Jaled MeshalJaled Meshal, líder de Hamás en el exilio llegó el viernes a la franja de Gaza, donde se le recibió con todos los honores. Es una visita histórica, dicen en Gaza, porque nunca antes había pisado Meshal esa tierra, a pesar de regir de forma remota la vida del más de millón y medio de palestinos que allí viven bajo el embargo israelí. Meshal era un niño de apenas 11 años, cuando abandonó el pueblo de Cisjordania en el que nació.

Meshal entró el viernes en Gaza a través de Rafah, el paso fronterizo al sur de la franja, que linda con Egipto. Allí besó el suelo y le dijo a la multitud que la próxima visita será en Jerusalén, según recoge la agencia de noticias palestina Maan. “Hoy es Gaza. Mañana será Ramala y después Jerusalén y Haifa y Yafa”.

Egipto es el garante del compromiso de alto el fuego que las facciones palestinas e Israel sellaron el 21 de noviembre y que impone además un levantamiento del embargo israelí que asedia la franja desde hace seis años. Está por ver cuándo y cómo se producirá ese alivio del bloqueo. Fuentes diplomáticas israelíes confirman que sus enviados continúan las negociaciones periódicas en El Cairo, sin que de momento se hayan producido cambios radicales en las restricciones israelíes.

La ampliación de facto de la distancia de la costa a la que los pescadores pueden faenar es una de los supuestas mejoras. Ahora pueden pescar en teoría hasta a seis millas náuticas, en lugar de tres como antes. Otra ampliación sería la del terreno de cultivo al que los agricultores de las zonas fronterizas pueden acceder sin que les disparen los tanques israelíes. El problema es que no se ha producido un anuncio oficial y las supuestas nuevas medidas nacen en medio de una enorme confusión. El Centro Palestino para los Derechos Humanos ha documentado en las últimas dos semanas numerosos ataques contra civiles que probaban los supuestos nuevos límites. Es en esas zonas fronterizas en las que dos palestinos han muerto desde el acuerdo del alto el fuego por disparos del Ejército.

El sábado será el día de la gran celebración. Está previsto que Meshal protagonice la conmemoración del 25º aniversario de Hamás, que se festejará por todo lo alto en la ciudad de Gaza. Meshal llega en un momento en el que el movimiento islamista anda sobrado de autoestima. Hamás ha cantado victoria tras la contienda que el mes pasado dejó sin embargo 170 palestinos muertos –la mayoría civiles- en Gaza por los bombardeos israelíes. Ganaron, dicen, porque los grupos armados de la franja desafiaron como nunca a Israel conmisiles que cayeron en las inmediaciones de Tel Aviv y de Jerusalén, lo que supone un salto cualitativo respecto a los cohetes palestinos que periódicamente aterrizan en el sur de Israel.

Está previsto que Meshal visite también durante su estancia a la familia Dalu. Diez miembros de esa familia, incluidos cuatro niños y cinco mujeres murieron por un bombardeo israelí durante la operación Pilar Defensivo. La organización de derechos Humanos Human Rights Watch ha emitido un comunicado en el que considera ese ataque israelí “una clara violación de las leyes de la guerra”, después de haber realizado una investigación sobre el terreno.

El viaje de Meshal coincide con un momento de cierto acercamiento entre Hamás y Fatah, las facciones palestinas archirrivales, al calor del triunfo diplomático palestino en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde lograron el reconocimiento de Estado observador, el mismo estatus que obtuvo en su día el Vaticano.

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