Destructor Haruna de la Armada de Japón"EE.UU. ha querido fortalecer a Japón, procediendo en contra de los primitivos tratados al convertir las Fuerzas de autodefensa japonesas, en un verdadero Ejército, Marina de Guerra y Fuerza Aerea. Japón daría la cara, causando satisfacción a las fuerzas más agresivas interiores, a la vez que serviría de pantalla a los fines de la política norteamericana".

Un viejo adagio popular español, afirma cuando alguíen comete una mala acción de la que no se quiere se sepa su procendencía que: “tira la piedra y esconde la mano”. Sin temor a una excesiva susceptibidad puede demostrarse históricamente que los EE.UU, han seguido tal política a lo largo de los años. En tal sentido fue ejemplo arquetípico la explosión provocada del crucero “Maine” en el puerto de la Habana en 1898, lo que daría el pretexto que dió origen a la guerra de los Estados Unidos contra España, por la que este fue despojada de sus provincias ultramarinas.

La explosión cuya autoria hoy ya esta suficientemente demostrada, incluso por investigaciones realizadas posteriormente por la Marina de los EE.UU. sirvió de pretexto para la guerra, en pleno apogeo del creciente imperialismo norteamericano. La guerra hispano-yanqui constituyó uno de los primeros pasos.

Hoy el conflicto de las Islas Diaoyu responsable de la crisis en China y Japón por la “compra” ilegal por Japón de dichas islas, presenta características que abundan en ese posible “ tira la piedra y esconde la mano” obedezca a un origen estadounidense. Al igual que la sangrienta guerra desatada en Siria sería insostenible para los rebeldes si no dispusiesen del aliento y descarado apoyo del gobierno y los servicios secretos norteamericanos, como ocurrió meses atrás con el derrocamiento de los gobiernos de Túnez, Libia y Egipto. O como sucedió hace años con la ayuda a Georgia contra Rusia en el tema de Chechenia.

Hemos escrito anteriormente diversos artículos sobre la taimada actitud estadounidense, pero ahora fruto de una detenida observación y estudio hemos reforzado nuestra opinión de si tal extraña actitud japonesa obedecerá a un aliento estadounidense dentro de una política mucho más amplia basada en la estrategia de cerco a China.

Para nuestra opinión desde hace años, los EE.UU.han querido fortalecer a Japón, procediendo en contra de los primitivos tratados al convertir las Fuerzas de autodefensa japonesas, en un verdadero Ejército, Marina de Guerra y Fuerza Aerea. Japón daría la cara, causando satisfacción a las fuerzas más agresivas interiores, a la vez que serviría de pantalla a los fines de la política norteamericana.

Cualquier mejora de las Fuerzas Armadas chinas es acogida con muestras de alarma, a veces histérica, en algunos medios occidentales como por ejemplo la entrega a la Marina china de un nuevo portaviones, cuando la superioridad en la cantidad de tal modelo de buques es abrumadora por parte estadounidense.

El caso de las islas Diaoyu puede que sea algo más importante y trascendente que un asunto que afecte a un pequeño pedazo de tierra, y que oculte temas mucho más trascendentes, como un sutíl cerco de China utilizando viejos y discutibles temas territoriales de naciones limítrofes en los mares meridionales y orientales de Asia.

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