Alexandr Gurkó, director general de Glonasswww.fuerzasmilitares.org (03ABR2014).- El director general de la compañía GLONASS, Alexandr Gurkó, intenta disipar los mitos en torno al sistema de navegación por satélite operado por la empresa en una entrevista a RIA Novosti.

—¿Qué utilidad tiene el sistema GLONASS si todo el mundo usa GPS?

— Es verdad que ambos sistemas cumplen la misma función: permiten a los usuarios determinar en todo el mundo la posición de un elemento (una persona, un vehículo o similar) con unos pocos metros de margen de error. En este sentido, no hay ningún motivo para pasar de un sistema al otro. Todo cambia si el dispositivo del usuario es capaz de recibir y procesar las señales emitidas por GPS y por GLONASS. En este caso los sistemas trabajan en conjunto y el consumidor obtiene una importante ventaja, tanto de velocidad como de precisión. Además, hay lugares y momentos en los que simplemente no existe posibilidad de conseguir que tres o cuatro de los 27 satélites GPS, que están orbitando alrededor del planeta, ubiquen al objeto. Rusia se ha encargado de poner sus satélites GLONASS en órbita y evolucionar su red de forma consistente durante los últimos años hasta conseguir que ambas tecnologías se complementen y logren cumplir con sus funciones más rápido. Es por eso por lo que desde 2011 los dispositivos que integran GLONASS empezaron a convertirse en productos finales, y comienzan a masificarse en los teléfonos de gama alta más recientes como un complemento a su gestión de geolocalización.

Pero la utilidad de un sistema de navegación no se limita a dar servicio al usuario. Se usa para fines de navegación, transporte, geodésicos, hidrográficos, agrícolas, y otras actividades afines.

Sin embargo, el operador de cualquier sistema de navegación por satélite, el Pentágono en el caso del GPS, se reserva la posibilidad de cortar la señal para un territorio determinado. Esta posibilidad puede convertirse en un “argumento” para conseguir objetivos políticos y económicos. De esta manera la dependencia tecnológica se convertiría en una dependencia global: económica, política y militar.

La infraestructura usada en todo el mundo no debe depender de un sólo país. No es de extrañar, por lo tanto, que los países que disponen de la capacidad tecnológica y económica necesaria para crear su propio sistema de navegación –hoy en día la Unión Europea y China-  lo hagan.

— Muchos piensan que Rusia exporta la tecnología GLONASS a otros países, ¿es así?

— Los satélites GLONASS, al igual que los GPS, emiten dos tipos de señales, para uso militar y para uso civil. A los usuarios rusos y extranjeros se les proporciona acceso gratis e ilimitado a las señales de navegación civiles del sistema, mientras que el acceso a la señal de otro tipo es restringido.

Rusia ha implementado el uso compartido GLONASS/GPS en el ámbito de la seguridad nacional y otras necesidades. Actualmente estamos conversando con los países miembros de la Unión Aduanera (Kazajstán y Bielorrusia) para aplicar el mismo estándar en su territorio.

La mayoría de los dispositivos modernos están dotados de los receptores combinados de GPS y Glonass. La tecnología de fabricación de este tipo de receptores es de acceso libre. De ahí que GLONASS se exporte pero sin participación directa de la parte rusa. Ocurre lo mismo que en el caso de GPS: Rusia suministra gratuitamente la señal básica de GLONASS, mientras que cualquiera puede fabricar un receptor adecuado.

— Rusia ha declarado en múltiples ocasiones que GLONASS es la única alternativa a GPS, ¿realmente es así?

— Hoy es así, pero dentro de tres o cuatro años la situación cambiará. El sistema europeo Galileo y el chino BeiDou están ya a punto de convertirse en sistemas globales. Incluso tienen una ventaja ante GPS y GLONASS, que se diseñaron en los años setenta y no cuentan con las tecnologías más punteras desarrolladas en los decenios posteriores que ellos si han incorporado. Tanto el sistema ruso como el estadounidense se van modernizando pero es un proceso mucho más lento y caro, ya que supone la sustitución de los satélites que están en órbita por unos nuevos.

— Hace poco ingenieros iraníes lograron 'engañar' al GPS para hacer aterrizar en su territorio un avión espía no tripulado de EEUU. ¿Es fácil bloquear las señales de sistemas de navegación?

— No es demasiado difícil para un área limitada.  Las señales, tanto de GPS como de GLONASS, pueden ser fácilmente interferidas con equipo emplazado en la Tierra, sin que se tenga acceso al sistema de control de los propios satélites. Hay otros métodos más sofisticados: los receptores pueden ser “burlados” no sólo interfiriéndolos con una señal fuerte y ruidosa sino confundiéndolos para que “piensen” que su ubicación o tiempo es distinto del real. También se puede “engañar” a un receptor GLONASS/GPS pero es mucho más caro y técnicamente complicado .

— Se cree que GPS ofrece mejor precisión que GLONASS.

— La precisión del sistema GLONASS aumentó notablemente y es equiparable a la del sistema GPS. El sistema estadounidense consigue ubicar un objeto en un terreno despejado con un margen de error de entre tres y cuatro metros, mientras que para el ruso este margen es algo mayor: entre 7 y 10 metros. Pero esta diferencia no es importante en la práctica por dos razones. 
La primera consiste en que no existen receptores sólo para GLONASS, sin GPS, y tienen al sistema ruso como respaldo en caso de no ser exitosa la exploración con el otro.

La segunda es que cualquier dispositivo de navegación realiza una corrección de la señal y presenta en la pantalla sus valores medios. Es por eso que una carretera que parece absolutamente recta en el mapa también lo es en la pantalla, aunque en realidad es una línea quebrada.

— Se rumorea que existen unos receptores secretos de GLONASS de precisión milimétrica...

— Sí, existen, pero no es ningún secreto. La precisión milimétrica se alcanza de dos maneras. Una de ellas es el uso de estaciones terrestres de referencia esparcidas a lo largo de la región a cubrir. La separación de las estaciones influirá en el grado de precisión pero dadas las condiciones específicas, este método permite alcanzar una precisión milimétrica.

Otra opción es el uso de múltiples mediciones de posicionamiento geográfico para un mismo punto. Esto también permite aumentar notablemente los niveles de precisión aunque sólo es aplicable para objetos inmóviles, como instalaciones geodésicas.

Rusia aún no dispone de un sistema de estaciones de referencia para corregir la señal del satélite. Es una tarea que tiene por delante la empresa GLONASS, operador del sistema ruso de navegación y posicionamiento.

Estados Unidos ya tiene desarrollado el Sistema de Aumentación Basado en Satélites (WAAS, por sus siglas en inglés). Está ideado como un complemento para la red GPS para proporcionar una mayor precisión y seguridad en las señales, permitiendo una precisión en la posición menor de dos metros. En Europa existe un sistema similar, EGNOS; en Japón otro, MSAS; mientras que la India está construyendo el suyo propio, GAGAN. En muchos países la navegación de alta precisión se utiliza en transporte aéreo y ferroviario, en agricultura y geodesia, y da muy buenos resultados.

— ¿La precisión de GLONASS podrá ser mayor sólo si se usan satélites más modernos?

— No obligatoriamente. Una mayor precisión puede ser alcanzada con la infraestructura terrestre. Rusia está desarrollando un sistema de corrección de las señales de GLONASS (SDKM, por sus siglas en ruso). Para cada satélite el SDKM estimará los errores en los parámetros, y a su vez estas correcciones serán transmitidas al dispositivo por medio de satélites geoestacionarios. Luego el receptor ajustará la información recibida directamente de los satélites con las correcciones recibidas de los satélites geoestacionarios, para así navegar con más seguridad. La precisión del posicionamiento subirá al nivel decimétrico y centimétrico pero los usuarios que necesiten estos niveles de precisión deberán adquirir un módem para poder recibir la señal satelital.

Los oponentes al proyecto indican que para los profesionales este nivel de precisión (20-30 centímetros) es insuficiente, mientras que para otros usuarios, como los automovilistas, resulta innecesario.

Además, existe el factor precio. Una estación terrestre de referencia (hacen falta al menos diez en el territorio de Rusia) que transmite correcciones de la señal cuesta entre 15.000 y 20.000 dólares. Y poner en órbita un satélite geoestacionario, en torno a 100.000 millones de dólares.

Se puede prescindir del satélite pero entonces el número de estaciones deberá aumentar decenas de veces. Y para cubrir el vasto territorio de nuestro país habrá que construir más de 300 estaciones de referencia. Esta opción permitirá obtener precisión milimétrica a un menor coste.

— ¿Es verdad que todos los equipos y sistemas de los satélites GLONASS son de fabricación rusa?

— Desgraciadamente no es así. La fabricación de sistemas tan específicos no resulta rentable ya que requiere grandes inversiones para un producto de uso limitado. De ahí que nos veamos obligados a adquirir dispositivos electrónicos y equipamientos para satélites en el extranjero, lo cual tampoco es fácil.

— El funcionamiento del GPS va mejorando con sistemas como el GPS asistido. ¿Se planea hacer lo mismo para GLONASS?

— La tecnología de GPS asistido (A-GPS) sirve para captar una señal con más rapidez, especialmente para el primer posicionamiento que puede tardar hasta varios minutos, y en ubicaciones en las que no funciona un GPS normal. Requiere una conexión a Internet y se suele usar en teléfonos y dispositivos móviles que tienen acceso a la red.

Esta función técnicamente es factible para ser integrada en los receptores GLONASS. No habría ningún problema para hacerlo, pero por el momento no es demandado en el mercado.

— Hay que reconocer que los receptores de GLONASS son caros e incómodos...

— Realmente era así hace unas décadas, pero ya no lo es en absoluto. Los receptores GLONASS/GPS no se diferencian mucho de los que no tienen incorporada la tecnología rusa. La mayor parte de los dispositivos se fabrican en el extranjero, y desde 2011 también los hacen mayores productores de chipset, los circuitos integrados, como Qualcomm, Broadcomm, Texas Instruments. Ahora casi todos los nuevos dispositivos soportan la tecnología GLONASS.

Los navegadores profesionales GLONASS/GPS, que ofrece el mercado nacional, son fabricados con los componentes de la empresa rusa Geostarnavigatsia, la taiwanesa Mstar y la suiza STMicroelectronics.

El problema de los fabricantes rusos es que la puesta en marcha de nuevas tecnologías se lleva a cabo muy lentamente. El último receptor GLONASS/GPS producido por Geostarnavigatsia está hecho con tecnología de 130 nanómetros (tecnología de fabricación de semiconductores, en la que los componentes están fabricados en una 130 milmillonésima parte de un metro), mientras nuestros competidores extranjeros lo hacen con un proceso de fabricación más nuevo y eficaz, el de 45 nanómetros. Esto disminuye el coste y aumenta la competitividad de su producto.
Para poner en marcha esta tecnología en Rusia habría que invertir decenas de millones de dólares. Para que estas inversiones resulten rentables hay que vender decenas de millones de dispositivos al año. El mercado ruso, incluso si sumamos los de los países del espacio postsoviético, no da para tanto. Es posible que crezca gracias al proyecto ERA GLONASS, un sistema de respuesta rápida ante accidentes de tráfico, ya que en el marco de este proyecto se planea dotar con equipos GLONASS a todos los automóviles nuevos hasta 2020. En cualquier caso este sector en Rusia necesita más apoyo estatal para dejar de importar productos de alta tecnología y empezar a exportarlos.

RIA Novosti