Imagen de archivoUn curioso estudio en Boston trata de demostrar que el reloj biológico no nos abandona a la hora del adiós definitivo.

¿Es usted madrugador o trasnochador? La pregunta, recurrente, tiene por objeto saber si su deceso ocurrirá, aproximadamente, a las once de la mañana o a las seis de la tarde. 

Eso es, al menos, lo que dice la revista Annals of Neurology, de acuerdo a un estudio que hizo un prestigioso centro médico de Boston, el Beth Israel, con base al estudio al que se sometieron 1.200 personas mayores de 65 años.

A todas ellas les fueron puestas manillas que siguieron su reloj biológico. El grupo se dividió en dos: los que se acostaban temprano y madrugaban; y aquellos que se iban tarde a la cama y, así mismo, se levantaban más tarde. 

Las diferencias que encontraron los científicos con base en el seguimiento se redujeron a que hay una marcada distinción que señala un nucleótido combinado con el gen Period 1, y que, en términos generales, enseña que mientras los que duermen menos tenían adenina (A) en un 60 por ciento, los segundos poseían guanina (G), en un 40 por ciento. 

De acuerdo al diario ABC de España, así como “el ser humano posee pares de cromosomas, el adenina y el guanina también están presentes por partida doble (A-A, G-G o A-G)”. Con ese factor como punto de partida se estableció que los portadores del par A-A dormían una hora menos en las mañanas frente a los portadores del G-G, mientras que los del A-G dormían media hora menos. 

A medida que los miembros del grupo objeto del seguimiento fueron falleciendo se pudo establecer que quienes madrugaban morían en la mañana, casi siempre alrededor de las once. Los noctámbulos, por su parte, lo hacían sobre las seis de la tarde. 

Usted…¿madruga o trasnocha?

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