Bourbon Ocean Team 101La crisis económica que azota a Europa y, concretamente, a los miembros de la Unión no ha cortado en seco los ejemplos de éxito de empresas internacionalizadas que han sabido aprovechar la apertura de los mercados, tanto en el interior de las fronteras de los Veintisiete como al otro lado de la barrera. Y muestras de ello hay también en España, uno de los miembros comunitarios más castigados por la actual presión sobre la deuda pública.

La clave, al menos en el caso de la empresa naval viguesa Metalships, es la de siempre: experiencia, calidad, flexibilidad, cumplimiento... Eso es lo que ha empujado al armador estadounidense McDermott a encargar a la compañía del Grupo Rodman, presidida por Manuel Rodríguez, la construcción de un buque offshore de 100 millones de euros en los astilleros de Vigo (Galicia).

Pero el éxito no solo viene de la internacionalización de la empresa sino también de sacar partido y hacer propia una especialidad. Una tan singular, si hablamos de la filial del conglomerado burgalés Grupo Altube, encabezada por Patxi Garmendia, como la carne de Kobe (Japón), procedente del animal de la raza wagyu.

Los flujos comerciales y la caída de barreras dentro de la UE y en las regiones vecinas ha abierto el abanico de posibilidades ante las trabas de la crisis. Y bien sabe de eso la polaca Selena, una empresa productora de materiales de construcción que se estiró tras la caída del comunismo, a la que pertenece la española Quilosa y que hoy trata de meter más cabeza en mercados más emergentes como Rusia, Ucrania o Kazajistán.

Como emergente es Brasil, quizá a la cabeza de este grupo de economías con un futuro más próspero en esta década. Allí ha aterrizado desde Vicenza (Italia) para quedarse la empresa Ares Line, fabricante de muebles de diseño muy bien posicionado para las dos citas más prometedoras en el país sudamericano: el Mundial de fútbol (2014) y los Juegos Olímpicos (2016).

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