Laboratoriowww.fuerzasmilitares.org (04JUN2014).- Hay algo que tiene Colombia que resulta inevitablemente atractivo para las potencias científicas del mundo. Sus selvas, colmadas de biodiversidad, guardan un tesoro insospechado de futuros inventos, remedios y recetas que permanecen casi inexplorados y desaprovechados por los hombres de Occidente. En parte por culpa de la violencia, que alejó a los científicos del monte, pero también por la indiferencia estatal.

Sin embargo, los investigadores saben que esos bosques están repletos de respuestas, de curas para enfermedades tropicales, de plantas medicinales que podrían convertir al país en una potencia farmacéutica.

Este universo prometedor fue el que hace un año atrajo al país al instituto alemán Max Planck, uno de los equipos de investigación más prestigiosos del mundo y del que han salido 17 ganadores del Premio Nobel.

Luego de recorrer las más reconocidas universidades colombianas en busca de aliados de investigación y conocer los avances de la Universidad de Antioquia en estudios de enfermedades tropicales y de la Nacional de Bogotá en desarrollo de medicinas a partir del uso de la biodiversidad, el Max Planck no sólo decidió aliarse con ellas y con Colciencias, sino construir en sus sedes dos laboratorios de alta tecnología (los únicos de este tipo por fuera de Europa). En total, los alemanes invertirán 15’000.000 de euros en los próximos cinco años.

“La calidad de nuestras instituciones fue el respaldo para que Max Planck nos catalogue como socios de investigación, donde nuestros grupos de trabajo tendrán plena autonomía para investigar y el país se beneficiará de todos los resultados. Este es un paso importantísimo en la historia de la investigación científica de Colombia. La Universidad Nacional está lista para tener relaciones de pares con estos institutos. Abriremos convocatorias para que los científicos interesados, colombianos y extranjeros, se vinculen a los dos laboratorios. Esos equipos seguramente estarán consolidados este año”, dice Ignacio Mantilla, rector de la Universidad Nacional.

Para Mantilla, este importante convenio es el resultado de los esfuerzos que ha hecho la universidad por ganarse la confianza de las instituciones, gobiernos y comunidades académicas foráneas.

En tres años la Nacional pasó de tener en sus sedes 50 estudiantes de otros lugares del mundo vinculados a pregrados y posgrados, a contar con 150. A ellos habría que sumar los 300 semestrales que se matriculan en cursos de español.

“Vienen, cursan sus semestres, se vinculan a nuestras investigaciones y regresan a sus países con la tranquilidad de que se les reconocerán todos los créditos que matricularon. Eso no pasaba antes”, dice el rector refiriéndose a los tiempos violentos en los que a ningún extranjero le interesaban aterrizar en Colombia para matricularse en una universidad. Tiempos en que las instituciones tampoco se creían capaces de convertirse en centros de estudios internacionales.

“En eso queremos convertir a la Nacional: en la primera universidad de clase mundial de Colombia. Estamos avanzando y tenemos una tradición de investigación que nos respalda”, dice el rector Mantilla.

Pero no sólo Alemania está interesada en la universidad. La directora de relaciones exteriores de la Nacional, Catalina Arévalo, explica que Holanda le entregará a la institución 12,9 millones de euros y Japón aportará $200 millones más para la construcción del nuevo campus en Tumaco (Nariño), donde hasta el momento no existía infraestructura. Y en unos días se firmará con la Universidad de Giessen (Alemania) y las Universidades del Valle, Antioquia, Nacional y Andes, además del Invemar, la consolidación de un centro de estudios del mar en el norte del país financiado por el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD).

Japón, Estados Unidos, Turquía y Corea del Sur son otros de los países interesados en la investigación conjunta y la universidad espera acercarse a China para atraer estudiantes de español.

“Colombia tiene un atractivo especial para la movilidad académica. Es momento de aprovecharlo”, dice el rector Mantilla.

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