Impresión artística del submarino en funcionamientowww.fuerzasmilitares.org (20JUL2013).- Las grandes fortunas que se deciden a tener una embarcación suelen querer una que sea la más grande que le permita su cuenta corriente y que sea diferente al resto. El estudio austriaco Motion Code: Blue puede haber dado con la tecla adecuada, un revolucionario concepto para la navegación más lujosa: una suerte de supersubmarino, el Nautilus del siglo XXI.

Los responsables del proyecto Migaloo han adoptado los diseños los actuales submarinos para crear un superyate de eslora similar a los que ofrecen los mejores astilleros del mundo, con la ventaja de poder sumergir la embarcación. Una original manera de proteger la privacidad del propietario, una de las exigencias más habituales en este exclusivo segmento náutico.

Con 115 metros de eslora por 11 de manga, sólo la torre de control posee un diseño diferente a los submarinos, ya que los creadores del Migaloo han ubicado en dicha área el salón principal, así como una escalera y un ascensor para descender a las entrañas de la nave.

Debido al diseño exterior de los sumergibles, la cubierta de popa del Migaloo presenta una extensión enorme, con espacio suficiente para ofrecer varias zonas de relax, solarium, bar, helipuerto y una piscina de 8 metros de largo. Antes de sumergirse, todo el mobiliario es almacenado y el fondo de la piscina se eleva hasta quedar a la misma altura de la estructura principal.

Por su parte, la cubierta de proa está reservada exclusivamente al armador, zona que puede quedar a resguardo del sol por un techo retráctil, que también se utiliza cuando la embarcación navega bajo el agua. Aún hay espacio para otra zona social exterior en lo alto de la torre, desde donde también se puede gobernar el Mogaloo. El cuadro de mandos principal se esconde dentro de la torre.

El barco/submarino tiene capacidad para ocho lujosos camarotes sin contar con las estancias del propietario, que ocupan toda la manga y dos subcubiertas. Para matar el tiempo durante largas travesías los pasajeros disponen de salas de cine y de juegos y gimnasio.

Las cuatro enormes escotillas del casco pueden transformarse en terrazas para cumplir funciones de comedor exterior, jacuzzi o como acceso de los pasajeros al agua.

Según afirman sus creadores, Christopher Gloning y Christian Gumpold, los cristales de los grandes ventanales del casco y de la torre están concebidos para resistir la presión que sufren cuando el Migaloo esté sumergido. La nave puede descender hasta 240 metros de profundidad.

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