foto oficial de la cumbre APECwww.fuerzasmilitares.org (23NOV2014).- Hace pocos días se desarrolló en China la reunión de la APEC. Las grandes economías del Asia-Pacífico se reunieron para debatir y proponer caminos de desarrollo y comercio que permitan a los 21 países presentes en la reunión mejores mecanismos de intercambio y en algunos casos fortalezcan relaciones o las recuperen. Muchos pusieron especial atención a las conversaciones, miradas y silencios entre Putin y Obama, una relación que no ha sido fácil y que con la violencia en Crimea se enfrió hasta casi congelarse. Las señales, como mucho en la diplomacia moderna, han sido tibias y distantes pero al menos se ha consolidado un espacio de conversación sobre temas que superan la agenda económica. 

El tema de los derechos humanos en China también estuvo presente. Tímidas y delicadas han sido las declaraciones pero impostergables. Hablar solo de desarrollo, comercio y economía en China sin reconocer que las bases mismas del sistema involucran limitadas libertadas para miles de millones de personas era imposible. Los mandatarios han sido cautos, nadie quiere pelearse con China. Sin embargo el tema Hong Kong estuvo presente y generó espacios de complejidad en las conversaciones y temas que instaló el Presidente de Estados Unidos. 

Ahora bien, el tema en la APEC es la economía, donde tiene su mayor influencia y potencial. No hay que olvidar que en el año 2010 el comercio entre estos países representó 16.8 trillones de dólares, mientras que el resto del mundo tuvo un comercio de 21.1 trillones en el mismo año. Es decir APEC importa y mucho.  Por eso los países latinoamericanos presentes en la reunión (Chile, México y Perú) respaldaron el tratado de libre comercio propuesto por China y establecieron puentes privilegiados para que la inversión china llegue a sus países. No hay que olvidar que China en el año 2013 fue el primer socio comercial de Chile y Perú y el segundo de México. Dejando atrás la historia de dependencia casi total de nuestros vecinos del norte. China habló de construcción de carreteras, de instalación de bancos de fomento productivo, de intercambio y de otros proyectos que sin duda podrían significar mucho en las economías latinoamericanas. 

Pero la principal noticia de la APEC es el poderío político y económico chino en su totalidad. No solo vistió de Mao a todos los mandatarios sino también estableció acuerdos, vínculos y declaraciones con las potencias mundiales con una claridad que posiblemente representa una estructura de pensamiento de centurias. China avanzó en mejorar sus relaciones con Japón, establecer temas claves de cooperación con Estados Unidos (limitar emisiones e intercambiar tecnología), firmó un acuerdo de libre comercio con Corea y potenció sus relaciones con Vietnam. 

China puso toda “la carne en la parrilla” en una reunión que mostró su poderío económico y su liderazgo mundial. Sin ningún incidente de importancia se desarrolló la reunión cuyas declaraciones y simbologías estuvieron sin duda estudiadas en detalle. Esta era una oportunidad para que China muestre su capacidad global y lo hizo. De hecho su propuesta para crear el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura fue aprobada y sostenida por muchos países que inicialmente la miraron con distancia o incluso desconfianza. 

Es cierto que el Presidente Obama llegaba especialmente debilitado después de unas elecciones de medio tiempo que lo dejaron sin mayorías en el congreso, pero también es cierto que el liderazgo chino no es algo sorpresivo sino el resultado de una política de Estado planificada y ordenada en el tiempo que está ayudando a redefinir el mundo y sus potencias, que alínea el juego de actores en forma diversa y que define una estrategia global de acción múltiple. 

Ahora bien, la oportunidad de China es mostrar también que el gigante puede desarrollarse y ejercer liderazgo mundial con inclusión, con mecanismos que limiten el control y la censura partidaria, con espacios de verdadera interacción y participación ciudadana. Una agenda de progreso donde los habitantes de China sean parte también del proceso globalizador que hoy tienen sus inversiones es muy necesario. Ahí descansa la principal oportunidad de China, para que en la próxima APEC cuando uno llegue a China y ponga democracia en el buscador de google aparezcan millones de páginas y no sólo algunas definidas por la censura. 

Los desafíos para la APEC y sus miembros no son solo cuantitativos sino también de calidad. Los desafíos de inclusión, de calidad de vida y de participación son grandes. Estaremos atentos a los avances.

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