Kim-Jong-unwww.fuerzasmilitares.org (03DIC2014).- Corea del Norte aparece como uno de los sospechosos por el ataque informático a Sony Pictures Entertainment. Aunque hasta ahora no hay evidencias suficientes sobre la identidad o procedencia de los hackers que la semana pasada filtraron los servidores del gigante tecnológico japonés en nombre de Guardians of Peace (#GOP) y amenazaron con revelar información secreta de la compañía si sus demandas –no conocidas- no se cumplen, algunos hechos indican que el régimen del joven dictador Kim Jung-un puede estar detrás.

La historia se remonta a junio de este año, cuando Sony anunció el lanzamiento el próximo 25 de diciembre en Estados Unidos y Canadá de una comedia llamada The Interview, protagonizada por Seth Rogan y James Franco, en el papel de dos periodistas que viajan a Corea del Norte para hacer una entrevista al mandatario Kim Jung-un, protagonizado por Randall Park. En realidad, ambos periodistas tienen la misión encomendada por la CIA de asesinar al máximo líder norcoreano.

El régimen del país asiático calificó el lanzamiento de la comedia como un acto de terrorismo vinculado con Estados Unidos y amenazó con tomar contramedidas sin piedad. Esta respuesta no sorprendió. Corea del Norte es un país caracterizado por el culto extremo a las imágenes de la dinastía Kim, que va desde el primer presidente y abuelo del actual líder, Kim Il-sung, y su padre, Kim Jong-il. Cualquier ofensa o crítica contra la primera dinastías comunista del planeta es considerada en el país un delito que puede acarrear castigos severos.

La semana pasada Sony tuvo que bloquear sus sistemas informáticos como medida preventiva. Los hackers, bajo el nombre Guardians Of Peace, dejaron la imagen de un cráneo y un mensaje en las pantallas de inicio de las computadoras de la empresa el lunes en la mañana. Amenazaban con revelar datos sensibles, supuestamente robados de los servidores de Sony. Según algunos reportes, el miércoles pasado algo de ese material sensible fue subido a la web, aunque la información no ha sido verificada.

El fin de semana cinco películas de Sony comenzaron a aparecer en sitios de intercambio de archivos populares. Estas revelaciones podrían ser autoría de los hackers. La revista de entretenimiento Variety informó que de las cinco películas, cuatro no han sido estrenadas en salas de cine, y que todas ya se han descargado más de un millón de veces, por lo cual el perjuicio económico para Sony podría medirse en decenas de millones

Hasta ahora en los medios norcoreanos, todos ellos estatales, no se ha visto un pronunciamiento sobre la posible autoría de Corea del Norte en los ataques contraSony. Mientras tanto en la vecina Corea del Sur surgen diversas opiniones. El reconocido analista político independiente Shim Jae-hoon, citado por la agencia EFE, cree que el Gobierno norcoreano está detrás de los ataques ya que "siempre reacciona y nunca se queda de brazos cruzados ante humillaciones de este tipo". "Además, no sería la primera agresión de este tipo por parte de Pyongyang", comentó el experto, en referencia a varios ciberataques a Corea del Sur.

En 2012, según el centro de pensamiento surcoreano Police Policy Institute, un ataque del "ejército digital" norcoreano, compuesto por más de 3.000 miembros, fue perpetrado contra empresas y sitios del web del gobierno de Seúl. El régimen norcoreano es culpado por otros ataques similares. El año pasado supuestamente filtró dos importantes cadenas de televisión surcoreanas y su sistema financiero, con lo cual paralizó temporalmente el sistema de cajeros automáticos en todo el país.

Hasta ahora, Sony se ha limitado a decir que ha iniciado una investigación para dar con los responsables de los hechos. La investigación estará asesorada por la firma privada Mandiant y el FBI. Algunos artículos indican que el gigante tecnológico japonés explora la teoría de que el ciberataque pudo haber sido desarrollado por terceros operando desde otros países bajo las órdenes de Corea del Norte.

A todas estas, lo único seguro es que The Interview no se proyectará en Corea del Sur, con el fin de evitar más tensiones con el vecino comunista del Norte.

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