El presidente afgano, Hamid Karzai, anunció este martes que los bombardeos de las fuerzas de la OTAN en las áreas residenciales civiles "están completamente prohibidos", incluso en el caso de que las tropas extranjeras sean objeto de ataque.

"Si lo hacen (bombardear), que lo hagan en sus propios países. ¿Por qué lo hacen en Afganistán? Está absolutamente prohibido", declaró Karzai en una rueda de prensa en el Palacio presidencial.

"En EE.UU. hay operaciones policiales cada día en varias localidades. Allí no llaman a un avión para que bombardee el lugar", subrayó.

El mandatario afgano agregó que en caso de que haya un incidente que afecte a tropas internacionales, "un bombardeo aéreo de apoyo no puede ser una ayuda".

Las declaraciones de Karzai tienen lugar después de que la semana pasada la OTAN matara a 18 civiles en el marco de una operación armada contra insurgentes en la que empleó fuerza aérea contra una vivienda en la provincia de Logar, en el centro del país.

Tras ese suceso, Karzai se reunió con el embajador de EE.UU. en Afganistán, Ryan Crocker, y con el jefe de la misión de la Alianza Atlántica en el país (ISAF), John Allen, y el organismo militar acordó "restringir" ese tipo de acciones aéreas.

Las víctimas civiles han sido uno de los principales puntos de fricción entre Kabul y la comunidad internacional en esta guerra, que ya dura más de una década desde la invasión de EE.UU. a finales de 2001.

Karzai pidió en marzo a la OTAN que "abandonase las aldeas" de Afganistán y "permaneciera en sus bases" y en diciembre exigió el fin de los operativos nocturnos, después de dos sucesos que implicaron la muerte de civiles afganos.

En 2011 murieron 3.021 civiles por el conflicto en el país asiático, según la ONU, la cifra más alta desde que el organismo comenzó a registrar este tipo de datos hace cinco años.

AFP