Presidente Barack Obama (I) con el Primer Ministro Japonés Shinzo Abe (D). Imagen de archivo.www.fuerzasmilitares.org (26ABR2014).- Esto incluso mientras expresaba su apoyo a los esfuerzos de Shinzo Abe para hacer que su país sea menos dependiente de este tipo de apoyo al relajar las restricciones sobre sus fuerzas militares.

La paradoja en el corazón de la “cumbre sushi”, como se ha llamado al encuentro luego de que los dos líderes cenaran en un reconocido restaurante de sushi, es que Abe acudía a EE.UU. para renovar su promesa de seguridad y tener permiso de ser más independiente.

Es una exigencia delicada, pero una que le conviene a Washington a medida que lidia con presupuestos militares más limitados y el reto de enfrentar unas fuerzas militares chinas mejor financiadas y sofisticadas.

En la primera escala de su gira por cuatro países asiáticos, Obama ofreció seguridad al dejar claro que EE.UU. consideraba que el grupo de islas bajo disputa en el mar de China Oriental, llamadas Senkaku por Japón y Diaoyu por China, estaba dentro del alcance de la alianza militar sino-estadounidense, lo cual quiere decir que EE.UU. se vería obligado a acudir en ayuda de Japón si China intenta apropiarse de ellas a la fuerza. “Nuestro compromiso con el tratado que tenemos con Japón es absoluto”, dijo durante una rueda de prensa conjunta con Abe.

Sin embargo enfatizó que EE.UU. no tomó posición con respecto a quién tenía una justificación subyacente más sólida con respecto a la propiedad de las islas. Este país acusa a Japón de robarlas en el siglo XIX.

Financial Times