India a la conquista de Martewww.fuerzasmilitares.org (06NOV2013).- Desde el cosmódromo de Sriharikota fue lanzada hoy una estación interplanetaria india para el estudio de Marte. Un país más se incorporó a la carrera marciana. Y si bien la ciencia sigue siendo la razón fundamental de los vuelos al Planeta Rojo, aún habrá que evaluar el significado de Marte para la política mundial.

La India lanzó su primer aparato marciano. Éste en el marco de la Misión Orbital Marciana (Mars Orbiter Mission, MOM), también denominada Mangalyaan, fue impulsado por el cohete PSLV. Se trata del cuadragésimo lanzamiento espacial de la India. La llegada a destino está fijada para fines de setiembre de 2014. El aparato estudiará el Planeta Rojo cerca de medio año desde la órbita de uno de sus satélites.

El proyecto MOM fue denominado y sigue siendo denominado aventura. Si bien por vez primera se pusieron a hablar de la misión en 2009, el anuncio del actual lanzamiento fue hecho hace menos de un mes. Fue denominado y sigue siendo denominado misión de prestigio. Los propios representantes de la Organización India de Investigación Espacial (Indian Space Reserarch Organization, ISRO) no ocultan que el objetivo básico de la misión es tecnológico. Se trata de afinar los vuelos a Marte. El afán de los indios de alcanzar el espacio lejano también causó perplejidad. Gran Bretaña manifestó su descontento: sobre el telón de fondo de la enorme pobreza el Gobierno del país encontró la posibilidad de asignar más de setenta millones de dólares para enviar una sonda a Marte. La prensa subraya que tan apresurada decisión obedece a la rivalidad entre la India y China. En aras de la MOM la India pospuso la segunda misión lunar Chandrayaan-2, que estaba estrechamente ligada al proyecto ruso Luna-Resurs. Por la revisión de la variante inicial del programa

lunar ruso conjunto con la India, se renunció a la misión, mientras que la propia India abandonó temporalmente la Luna en aras de un planeta más lejano.

Las tareas científicas de la misión india, al menos tal cual se transmiten para la opinión pública, no son originales: se pone el acento en el estudio de Marte desde el punto de vista de la posible existencia de vida en el Planeta Rojo o de condiciones para su surgimiento. Entre otras cosas, los científicos indios esperan “captar” huellas de metano marciano, que el robot norteamericano Curiosity no consiguió detectar, y asimismo medir el contenido de deuterio en relación al hidrógeno en la atmósfera marciana. No hay nada de revolucionario, aunque, sin duda, cualquier información adicional obtenida por un instrumento más, será útil. Pero difícilmente se puedan esperar de la sonda india descubrimientos científicamente sensacionales.

Lo verdaderamente sensacional puede ser el propio éxito de la misión, que tan solo el año pasado pasó a la fase de preparación activa. Además, el “arranque” indio hacia Marte mantiene, de una u otra manera, la carrera al Planeta Rojo que se está desplegando paulatinamente.

Su objetivo final es una expedición pilotada con descenso en Marte. No obstante, de momento por muchas razones parece ser inalcanzable, al menos, en la próxima década. En su lugar, salta a primer plano el traslado a la Tierra de muestras del suelo de Marte. No hace mucho, la Agencia Espacial Europea (AEE) anunció el inicio de una prueba con un contenedor, que debe traer a Tierra muestras de otros planetas. Es probable que en ello participe Rusia si llega a resultar exitosa la cooperación con la AEE en el proyecto EcoMarte, y asimismo el propio programa lunar de nuestro país. De momento, los ingenieros dicen con mucha cautela que el traslado de muestras del suelo puede ser posible solo en el año 2020. Es muy probable que sea así, siempre que “nuevas” potencias espaciales apunten seriamente sus miras a Marte y sobre todo China.

 En cierto sentido no importa tanto si la India puede llegar a Marte en un primer intento. La tendencia que enmarcó el actual lanzamiento se vuelve cada vez más definida: descender en Marte posponiendo el programa lunar. Pero si el triunfo en la carrera lunar de la década de 1960 implicaba la supremacía de una de las dos superpotencias, ahora el desenlace de la competencia marciana no será tan inequívoco.
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