Estos héroes de la guerra de Corea quieren seguir siendo útiles a su patria, y ahora se proponen invitar a inversionistas coreanos a hacer empresa en la región.
Estos héroes de la guerra de Corea quieren seguir siendo útiles a su patria, y ahora se proponen invitar a inversionistas coreanos a hacer empresa en la región.

www.fuerzasmilitares.org (23MAR2016).- Traen camisetas negras y viseras y en sus rostros se advierte la tristeza por la partida a la eternidad (el pasado 15 de marzo en Armenia) de Julio César Urrea, uno de sus compañeros en armas.

Benjamín Herrera Herrera, Diego Marín Marín y Luis Carlos García Arcila, hacen parte de los 5.400 colombianos que conformaron el Batallón Colombia en la guerra de Corea hace 63 años.

Son héroes de la batalla de Old Boldy, que significa “Viejo Calvo” y la cual tuvo lugar el 23 de marzo del año 1953, dejando un saldo de 83 muertos, 97 heridos y 67 desaparecidos.

La guerra les dejó heridas en brazos y piernas, pero las que todavía no logran curar son las heridas en el alma.

Cuando fueron reclutados ninguno de ellos había cumplido los 18 años.

Lo que les faltaba en edad les sobraba en valor y entusiasmo. Estaban orgullosos de izar la bandera de Colombia en suelo asiático.

Ganaron una batalla luchada cuerpo a cuerpo y fueron honrados por el gobierno coreano, que levantó un monumento en su honor, pero en Colombia han sido ignorados desde el momento mismo de su regreso.

Las promesas que les hizo el gobierno de Alberto Lleras Camargo cuando, casi niños, se enlistaron en el Batallón Colombia, nunca se cumplieron.

Jamás recibieron las pensiones vitalicias, ni las casas y becas de estudio por las que tanto lucharon.

Benjamín, quien por ocho años fue gerente de la Central Lechera de Pereira, exhibe el álbum fotográfico que compró en el Japón para mantener vivos sus recuerdos.

“Aquí estamos un grupo de suboficiales de los ejércitos que actuaron en Corea. Aquí hay hombres americanos, ingleses, franceses, coreanos, irlandeses, etíopes, turcos...una gama de todos los países que participamos en la guerra”, afirma orgulloso, mientras pasa las páginas tratando de internarse en los senderos de su memoria tardía.

Entonces vienen a su mente evocaciones de la terrible batalla que se prolongó casi 48 horas, donde pareció concentrarse todo el fuego para sacar a su compañía del objetivo militar que custodiaba.

Es cuando recuerdan que nadie, ni gobernante ni político, fue a recibirlos a su regreso de Corea, en el año 53.

No logran entender “por qué mientras en Colombia se nos ignora, en Corea somos recibidos como héroes”.

En el Eje Cafeterose han asociado 36 veteranos.

Quindianos y risaraldenses se reunieron el 21 de febrero para fortalecer el capítulo regional de su organización.

Se reúnen con frecuencia, se prestan ayuda mutua y se han propuesto como meta atraer inversión de ese país asiático para promover proyectos de agro industria.

Benjamín Herrera recuerda que cuando partieron el gobierno les exigió un comportamiento igual al del ejército libertador y hoy, 63 años después, los trata como parias.

Por eso, su objetivo es mantener el espíritu de cuerpo y buscar que el gobierno, después de tanto olvido, les preste alguna atención en salud y auxilie a aquellos hoy se encuentran al borde de la indigencia.

LAS BITÁCORA DE LA BATALLA FINAL

A las 20:32 horas del 23 de marzo de 1953, comenzó la acción en la batalla de Old Boldy. Fue atacado el puesto de avanzada del Batallón defendido por la compañía “A” al mando del capitán Auguto Bahamón. A pesar de la férrea defensa, su zona fue ocupada casi en su totalidad. A las 21:05 horas el comando del Batallón ordenó a la compañía “C” la recuperación de la zona con el apoyo de todas las posiciones de artillería, morteros y ametralladoras de su compañía, la de la compañía “B” y la del regimiento 31 de Infantería. El objetivo se cumplió pero sólo por una hora. A las 22:00 horas todas las posiciones ocupadas por el Batallón Colombia fueron atacadas por oleadas de combatientes chinos, coreanos del norte, mongoles y asesores rusos, quienes destruyeron prácticamente todas las fortificaciones, los equipos de comunicación fueron interrumpidos con el puesto de mando y solamente la compañía “B” tenia comunicaciones esporádicas con el resto de combatientes de las compañías “A” y “C” brindando apoyo con fuego de morteros y artillería. Durante toda la madrugada los combates fueron prácticamente cuerpo a cuerpo, y en oscuridad casi completa, solamente con resplandores de luz de las luces de bengala enviadas por las posiciones de mortero y artillería tanto amigas como enemigas. Al aclarar el día 24, los restos de combatientes del Batallón Colombia iniciaron el reconocimiento. Prestaron los primeros auxilios y recogieron los muertos que se encontraban en una proporción de un soldado colombiano muerto por cada 5 o 10 enemigos, en las posiciones más dantescas que un ser human puede imaginar. Las bajas del Batallón en esta acción fueron de 83 muertos, 97 heridos y 67 desaparecidos. A las trincheras de los colombianos llegó la orden de defender con sus vidas las posiciones. A las 14:00 horas el Batallón Colombia fue relevado por un batallón del regimiento estadounidense pasando a la segunda línea para su reorganización. El comandante, teniente coronel Alberto Ruíz Novoa, exaltó su heroísmo en una comunicación que fue repartida en las trincheras.

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