Corea del Nortewww.fuerzasmilitares.org (29MAR2014).- La ONU afirma que Corea del Norte soslaya las sanciones de la comunidad internacional con la ayuda de sus misiones diplomáticas y traficantes de armas y alcohol, escribe Novie Izvestia.

Ocho expertos de Naciones Unidas, que impuso sanciones en respuesta a las pruebas nucleares norcoreanas, presentaron el informe anual sobre el efecto que tienen.

La investigación demostró que los norcoreanos se ingeniaron a elaborar varios métodos para evitar las limitaciones. Las misiones diplomáticas de Corea del Norte en Singapur y Cuba se sospechan de organizar suministros ilegales de componentes de misiles a juzgar por la carga del barco Сhong Chon Gang detenido en el estrecho de Panamá en pasado julio que, además, contenía dos cazas MiG-21.

Según el informe, Pyongyang probablemente vendía armas a Birmania, Eritrea, Tanzania, Etiopía, Somalia e Irán. Sin embargo, los expertos no consiguieron encontrar pruebas vinculantes que podrían servir para imponer nuevas sanciones.

El documento subraya que Corea del Norte realiza muchos esfuerzos para ocultar la nacionalidad de su flota mercante. Los buques cambian a menudo de nombre y pabellón y pertenecen a pequeñas empresas extranjeras para minimizar las consecuencias de un eventual arresto de bienes.

Además de comprar o recibir cargas que en algún modo pudieran servir para su programa nuclear las sanciones le prohíben a Corea de Norte importar objetos de lujo. Sin embargo, el líder actual del país, Kim Jong-un, consiguió en el primer año de su gobierno superar en este ámbito a su padre, conocido gourmet y conocedor de vinos y coñacs.

Según un informe de la Comisión de Naciones Unidas sobre las infracciones de Derechos Humanos en Corea del Norte, en 2012 Pyongyang gastó en artículos de lujo 645,8 millones de dólares frente al promedio de 330 millones al año que se asignaban para estas compras en los tiempos de Kim Jong-il.

Entre las adquisiciones están limusinas Mercedes-Benz, instrumentos de música, en particular decenas de pianos caros, y un cine con un aforo de 1.000 personas instalado en uno de los palacios de Kim Jong-un.

Uno de los tránsfugas norcoreanos declaró a los expertos que los objetos de lujo se compran con divisas procedentes del tráfico ilegal de bebidas alcohólicas en países islámicos y el contrabando de marfil de África a China.

Mucho ingenio muestran también los financistas norcoreanos que elaboraron sistemas de pagamento de artículos prohibidos que son muy difíciles de seguir.

RIA Novosti