Imagen de archivowww.fuerzasmilitares.org (17ABR2014).- El anuncio se conoció la semana pasada, cuando investigadores expusieron un error de código que compromete uno de los sistemas más populares para resguardar el envío de información entre dos computadores, una parte ínfima de software que, a la larga, expone cosas como contraseñas y, aún peor, fórmulas de encriptación: algo así como no sólo tener acceso al contenido de un baúl, sino saber todas las formas posibles para abrir el candado.

Un error humano cometido hace dos años por un programador alemán durante la actualización de OpenSSL, uno de los protocolos de seguridad más usados en la red, que hoy es usado como base en empresas como Amazon, Youtube, Yahoo!, Blogger o Tumblr, por mencionar sólo algunos de los grandes nombres afectados por este descuido.

Pero, más que el error en sí, lo que Heartbleed parece exponer con una crudeza al parecer sin precedentes es la fragilidad de la red como sistema, por un lado, pero también como entorno humano, pues, como lo anota Robert McMillan en la revista Wired, varios de los protocolos que permiten que internet continúe funcionando son realizados y enmendados por unos pocos programadores que, en parte, hacen estas labores de forma voluntaria.

El tema no es sólo de una justa remuneración, pues, en últimas, el dinero no garantiza nada. Pero realizar estas labores de manera informal sí permite que errores como Heartbleed no sean auditados con mayor severidad o que, por otro lado, sean descubiertos a tiempo por las personas equivocadas.

Una publicación del portal de noticias financieras Bloomberg aseguró esta semana que Heartbleed era un asunto conocido por la agencia norteamericana de inteligencia NSA, institución que, según algunos reportes, explota estas debilidades para poder capturar información en la red. La agencia desmintió el informe del portal.

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