Campo de batalla virtualEEUU adoptará próximamente su primer reglamento de defensa, represalias y golpes preventivos ante ciberataques, reconociendo así que las armas cibernéticas tienen igual importancia que las nucleares y otras armas de exterminio en masa, escribe hoy Nezavisimaya Gazeta (NG).

“En el mundo moderno se van multiplicando los sistemas vitales controlados a través de ordenadores. Los ciberataques que alteran su labor pueden tener consecuencias graves y hasta víctimas, por ejemplo, si ponen fuera de servicio la red del suministro de agua en una megalópolis”, declaró al periódico Vladímir Batiuk, director del Centro de Estudios Políticos y Militares del Instituto de EEUU y Canadá anexo a la Academia de Ciencias de Rusia.

El experto opina que “la Administración de EEUU busca prevenir una situación de ciberguerra desencadenada por iniciativa de rangos inferiores”.

Batiuk se refiere a un nuevo reglamento secreto que, según el diario The New York Times (NYT), será aprobado en las próximas semanas y otorgará a Barack Obama amplios poderes en materia de ciberataques.

También autorizará a los servicios de inteligencia a rastrear los indicios de potenciales ataques contra EEUU en las redes informáticas y, cuando el presidente dé la luz verde, asestar golpes preventivos infiltrando en aquellas un código destructivo, sin ninguna declaración de guerra.

El asesor de Obama para la lucha contra el terrorismo y su candidato para encabezar la CIA, John Brennan, participó activamente en la elaboración de nuevos procedimientos de uso de ciberarmas y aparatos aéreos no tripulados, o drones,  dos armas modernas en el arsenal estadounidense, según NYT.

Actualmente, militares estadounidenses llevan a cabo misiones antiterroristas solo en países como Afganistán, donde la actuación de EEUU se rige por las reglas de guerra, aunque los servicios de inteligencia sí están autorizados a realizar incursiones y ataques secretos con drones en lugares como Pakistán o Yemen, donde no se ha declarado la guerra.

El Pentágono creó en 2010 un Cibercomando y las ciberarmas son uno de los pocos renglones que, según se espera, crecerán en el futuro presupuesto militar.

El presidente Obama ya aprobó en una ocasión una serie de ciberataques contra plantas iraníes de  enriquecimiento de uranio. Aquellos golpes demostraron que es posible destruir infraestructuras importantes sin bombardearlas ni enviar comandos subversivos al lugar.

Las ciberarmas son un instrumento tan poderoso que conviene usarlas por orden directa del comandante en jefe pero también habrá excepciones como en ataques tácticos contra blancos específicos, por ejemplo, para desconectar el sistema enemigo de defensa antiaérea en un ataque convencional. Entonces sí, la decisión se tomaría a un nivel inferior al de la presidencia.

La prensa estadounidense señala que el número de ciberataques contra empresas e infraestructuras de importancia crítica en EEUU ha aumentado últimamente. Entre los casos más recientes están los ataques, supuestamente desde China, contra las redes informáticas de The New York Times, The Wall Street Journal y The Washington Post. El Departamento de Seguridad Nacional de EEUU reveló hace poco, sin ofrecer detalles, que una planta energética en territorio estadounidense se vio paralizada durante semanas a causa de ciberataques.

Nezavisimaya Gazeta no oculta su inquietud ante el mero concepto de “ciberataque preventivo”. Recuerda que también lo fue la invasión estadounidense de Irak, siguiendo un informe falso sobre la presencia de armas de destrucción masiva en territorio iraquí. El pretexto para ciberdefensa podría ser todavía menos sólido y fundado.

Vladímir Batiuk señala que es muy difícil averiguar la autoría de un ciberataque y definir si detrás están los particulares o un Estado. Tampoco hay normativasinternacionales en este ámbito. “Todo ello genera problemas muy graves en el plano de represalias que podrían interpretarse como una agresión”, advierte el experto.

RIA Novosti