Los creadores del kit de robótica educativawww.fuerzasmilitares.org (30MAY2014).- El ingeniero electrónico Alejandro Martínez quiere inspirar a otros con lo que lo enganchó de pelao. Creció en un barrio popular de Medellín y los semilleros de robótica le mostraron el camino para resolver problemas, no dejarse amilanar ante el fracaso y entender que el mundo requiere de más programadores, ingenieros y científicos. "Ellos son los que transforman el mundo", dice.

Decidió emprender un proyecto que tiene mucho de "armatodo", ingenio para encontrar la oportunidad donde otros no la ven y capacidad para convertir su iniciativa en un emporio que compita con los grandes de la robótica educativa. 

Todo comenzó hace cuatro años cuando se unió con Fredy Cárdenas, también ingeniero electrónico de la Universidad Antioquia, y actual director ejecutivo de Parquesoft Medellín, para concretar eso que les daba vueltas en la cabeza. 

Lo llamaron Pygmalion y es una iniciativa que tiene muchos campos de acción. Alejandro lo plasma en una ordenada presentación en el PC, en la que se permea la intención de contribuir a enseñar con el método Stem (acrónimo en inglés para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), que tuvo su origen en el MIT. 

Decidieron partir de un kit de robótica, concebido por ellos mismos, que resulta más accesible que los ya consolidados del mercado. Ellos lo comercializan por 200 dólares, mientras que compañías como Lego o Vex venden este mismo producto hasta por mil dólares.

La producción de estos kit que comenzó de forma "artesanal", hoy se realiza de manera industrial y tienen pedidos de otros países. 

Educar con robótica
Por un lado va su emprendimiento, y por otro, esa idea que los trasnocha, de contagiar a los jóvenes con otra manera de enfrentar el mundo. En la actualidad tienen 1.250 chicos de 44 instituciones educativas públicas y privadas de noveno y décimo grado de la ciudad.

En esas sesiones aprenden de electrónica, sistemas y mecánica. Pero más que conocimientos que replican los que ven en clase, ellos aprenden a enfrentar problemas y resolverlos. Todo, de forma lúdica. Es decir, aprenden jugando. 

Claro, ayudados por los facilitadores, la mayoría de ellos estudiantes de universidad, como Juan Diego Cárdenas, de Ingeniería Mecatrónica de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, quien prefiere llamar la atención de esos alumnos tímidos, desinteresados o aburridos, con asociaciones prácticas. 

¿Para qué sirve esto? Es la pregunta con la que les relaciona que un microcontrolador es la base de un drone. O que crear un sencillo programa les ayuda a automatizar tareas, que antes hacían de forma manual y con las que perdían tiempo. 

Es un "quasi-profesor", aunque podría mejor definirse como un "evangelizador" de las ciencias que enseña por amor y sorprende al inducir a sus alumnos a ampliar sus horizontes. También lo ha hecho con el programa de Pequeños científicos, de la EIA, que le ha permitido dejar inquietudes en otros. ¿Por qué dar de su tiempo libre para enseñar? "Porque estos chicos son la generación del futuro", afirma. 

En cada una de las prácticas se llevan sorpresas. Chicas que se encariñan con sus proyectos y construyen sus robots con piezas de colores, le ponen su toque y trabajan en equipo para lograr los objetivos. O también adultos que "gozan la experiencia", como anota Greysy Rodriguez, coordinadora de programas de Pygmalion. 

Recuerda una en particular en el municipio de Cisneros, Nordeste del departamento, donde siempre estaban acostumbrados a capacitarse en temas agropecuerias, "y al ver esta nueva experiencia quedaron fascinados porque se les abrió un nuevo camino".

Para Alejandro, si hay algo que este trabajo le enseña a los chicos es la resiliencia, la capacidad de superarse luego de una adversidad. "El éxito se construye a partir de fracasos y nuestra cultura cree que se consigue fácil, pero nadie nace triunfador, hay que trabajar duro".

Campeones de Robótica

Foguearse con otros jóvenes, compartir intereses y desafiar el miedo a resolver las dificultades bajo presión. Esto fue posible a principios de mayo en el RoboRave International 2014, un campeonato de robótica en Albuquerque, E.U., en el que una delegación colombiana de 29 estudiantes de instituciones educativas oficiales de Medellín representó de forma honrosa a Colombia. El equipo conformado por Julián Andrés Gálvez Serna, Omar Andrés Pino Flórez, Lucas Tobón Vanega s y Juan Diego Cárdenas Cartagena, estudiantes de Mecatrónica en la Escuela de Ingeniería de Antioquia, EIA, resultaron campeones en la categoría Big Kids, con su robot Mercury. El desafío Fire Fighting consistía en apagar las llamas de un recorrido en el menor tiempo posible.

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