Los detalles se desconocen. Lo único que se sabe es que el vicepresidente de la República Popular China, Xi Jinping, que será seguramente el nuevo líder del país a finales del año, se reunió en Washington con el presidente estadounidense Barack Obama, la secretaria de Estado Hillary Clinton, el secretario de Defensa Leon Panetta y otros dirigentes de EEUU.

Esta administración se esforzó en complicar la vida al país asiático y ahora quiere tantear al futuro secretario general del Comité central del Partido Comunista de China y presidente de la República Popular.

No se asustan

Con el actual líder chino, Hu Jintao, no hay dudas: es una esfinge que habla en público con frases formuladas con antelación. Sus subordinados, sin embargo, a veces pierden los nervios, lo cual es comprensible cuando Estados Unidos proyecta hacia Asia todo su poder militar y sus esfuerzos diplomáticos. En particular intenta atraer a su bando o escindir al principal socio de China, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSA) integrada por diez estados de la región. También fortalece las alianzas militares con Japón y Corea del Sur y amplía su presencia militar en Australia, Singapur o Filipinas.

 

Y ahora, a puerta cerrada, los dirigentes estadounidenses intentan adivinar la reacción ante estas acciones del que posiblemente será el número uno en China.

Xi Jinping tiene fama de un político propenso a decir en público todo lo que piensa, pero parece que no es el caso. De momento se atiene a la línea general de la diplomacia china, que se reduce a la siguiente idea: nos quieren asustar, pero no nos asustamos, no reaccionamos, ni siquiera nos enfadamos.

Solo los expertos no ocultan lo que piensan y lo dicen a quien lo quiera oír.

¿Se derrumbará o resistirá?

No solo los expertos más prestigiosos discuten la situación en China. El disidente chino Yu Jie, que se exilió hace un mes en EEUU, confesó al Washington Post que algunas de las principales universidades estadounidenses “no se atreven” a invitarle a dar una charla porque realizan programas de colaboración con sus colegas en el país asiático.

No cabe duda de que Yu Jie, como cualquier disidente de cualquier país, encontrará otras cosas que hacer en EEUU, simplemente las universidades no necesitan sus denuncias de las torturas en las cárceles chinas, ya que están ocupadas con cosas más importantes. Intentan pronosticar el futuro de China, lo cual sería imposible sin la colaboración con los colegas de allí.

La revista Foreign Affairs publicó un intercambio de opiniones de los expertos al respecto. Arvind Subramanian asegura que para 2030 la economía de China será tres veces más grande la de EEUU, y ya hoy en día es una potencia mundial capaz de conceder (y dejar de hacerlo) créditos a cualquier país.

Derek Scissors le contesta que actualmente la economía de China representa apenas la mitad de la estadounidense, y un chino medio es 10 veces más pobre que un ciudadano de EEUU. Los chinos dependen de la estabilidad del dólar, ya que el 70% de sus reservas son en esta moneda. Mientras tanto, el crecimiento de China podrá ralentizarse debido a factores varios, así que los pronósticos a largo plazo no tienen sentido.

Subramanian se resiste afirmando que no resulta lógico dudar de la capacidad de China para las reformas si últimamente las ha probado en más de una ocasión. El pronóstico de crecimiento del país asiático del 7% anual durante 20 años es muy conservador y está calculado a partir de datos menores que los reales, y de otra manera resultaría que la economía china duplicará a la estadounidense para 2030...

El sucesor chino Xi Jinping  aportó nueva información a la polémica al conceder una larga entrevista por escrito a los medios estadounidenses. Reveló, por ejemplo, que el intercambio comercial entre ambos países superó los 440.000 millones de dólares, que en él participan 47 de los 50 estados de EEUU, que China creó hasta tres millones de puestos de trabajos en Estados Unidos…

Cabe señalar que durante los últimos quince años no han faltado los que desean que la economía china se derrumbe y aducen razones de naturaleza variada para fundamentar su deseo. ¿Es posible? Por supuesto. Una inundación  u otra catástrofe inesperada podrá dañar de manera significativa la economía nacional. Pero esto le puede ocurrir a cualquier país, también a EEUU o la UE (donde, por cierto, ya se está ocurriendo). Desde luego, ahora la situación de China es muy diferente.

Contener no, cooperar

¿Qué es lo que realmente sucede en la China de hoy y cuáles son los resultados de la 'dura' política de Obama? Pekín recuerda que en materia del comercio exterior y producción China ya adelantó a EEUU (aunque sigue por detrás en cuanto a los servicios, en los sectores tecnológico y financiero) y que “EEUU no ha tenido tal competencia en los años de su historia”, afirmación ante la cual los estadounidenses 'saltan'.

Pero lo importante es la interdependencia de los dos países que por eso no quieren ser enemigos. Es esto lo que dan a entender los líderes chinos cuando aparentan no percibir la presión por parte de EEUU.

Mientras, dentro de Estados Unidos todo es diferente. La política de los republicanos con respecto a China fue muy distinta, aunque ahora en la campaña electoral estos temas no se sacan a la luz por varias razones.

Tomas Graham, director de Kissinger Associates, con sede en Nueva York, ex asesor del Consejo estadounidense de seguridad nacional y conocido experto en materia de las relaciones con Rusia, comentó respondiendo a la pregunta de RIA Novosti: “El objetivo de EEUU no es contener a China sino cooperar con ella para que su papel en la región sea menos desestabilizador. Está claro que es imposible contener a China mientras su economía crezca, y continuará atrayendo a los socios económicos. Es más, la interdependencia económica de China y EEUU hace que el país asiático no tenga ningún interés en formar una coalición anti-EEUU con Rusia".

(La pregunta, por cierto, era si la actual política de Obama no contribuirá a fortalecer los vínculos entre Moscú y Pekín.)


En esta coyuntura la placidez de los chinos ante los ataques de Obama quizás sea la reacción más apropiada. Por lo visto, el sincero Xi Jinping seguirá comportándose como el reservado Hu Jintao.

Dmitri Kósirev, RIA Novosti