Organización de las Naciones UnidasLa ONU conmemora el domingo el 25 aniversario del Protocolo de Montreal, el documento acordado en septiembre de 1987 que frenó la destrucción de la capa de ozono que protege la Tierra de los rayos ultravioletas del Sol.

"El Protocolo de Montreal evitó un gran y monumental desastre", afirmó hoy Geir Braathen, experto de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia de la ONU que cifra en millones los casos de cáncer y cataratas oculares que se han evitado gracias a este pacto.

La firma de este acuerdo se recuerda con el Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono, una jornada que quiere servir también de llamada de atención sobre el impacto que tienen los acuerdos internacionales para proteger el medio ambiente.

El experto de la OMM indicó en rueda de prensa en Ginebra que "hasta la fecha no hay una recuperación inequívoca de la capa de ozono", que este organismo no espera hasta dentro de unas décadas, dada "la larga vida que tienen los gases destructores del ozono".

"Pasarán décadas antes de que la capa de ozono vuelva a su estado normal", dijo Braathen, que agregó no obstante que "la destrucción ha terminado y se ha equilibrado" en los últimos 25 años.

Alrededor del año 2000 se registró una concentración récord de gases destructores de la capa de ozono en la estratosfera de la Antártida, un fenómeno que está disminuyendo actualmente a un ritmo anual situado en torno al 1 por ciento.

En la última década, el ozono estratosférico en las regiones del rtico y la Antártida, así como en el resto del planeta, dejó de disminuir, aunque no ha dado todavía signos de recuperación.

Se prevé que la capa de ozono al margen de las regionales polares alcance, antes de mediados de este siglo, los niveles registrados antes de 1980, según las proyecciones de la OMM.

Por el contrario, se estima que la capa de ozono sobre la Antártida tardará mucho más tiempo en recuperarse. El agujero de ozono sobre la Antártida es un fenómeno anual recurrente, que se produce en invierno y primavera debido a unas temperaturas extremadamente bajas en la estratosfera y a la presencia de sustancias que agotan la capa de ozono.

Por lo general, alcanza su máxima extensión en la segunda mitad de septiembre y su máximo espesor en la primera mitad de octubre.

En su última actualización, la OMM indicó que el agujero ha crecido rápidamente durante las dos primeras semanas de septiembre, pasando de una extensión en torno a los 10 millones de kilómetros cuadrados a aproximadamente 19 millones de kilómetros cuadrados.

Según la OMM, es demasiado pronto para pronunciarse definitivamente acerca de la evolución del agujero de ozono este año y de la magnitud de la pérdida del ozono que se producirá, dependiendo en gran medida de las condiciones meteorológicas.

Por el momento, las temperaturas y la extensión de las nubes estratosféricas polares indican que la magnitud de la pérdida del ozono será menor que la de 2011, pero algo mayor que la de 2010.

Y se prevé que el agujero de ozono será muy probablemente más reducido que durante el año récord de 2006.

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