Hoy la ciudad tiene 46 taxis eléctricos, que funcionan bien pero tienen pocos puntos de recarga.
Hoy la ciudad tiene 46 taxis eléctricos, que funcionan bien pero tienen pocos puntos de recarga.

www.fuerzasmilitares.org (27SEP2015).- Se ‘cocina’ un proyecto de decreto para reducir la vida útil de los taxis que usan combustibles fósiles y reemplazarlos por unos eléctricos. La meta de la Secretaría de Ambiente es que sean cambiados cuando cumplan siete años y no 10, para que en 8 años la flota de casi 53.000 taxis de Bogotá sea de cero emisiones.

“Vamos a sacar un decreto con base en el piloto de 43 taxis eléctricos que hay en la ciudad”, explicó la secretaria Susana Muhamad.

No será una transición sencilla. En primer lugar, los vehículos son caros. Por ejemplo, los que llegaron en septiembre del 2012 costaron entre 88 y 96 millones de pesos (sin impuesto de arancel), precio que aumentó con el alza del dólar.

Otra dificultad es el alto costo de los cupos por taxi, que hoy asciende a unos $ 104 millones. Si se suman el costo del carro y el del cupo, la inversión rondaría los 200 o 250 millones de pesos, según Uldarico Peña, gerente de Taxi Imperial.

Por ello el Distrito anunció que habrá un incremento en la tarifa, para que parte del dinero vaya a un fondo de ahorro que pague la diferencia de precios.

Por otro lado, hoy solo hay tres puntos de recarga eléctrica. Haría falta mucho más para que los taxis no se queden varados, no obstante que tienen una autonomía (duración de la batería) de 250 kilómetros.

Peña asegura que la experiencia de los 46 conductores ha sido difícil. “Cada recarga dura seis horas y eso impide que haya más de un conductor por carro para que opere las 24 horas y se recuperar la inversión.

“Estamos trabajando con los proveedores de recarga. El 30 de septiembre hay un encuentro con ellos, empresas de taxi y el Distrito para afinar la propuesta”.

Un problema ambiental

Esta iniciativa de la Alcaldía apoya el decreto 477 del 2013, con el que se establece un plan de ascenso tecnológico para tener vehículos menos contaminantes.

Pero la electrificación del transporte público no elimina todos los desafíos ambientales, según Magda Sánchez, asesora ambiental y experta en posconsumo: “No se conoce la capacidad de respuesta para hacer un manejo adecuado y de reaprovechamiento de baterías. Los fabricantes deben ofrecer una alternativa”.

Agregó que el Distrito debe planear dónde las almacenará y con qué protocolos, e incluso hacer estudios previos de manejo ambiental. “Hay una norma nacional, pero son 53.000 taxis. Para eso no estamos preparados”, insistió.

Las baterías tienen plástico, ácidos y metales peligrosos. Según Greenpeace, el 30 % de sus materiales causan daños en la salud y el medioambiente.

eltiempo.com