Imágenes del lugar luego del atentadowww.fuerzasmilitares.org (30OCT2013).- La Policía china sospecha que el extraño incidente de ayer en la plaza pequinesa de Tiananmen, en el que murieron cinco personas al arder un coche que embistió a la multitud, fue un atentado terrorista. Así lo publica este martes el diario «Global Times», portavoz del Partido Comunista, al asegurar que la Policía está buscando a dos sospechosos de Xinjiang, la región musulmana enclavada al oeste de China donde buena parte de sus habitantes autóctonos, de etnia uigur, reclaman la independencia.

Según el citado periódico, la Policía ha enviado a una nota a los hoteles de Pekín para que informen sobre «huéspedes sospechosos» que se hayan registrado desde el 1 de octubre. Los agentes han identificado a dos uigures de los condados de Pishan y Shanshan, en Xinjiang, así como un todoterreno de color claro y cuatro matrículas de esa remota región.

Curiosamente, esta noticia solo aparece en la versión en inglés del«Global Times», ya que las autoridades están censurando la información que aparece en los medios chinos por la implicaciones políticas del caso, auténtico ataque al centro neurálgico de Pekín. Ayer al mediodía, un Jeep embistió a la multitud de turistas que se congregaban ante la puerta sur de la Ciudad Prohibida, en Tiananmen, y ardió justo enfrente del retrato de Mao que preside la céntrica plaza. En el incendio murieron el conductor del vehículo y sus dos ocupantes, así como una turista filipina y un hombre de la provincia de Cantón (Guangdong). Además, resultaron heridas 38 personas, entre las que figuran tres turistas filipinos y uno japonés. Dos de los heridos continúan en estado grave.

Tanto el lugar, símbolo político del régimen chino, como las oscuras circunstancias del suceso hicieron pensar enseguida que se trataba de un ataque o una forma suicida de protesta más que de un accidente de circulación, ya que el tráfico está limitado a 40 kilómetros por hora en ese tramo de la avenida Chang An, que recorre la ciudad de este

a oeste. Entre las hipótesis, se barajaban una protesta de«peticionarios», como se conoce a los agraviados por las injusticias sociales, una inmolación de tibetanos o de seguidores del perseguido culto «Falun Gong» o un atentado terrorista de uigures de Xinjiang, a los que la Policía culpa del ataque.

A 4.000 kilómetros de Pekín, Xinjiang es una vasta región estratégica para China por sus ricas reservas de petróleo, gas natural y minerales y sus fronteras con Rusia, Mongolia, Pakistán, Afganistán, India y varias repúblicas exsoviéticas de Asia Central. Desde los años 30 del siglo pasado, los uigures, una etnia que profesa el islam y habla una lengua parecida al turco, aspiran a lograr la independencia para formar el Turkestán Oriental. Unas ansias secesionistas que han sido cortadas «manu militari» por el régimen de Pekín, que ha colonizado con chinos de la etnia «han» esta región que triplica en tamaño aEspaña. Destinados en masa durante los duros años de la«Revolución Cultural» para construir carreteras y ferrocarriles, los «han» ya suponen el 41 por ciento de los 20 millones de habitantes de Xinjiang, donde los uigures representan el 45 por ciento y otras minorías étnicas, como kazajos, tayikos, kirguises y uzbecos, se reparten el resto.

Tras sufrir décadas de represión y desigualdades sociales, ya que los «han» controlan el Ejército y los negocios mientras la mayoría de los uigures son pobres campesinos, Xinjiang asiste periódicamente a brutales estallidos de violencia.

Sangrientos disturbios interétnicos

En julio de 2009, unas 200 personas murieron en su capital, Urumqi, durante los peores disturbios de las últimas décadas. Desde entonces, la represión no ha hecho sino aumentar y desatar nuevos choques y atentados, como los que se cobraron 27 muertos en junio en sendos ataques contra una comisaría de Policía y un edificio del Gobierno enLukqun, a unos 200 kilómetros al sudeste de Urumqi. En abril, otro estallido de violencia dejó 21 víctimas en la prefectura de Kashgar y, en diciembre del año pasado, hubo otros siete muertos en lo que la Policía denominó el rescate de dos personas que habían sido secuestradas por «terroristas».

Durante los últimos tiempos, el régimen de Pekín ha detenido a 140 personas en Xinjiang por propagar en internet la «Jihad» (guerra santa islámica) e intensificado su control sobre los uigures, especialmente en las mezquitas y los colegios, para sofocar el independentismo de la región, la más levantisca junto al Tíbet, donde también se han inmolado 120 personas desde 2009 para protestar contra el autoritario régimen de Pekín y reclamar la independencia.

Los grupos uigures en el exilio denuncian la represión del régimen chino, al que acusan de querer responsabilizar a los habitantes de Xinjiang de este ataque en pleno corazón de Pekín para imponer controles más severos en la región y marginar su cultura autóctona.

Reuters