentar la vigilancia contra el narcotráfico, que ha desviado una parte de sus rutas desde el golfo de México hacia el Caribe.

De acuerdo con el Departamento de Seguridad nacional de EE. UU., en los últimos cuatro años las incautaciones de estupefacientes en el Golfo y en el Caribe han aumentado un 36%. No obstante, algunos especialistas norteamericanos, cercanos al programa de los vuelos de vigilancia del Predator en las Bahamas, afirman que la misión realizada no ha dado los frutos deseados. Durante más de 1.260 horas de vuelo los drones solo han logrado localizar a unas cuantas embarcaciones con inmigrantes ilegales a bordo. 

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