Entrenamiento de tropas rusas.En los últimos dos o tres años, Rusia empezó a efectuar maniobras militares con más frecuencia. Este año no es una excepción. El Ejército y la Armada rusos participaron en muchos ejercicios, incluidos los internacionales.

Al mismo tiempo, Rusia empezó a realizar el Programa Nacional de Fabricación de Armamento y Material hasta 2020, el más ambicioso desde los ochenta.

Es evidente que los observadores extranjeros no pudieron pasar por alto esta creciente atención al adiestramiento de las tropas rusas. Muchos expertos muestran interés respecto a los objetivos perseguidos por el Kremlin, que empezó a entrenar activamente a los efectivos de las Fuerzas Armadas y a dotarlas de nuevo armamento y material bélico.

Una sorpresa

Después de una pausa de casi veinte años, se destinaron muchos recursos financieros para elevar el nivel de preparación de las Fuerzas Armadas rusas. Esto provocó una pregunta lógica. ¿Contra quién se prepara a combatir Rusia al iniciar una serie de ejercicios tan importantes?

Lo que puede interpretarse como un crecimiento anómalo del número de las maniobras militares, en realidad solo es un intento de mejorar el nivel de preparación de las Fuerzas Armadas al menos hasta un mínimo aceptable en la coyuntura actual.

Muchos expertos destacan que incluso ahora es insuficiente la cantidad de maniobras tácticas que mejoran la capacidad combativa de las tropas.

En la época de la Guerra Fría, la comunidad occidental se habituó a las maniobras de envergadura llevadas a cabo de manera regular en la URSS cuyas dimensiones preocupaban en reiteradas ocasiones. Se desarrollaron los ejercicios en los que participaron varios Ejércitos, como Dniéper-67, Zapad-77 o Zapad-81, o las maniobras navales, como Océano-70, Océano-75 y Atlántica-78. Los ejercicios de las fuerzas nucleares estratégicas Schit-82 (Escudo), las más grandes en la historia de la humanidad, fueron bautizados por los expertos de la OTAN como “una guerra nuclear de siete horas”.

Pero en los noventa, las maniobras del Ejército ruso se realizaron con menos frecuencia y Occidente empezó a considerar habitual este nivel mínimo. Solo después de la operación de la OTAN contra Yugoslavia de 1999, se intensificaron un poco las maniobras, que ante todo contaron con la participación de la aviación estratégica y naval en la zona del Ártico.

Ahora se realizan con cada vez más frecuencia las maniobras conjuntas para comprobar la interoperabilidad de las unidades militares que, además de una escasez de recursos financieros desde 1992, afrontaron hace poco un problema más.

Comprobar el funcionamiento del motor

Se trata de la reforma militar que realizan el ministro ruso de Defensa, Anatoli Serdiukov, y el jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, Nikolai Makárov.

Rusia implanta un nuevo modelo de las Fuerzas Armadas desde 2009. En el marco de esta reforma se modificó la estructura de mando del Ejército. Se reorganizó la jerarquía de las unidades para que dejase de seguir el esquema Región Militar - Ejército - división - regimiento para convertirse en: Comando Estratégico Operativo - mando operativo - brigada.

Los Comandos estratégicos conjuntos controlan simultáneamente todas las fuerzas a su disposición, incluidas la Fuerza Aérea, la Marina, las unidades de Defensa Antiaérea y las tropas terrestres desplegadas en el territorio de las respectivas Regiones Militares.

La reforma militar fue demasiado radical. Varios pasos que resultaron poco eficaces fueron cancelados o suavizados. Por ejemplo, el grado de alférez fue suprimido al inicio y establecido de nuevo después y se reorganizaron también las brigadas de nuevo tipo.

Como resultado, en 2010 y 2011, el mando militar disponía de un sistema imperfecto y no probado que solo debía encontrar los parámetros necesarios de la actividad y familiarizarse con las normas de mando operativo.

Además, este proceso coincidió con la implantación de los sistemas automáticos del mando de tropas: el sistema de mando único a nivel táctico que se pone a prueba en la 5ª Brigada de Infantería motorizada (exdivisión Tamanskaya), así como el sistema automatizado de control de tropas Andrómeda, que se testa en las Tropas Aerotransportadas.

Ejercicios para mejorar la capacidad combativa

Así las cosas, las maniobras militares empezaron a realizarse con más frecuencia debido a dos factores. Ante todo, un bajo nivel de preparación de las Fuerzas Armadas de Rusia en los noventa y a principios de los 2000 que conllevó la necesidad de adiestrar a las tropas de nuevo.

Además, a raíz de la reorganización de la estructura del mando militar y la introducción de nuevas normas de capacidad combativa fue necesario comprobar las decisiones aprobadas por los altos mandos militares y enmendarlas si se estima oportuno.

Se puede conseguirlo solo si se aumenta paulatinamente el número de maniobras de todos los niveles, incluidas las grandes, con la participación de los Comandos Estratégicos conjuntos y el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, para comprobar si el nuevo sistema de mando corresponde a las demandas de una guerra que pueda librarse en nuestra época.

Uno de los ejercicios similares llevados a cabo hace poco fue Cáucaso-2012 donde se planteó el objetivo de comprobar la eficacia de los cambios realizados en el mando de las unidades militares y las enmiendas aprobadas al término de los ejercicios pasados (Vostok-2010, Occidente-2009, Centro-2011).

Al mismo tiempo, el componente militar de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) está desarrollándose activamente. La organización dispone de la Fuerza Colectiva de Reacción Rápida creada en base a la 98ª división de las Tropas Aerotransportadas y la 31ª división de asalto aéreo.

Un posible nombramiento del actual Comandante de las Tropas Aerotransportadas de Rusia, el general Vladímir Shamánov, para el cargo del jefe del Estado Mayor Unificado de la OTSC pone en evidencia que estas fuerzas de la seguridad regional están en el centro de atención de Moscú.

Por consiguiente, se planea celebrar más maniobras militares con la participación de las Fuerzas Armadas rusas. El objetivo de estos ejercicios es coordinar las acciones conjuntas de la Fuerza Colectiva de Reacción Rápida en el marco de la seguridad general de los países de la OTSC (Rusia, Bielorrusia, Kazajstán, Armenia, Kirguizistán, Tayikistán).

En particular, esto fue puesto en marcha durante las maniobras Centro-2011, así como en Interacción-2012, que concluyeron en Armenia a mediados de septiembre de 2012.

Las maniobras navales son un capítulo distinto. La Armada rusa suele participar en los simulacros conjuntos en los que se practica la coordinación entre las distintas armas y unidades, lo que ha representado un serio problema en el Ejército ruso durante los últimos años.

Es suficiente estudiar el desarrollo de conflictos desatados entre varios ministerios de Rusia en el transcurso de las dos operaciones antiterroristas en Chechenia, así como la falta de coordinación en el mando de las unidades militares rusas durante la guerra de cinco días contra Georgia en 2008.

Por otro lado, la Marina de Guerra rusa participa activamente en las maniobras navales internacionales, que representan una buena oportunidad para ejercitar a los efectivos y llevar los buques al mar.

Hace poco, las Fuerzas navales de Rusia, EEUU y Noruega concluyeron las maniobras conjuntas Águila del Norte 2012 que tuvieron por escenario los Mares de Barents y de Noruega. En julio de 2012, una flotilla de buques de la Flota rusa del Pacífico participó en las maniobras RIMPAC-2012 organizadas por EEUU para sus aliados.

Al fin y al cabo, en la primavera de 2012, casi todas las fuerzas de la Flota rusa del Pacífico tomaron parte en los ejercicios de interacción marítima 2012, llevados a cabo junto con China.

Cómo es posible aprender a evitar conflictos

Al parafrasear el chiste legendario de Henry Ford de que los clientes podían elegir un coche de cualquier color siempre y cuando fuera negro, se puede decir que Rusia es capaz de ganar cualquier guerra siempre y cuando sea nuclear y de envergadura.

Y es inútil preguntar si se puede considerar a las ruinas radiactivas como la prueba de que la guerra “es una paz mejor”, según escribió el historiador británico, Basil Liddell Hart.

En todos los restantes casos, la capacidad combativa del Ejército ruso suscita dudas justificadas. Incluso la guerra con Georgia en 2008, en la que la victoria de Rusia fue incuestionable, reveló una serie de problemas sistémicos en el ámbito de coordinación de las acciones, mando y dotación de las unidades.

Esto puso en evidencia la necesidad de reformar las Fuerzas Armadas y dotarlas con nuevo armamento y material bélico.

El Ejército ruso está armándose de nuevo y ha empezado a alcanzar un nivel normal en la preparación, para lo que es necesario participar en distintas maniobras militares. Esto es importante porque Rusia no está dispuesta a participar en conflictos bélicos.

Pero para no guerrear, antes al menos se debe saber hacerlo. En caso contrario, esto será calificado como “incapacidad combativa” y las consecuencias de esto pueden ser deplorables.

RIA Novosti