Más de 40 civiles y militares que trabajaban en la base militar brasileña en Antártida destruida por el fuego deben ser repatriados a Brasil este domingo, mientras el gobierno evalúa los fuertes daños causados por un accidente que dejó dos militares muertos y uno herido.

Un avión C-130 Hércules de la fuerza aérea brasileña salió el sábado de Rio de Janeiro con destino a Chile para recoger a los 32 civiles y 12 oficiales de la Marina y trasladarlos a Brasil, precisó el ministerio de Defensa.

El incendio comenzó en una zona que alberga a los generadores eléctricos en la base Comandante Ferraz, en la bahía de Almirantazgo, en la isla Rey Jorge, cerca de la punta de la península Antártica.

"Todo el núcleo central (de la base), donde están concentrados los equipamientos, se perdió. El grado exacto de lo que ocurrió aún debe ser objeto de pericias, pero la evaluación es que se perdió todo", dijo el sábado a la prensa el ministro de Defensa, Celso Amorim.

"Es una pérdida irreparable", sostuvo Yocie Yoneshigue Valentin, una bióloga brasileña a cargo de trabajos científicos en la Antártida, al diario O Estado de Sao Paulo.

La base, que fue establecida en 1984, realizaba investigaciones científicas centradas en los ecosistemas costeros y marinos.