Después de EEUU, Rusia y China, Japón puede ser el cuarto país que desarrolla su propio caza de quinta generación. Relativamente pequeño por su tamaño y peso, el  nuevo caza será el primer avión de combate fabricado por Japón en las últimas siete décadas. Opción niponaA comienzos de mayo, Japón encargó los primeros cuatro cazas F-35  de fabricación estadounidense. En este decenio, Japón planea adquirir cuarenta y dos F-35  y continuar las compras después de 2020, pero estos planes pueden reconsiderarse en caso de que el nuevo caza nipón supere al F-35  por sus parámetros tácticos y técnicos.

Sobre el nuevo avión nipón, diseñado según el programa ATD-X (Advanced Technology Demonstrator-X) hay muy poca información, y hasta hace poco tiempo, la ejecución de este proyecto estaba en entredicho. El proyecto comenzó a realizarse en 2004 y recibió la denominación ATD-X.

El avión estaba concebido para exhibir nuevas tecnologías, sin que se planteara el tema de su incorporación en los arsenales de la Fuerza Aérea.

Pero en 2007, EEUU suspendió el suministro a Japón de los cazas F-22, y el gobierno nipón resolvió desarrollar un avión de combate tomando como prototipo el proyecto ATD-X sin cambiar su nombre. Confirieron un impulso adicional al diseño, los vuelos realizados por el primer modelo del caza ruso  Т-50  en enero de 2010, y del chino J-20 un año después. La negativa de EEUU a vender los F-22, las confusas (hasta ahora) perspectivas de los F-35  y las prestaciones limitadas de este aparato obligaron a aumentar la financiación del proyecto ATD-X. 

En marzo de 2012, en la planta de la compañía Mitsubishi situada en Tobishima, no lejos de la ciudad de Nagoya, comenzó el ensamblaje del primer ejemplar del ATD-X como centro de pruebas. Para el próximo año está planeado ensamblar tres modelos más del ATD-X. Según se espera, el nuevo caza Mitsubishi que recibió el nombre de Shinshin (Espíritu Divino) alzará el vuelo en 2014.

 

Cómo mejorar las posibilidades de un avión

Las posibilidades de los cazas F-35A que Japón tiene previsto adquirir en EEUU son bastante limitadas. Por ejemplo, no posee gran maniobrabilidad, desarrolla una velocidad de crucero subsónica y carece de radar lateral. Como consecuencia, muchos expertos evalúan las actuaciones de los F-35  como más bajas incluso que en comparación con los aparatos de la generación 4++ que ya se fabrican en serie: Su-30MKI, Su-35S, F-22 y Т-50.

China y Rusia, adversarios probables de Japón, actualmente dotan a su Fuerza Aérea de aparatos modernizados de cuarta generación y en los diez años siguientes en los arsenales planean incorporar cazas de quinta generación. Es cierto que, de momento, el futuro del caza chino J-20  suscita muchas dudas, ya que la mera probabilidad de que la Fuerza Aérea china cuente con un caza de quinta generación representa en sí una amenaza bastante grave.

Al fin y al cabo, el proyecto ATD-X está tiene como objetivo proporcionar a la Fuerza Aérea de Japón un caza nuevo exento de las limitaciones propias del  F-35, resultantes de la aspiración de desarrollar una plataforma universal que reúna los requisitos de todos los tipos de la aviación.

El proyecto no se enfrenta con restricciones tecnológicas ni financieras. Japón es un país lo suficientemente rico como para permitirse el lujo de desarrollar incluso un caza muy caro, mientras su nivel tecnológico permite diseñar todos los componentes y piezas indispensables, incluido el motor.

 

Plazos de entrega

Partiendo de los plazos de desarrollo del nuevo material aeronáutico, más o menos iguales para todas las potencias que producen aviones, el nuevo caza nipón, en caso de alzar su primer vuelo en 2014, se fabricará en serie limitada no antes de 2017-2018, mientras que su producción a gran escala podría iniciarse entre 2020 y 2021. Hacia estas fechas Japón habrá recibido los cazas F-35  (según lo planeado, deben incorporarse en los arsenales en 2016). En caso de que las prestaciones del Espíritu Divino sean lo suficientemente altas, Japón podría renunciar a la adquisición de grandes lotes de los F-35, y apostar por su propia industria aeronáutica.Si Japón se las ingenia para desarrollar su propio motor que no dependa de los suministros de piezas y componentes de importancia no se descarta su exportación, aunque sea para rebajar el precio incrementando los volúmenes de producción.

La voz de Rusia