Sitio del atentado dinamitero.La explosión de un coche bomba causó hoy al menos 53 muertos y más de 200 heridos en el centro de Damasco, en uno de los atentados más sangrientos en la capital desde el inicio de la revuelta contra el régimen del presidente sirio, Bachar Al Asad, en marzo de 2011.

El ataque fue perpetrado supuestamente por un suicida cerca de una sede del partido gubernamental Baaz en el barrio de Al Mazra, según informaron a Efe fuentes oficiales.

En el lugar del estallido, entre la concurrida avenida Al Zaura y la plaza Shahbandar, también se encuentra una estación de autobuses y la escuela Abdalá bin al Zubeir, algunos de cuyos estudiantes figuran entre las víctimas.

El Ministerio sirio de Sanidad dijo en un comunicado que los hospitales de la capital recibieron 53 cadáveres y 235 heridos, muchos de ellos en estado grave, por lo que no se descarta que aumente la cifra final de víctimas mortales.

Entre los heridos figura el secretario general del Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), Nayef Hawatmeh, cuya oficina se encuentra a pocos metros del lugar de la explosión.

Hawatmeh, que respalda al régimen sirio, resultó herido leve en la cabeza y el brazo, según dijeron a Efe fuentes del movimiento palestino.

La destrucción en la zona es enorme, con numerosos edificios dañados y decenas de vehículos calcinados en las proximidades.

Damasco ha sido la ciudad más afectada por los atentados durante el conflicto, como el perpetrado en la zona de Qazaz en mayo de 2012, que se saldó con 55 muertos, o el del pasado julio, que causó la muerte del entonces ministro de Defensa, Daud Abdelá Rayiha, y otros altos cargos.

La agencia oficial de noticias siria, Sana, atribuyó la acción de hoy a grupos "terroristas" e informó de que las autoridades descubrieron en la zona otro coche cargado con explosivos y detuvieron a su conductor.

También calificó de "ataque terrorista" lo sucedido el principal grupo opositor, la Coalición Nacional Siria (CNFROS), que condenó el atentado y responsabilizó al régimen de la violencia que vive el país.

"Cualquiera acción que tenga como objetivo asesinar a civiles o viole los derechos humanos es un acto repudiable y criminal, sean cuales sean sus responsables", afirmó la CNFROS en un comunicado.

Esta alianza opositora inició hoy en El Cairo un encuentro de dos días para analizar un posible diálogo con el régimen sirio y la formación de un Gobierno de transición.

El dirigente opositor y miembro de la comisión política de la coalición Haizam al Maleh explicó a Efe que sobre la mesa estará la iniciativa del presidente de la CNFROS, Muaz al Jatib, para entablar conversaciones con el régimen con vistas a que este abandone el poder.

Mientras se debate la apertura de un diálogo, al que el régimen se ha mostrado dispuesto, la batalla por el control de Damasco se endurece con continuos ataques de los rebeldes contra edificios gubernamentales y militares.

Varios proyectiles de mortero impactaron hoy contra la sede del Estado Mayor de la Defensa y de la Comandancia General del Ejército en la céntrica plaza de los Omeya, sin causar víctimas mortales.

Este ataque fue reivindicado por el grupo extremista Liwa al Islam, que indicó en su página de Facebook que lanzó cuatro proyectiles del calibre 107.

Numerosos obuses han caído en la capital en los últimos días, como sucedió ayer contra la ciudad deportiva de Tishrin, donde murió un futbolista, y junto a uno de los palacios presidenciales de Al Asad.

Los combates entre ambos bandos alcanzaron hoy al vecino Líbano, después de que los rebeldes diesen por finalizado su ultimátum al movimiento chií libanés Hizbulá para que detenga sus acciones hostiles.

En un comunicado, el comandante general del Ejército Libre Sirio (ELS), Salim Idris, explicó que sus hombres dispararon proyectiles de mortero contra un puesto de las fuerzas de Hizbulá situado en la zona de Hush al Sayed Ali, en el Líbano, en la primera ofensiva de estas características de los rebeldes sobre suelo libanés.

Además, los rebeldes atacaron con cohetes y ametralladoras pesadas a otro grupo de combatientes del grupo chií en los suburbios de la localidad de Al Qosair, en las afueras de la ciudad siria de Homs.

La insurgencia amenazó con endurecer sus ataques contra los lanzamisiles y las bases de Hizbulá y advirtió de "grandes sorpresas" en los próximos días.

EFE