Corea del Norte amenaza con más pruebasAnunció más pruebas como la de este martes siempre que EE. UU. siga "complicando la situación". Después de acabar 2012 demostrando que puede lanzar cohetes de largo alcance, Corea del Norte volvió a desafiar el martes a la comunidad internacional con una prueba nuclear subterránea (la tercera desde 2006)que provocó un pequeño terremoto que se llegó a notar en la frontera con China.

Mientras arreciaban muestras de rechazo procedentes de todo el planeta, la propaganda del régimen aseguraba, como hace siempre, que el experimento fue un "rotundo éxito" y que supone un paso adelante para su carrera atómica: una nueva amenaza para sus enemigos, sobre todo para Estados Unidos.

En un comunicado emitido por el Ministerio norcoreano de Defensa, el régimen advirtió que se podría ver obligado a cometer "una segunda y una tercera respuesta de mayor intensidad" siempre que Washington continúe "complicando la situación" con su "política de hostilidad".

Sin embargo, los expertos en armamento nuclear se muestran escépticos, en especial en lo relativo al tamaño y potencia de la carga.

Lo más importante, lo que convertiría la bravuconería norcoreana en un peligro realmente serio, es la llamada "miniaturización", el salto tecnológico que permite introducir y estabilizar bombas atómicas en cohetes, consiguiendo fabricar así misiles nucleares de largo alcance.

"Los norcoreanos dan a entender que ya lo han conseguido pero yo lo dudo mucho. Se trata de algo que actualmente solo tienen capacidad de hacer Estados Unidos y Rusia. Francia estuvo 50 años desarrollándolo y ni siquiera está claro en que punto se encuentra. Tampoco China dispone de esa tecnología. Es un proceso muy complejo, el más difícil de la carrera nuclear y aún más para un país aislado y embargado como Corea del Norte. Requiere un dominio de todo el ciclo combustible nuclear y también de la metalurgia...", explica a EL TIEMPO Vicente Garrido Rebolledo, director del Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior (Incipe) y consultor internacional en asuntos de armamento nuclear.

Dado que el régimen de Pyongyang no permite la entrada de inspectores extranjeros, los analistas han de basarse en lo que dice la escasamente creíble propaganda oficial y en análisis sismográficos y ambientales para determinar en qué punto se encuentra su programa nuclear.

Con base en dichos datos y a informaciones obtenidas por los servicios de inteligencia surcoreanos, los dos anteriores ensayos (2006 y 2009) fueron considerados en círculos militares como un rotundo fracaso.

El martes, expertos chinos como Ma Dingsheng insistían en que esta última prueba parecía reflejar resultados parecidos, siendo escasa su potencia.

También queda otro cabo por atar: el combustible utilizado. En los próximos días se intentará aclarar si fue plutonio (como en las pruebas anteriores) o uranio, algo que sería visto con cierta preocupación ya que es más fácil de conseguir y transportar.

"No sería un avance tecnológico importante, pero les daría algo más de capacidad de producir bombas. Además, los programas atómicos con uranio son más fáciles que esconder ya que no necesitan un reactor", comenta a este diario Mark Fitzpatrik, director de programa de no-proliferación nuclear del instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres.

El juego atómico de Corea del Norte, sensiblemente diferente al de Irán, se repite desde hace tiempo: el régimen hace todos los esfuerzos posibles para que el mundo se tome en serio su amenaza y trata de demostrar su peligrosidad con nuevas exhibiciones de fuerza cuyos detalles nunca quedan del todo claros.

"Lo que se busca es conseguir cosas a cambio, como un nuevo tratado, otra negociación, comida, petróleo...", recuerda el profesor Garrido.

Por increíble que parezca, la táctica lleva años funcionando, ya que los gobiernos enfrentados con Corea del Norte (fundamentalmente Japón, Estados Unidos y Corea del Sur) siempre han preferido intentar negociar para evitar que aumente la tensión en una región del planeta volcada en el crecimiento económico y en la que a nadie interesa avivar un conflicto.

Lo que sí parece haber cambiado en los últimos meses es la actitud de China, el principal aliado de Pyongyang (por una serie de razones históricas y estratégicas) que, sin embargo, está empezando a perder la paciencia y el martes condenó firmemente la actitud de su vecino.

"China en esta ocasión ha intentado disuadir públicamente a Corea del Norte para frenar sus pruebas nucleares y no lo ha conseguido. El joven líder Kim Jong-un ha dejado en muy mal lugar a los líderes chinos y esta provocación les deja muy poco margen de maniobra. Pekín podría tomar medidas, dejar de mandar ayuda y de bloquear nuevas sanciones internacionales", opina Suzanne DiMaggio, analista de la Asia Society.

Con el país totalmente arruinado, asfixiado por el bloqueo, sin apenas suministro energético, y con una población hambrienta y totalmente dependiente de los productos que llegan desde China (muchos de contrabando), el joven dictador Kim Jong-un ha decidido mantener la dialéctica de las amenazas nucleares que tan bien le funcionó a su padre, Kim Jong-il.

Tanto sus enemigos como sus aliados tendrán que decidir ahora cómo responder a las provocaciones.

eltiempo.com