Julián García Sánchez, coronel del MadocEste coronel de Artillería que está destinado en el MADOC de Granada, Julián García Sánchez, también licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Zaragoza, es sin duda alguna un intelectual tanto por su licenciatura, su milicia como docente y por sus artículos y publicaciones. Fue profesor en la Academia General Militar de Zaragoza, pero ahora en la actualidad presta sus servicios en el Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército en Granada. Un abulense que ya casi se ha convertido en granadino, y al que le gustan los toros y el flamenco a rabiar. Un militar abierto, culto e inteligente que está perfectamente ubicado en los tiempos modernos que corren en el ejército español, y que nada tiene que ver, ni por el forro ni por los sables, con el ejército de otros tiempos pretéritos que son dignos de tener en el más absoluto de los olvidos en los libros de Historia. Ha sido un placer, coronel García Sánchez, don Julián, y muchas gracias por su oferta para poder disponer de sus doctos trabajos, y tanto los lectores de Granada Digital como este humilde servidor que firma la entrevista. Una entrevista, por cierto, que seguro que los lectores la encontrarán muy interesante.

Pregunta.- Coronel García Sánchez, usted como ponente y organizador de las Jornadas sobre las Fuerzas Armadas en la Historia del Constitucionalismo Español que se están celebrando en Granada desde los días 26, 27 y 28 de este mes de noviembre 2012 y organizadas por la Academia de Jurisprudencia y Legislación de Granada y por el Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército (Madoc): ¿Qué nos puede aclarar resumidamente sobre estas jornadas?

Respuesta.- Estas Jornadas se van a realizar aprovechando que estamos en el año en el que se cumplen doscientos años de la proclamación de nuestra primera Constitución.

Lo que se pretende es, por una parte, poner de manifiesto todo aquello que se refiere a las FAS españolas en cada una de las Constituciones que han estado vigentes y, por otra parte, “sacar a la luz” figuras militares que intervinieron en esas Constituciones bien sea como redactores efectivos o como promotores que las desarrollaron debido a sus cargos políticos, tan frecuentes en nuestra Historia Contemporánea.

P.- He leído su ponencia y deseo preguntarle lo siguiente porque la palabra “espadones” me cautiva. Su ponencia, también resumida, versa sobre “Partidos políticos en España (1812-1978): ¿Y qué nos puede usted decir más de esto y de los “espadones” como el granadino general Narváez, nato de la localidad de Loja, por cierto?

R.- Los Partidos Políticos en España, sobre todo durante el siglo XIX, estaban formados por élites de gran cualificación cultural y casi siempre económica, pero de escasa repercusión social y sin capacidad de movilización de masas. Por ello para llegar al poder recurrían a los famosos Pronunciamientos, forma de Golpe de Estado muy poco cruento. Es entonces cuando aparecen los “Espadones” militares, normalmente de alta graduación, que se habían destacado en las Guerras Carlistas, y que validos de su prestigio, fueron instrumento de los partidos para llegar a un Gobierno, objetivo que con sus propias fuerzas les hubiera sido imposible alcanzar. En efecto, uno de los grandes políticos del siglo XIX español fue Ramón Narváez, granadino de Loja, conocido peyorativamente como “el Espadón de Loja”.

“Uno de los grandes políticos del siglo XIX español fue Ramón Narváez, granadino de Loja, conocido peyorativamente como “el Espadón de Loja”

P.- Coronel García Sánchez… ¿Cómo era la enseñanza militar en España y cómo lo es ahora, es la idónea para los tiempos que corren?

R.- Durante la Ilustración los militares y los marinos fueron pioneros en las ciencias aplicadas. A lo largo del XIX, aquella tradición continuó en las tareas facultativas estando por delante incluso de la formación Universitaria de forma clara al menos hasta el principio del Siglo XX. La formación de los oficiales ha sido equivalente a una titulación de rango superior. Ahora, inmersos en el Plan Bolonia, la enseñanza en las Fuerzas Armadas ha cambiado por completo, los próximos oficiales que salgan de nuestros centros en el 2015, además de tenientes serán graduados en Ingeniería de Organización Industrial. Estamos orgullosos del enorme esfuerzo que están haciendo los cadetes, que cursan 76 créditos anuales mientras que un alumno de la Universidad cursa 60.

P.- Desde la perspectiva de que el Ejército de España es la institución mejor valorada por la ciudadanía española, ustedes a hacer su trabajo con profesionalidad y acierto, gusto de preguntarle lo siguiente y porque ya han existido en este país desajustes políticos que no se deben de repetir jamás… ¿No es tiempo de destructores de la patria ni de salvadores de la patria, sino que es el tiempo exacto de trabajar por el pueblo español y su prosperidad en todo sus sentidos?

R.- Efectivamente hubo un largo tiempo, de “tradición pretoriana” en la que los Ejércitos, bajo la superioridad moral que les confería la sangre vertida, usurpaban el poder en beneficio de su concepto de bien común. Actuando muchas veces impulsados o manipulados por intereses de clase o de partido. En las sociedades democráticas, los ejércitos carecen de voz política propia, estando subordinados al poder de la mayoría. Esa es la servidumbre y grandeza militar. En estos tiempos de crisis, no nos corresponde a los militares señalar culpables o indicar políticas. Nos toca ser ejemplares, intentar ajustarnos a los recortes y arrimar el hombro, como están haciendo muchos españoles, yo diría que la mayoría. En cuanto a la valoración que hacen esas encuestas, nos avala además nuestro prestigio en el exterior, donde los militares han cumplido los compromisos adquiridos y las misiones asignadas por el Gobierno del PSOE o del PP. Habría que añadir, que en estos despliegues y operaciones fuera, no se han producido comportamientos deshonrosos que haya que lamentar; cosa que no pueden decir todas las naciones.

P.- ¿Y por qué los militares nunca expresan sus opiniones políticas en los foros públicos y sí lo hacen en los privados?

R.- Supongo que cualquier manifestación política hecha desde lo alto de un carro de combate puede ser considerada como una amenaza. Los militares tenemos restringidas algunas libertades, lo que no quita que a nivel individual haya de todo, gente de derechas y gente de izquierdas. Yo creo que aunque de todas las tendencias, impera la moderación y en cualquier caso esas cuestiones se quedan a la entrada del cuartel. Es también una cuestión de disciplina y sentido del deber; tratamos de hacer lo que nos corresponde hacer, aunque no nos guste la orden o estemos en desacuerdo con ella, poniendo además todo de nuestra parte, como si aquella decisión hubiera sido una idea propia. Se puede discutir y hacer todos los reparos hasta que se toma la decisión. Esa austera obediencia, en contra del propio criterio, pero nunca en contra de la ley, es motivo de orgullo y fundamenta los códigos morales del soldado.

P.- ¿Y cree usted que al Ejército de España, a sus tres ejércitos, la ciudadanía lo debe de conocer mucho mejor?

R.- A diferencia con otros países de Europa, en nuestra historia reciente no hemos tenido la necesidad de proteger del exterior ni la integridad territorial ni nuestras instituciones. En Europa las dos Guerras Mundiales son recuerdo suficiente para apoyar a sus Ejércitos como garantes de su libertad. Nuestra sociedad no siente ninguna amenaza a su seguridad que no sea el terrorismo, y un sector importante de ciudadanos no ve la necesidad de unas Fuerzas Armadas. En cualquier caso esa despreocupación por su defensa se traduce en desinterés hacia sus Ejércitos. Consecuentemente tenemos un déficit en lo que se llama “Cultura de Defensa” y es una preocupación del propio Ministerio, que se canaliza a través de su Dirección de Asuntos Institucionales y de los Cuarteles Generales y que hay que enseñar en las Universidades e incluso los colegios e institutos. El ciudadano tiene la obligación y el derecho a saber que se hace con sus impuestos.

P.- ¿Podemos afirmar que nuestro país (España), posee un ejército moderno, competitivo y operativo?

R.- Esa es una pregunta política; un ejército moderno y operativo es el objetivo de la política de Defensa. Siempre hará falta dinero y los materiales siempre podrán mejorar. Es un problema de óptimos sujetos a muchas restricciones. Los sistemas de armas son caros, evolucionan continuamente, se deterioran con el tiempo y pueden llegar a ser obsoletos. A los militares nos corresponde sacar el máximo rendimiento a los recursos disponibles y no discutir acerca de su idoneidad. De nuevo es una cuestión de disciplina y responsabilidad. Digamos que nuestras capacidades están dimensionadas a nuestras amenazas, nuestros compromisos y nuestra riqueza. Es el Gobierno y el Parlamento el escenario donde se asignan prioridades.

P.- Coronel García Sánchez… ¿Las labores del Madoc son fundamentales para el Ejército de España?

R.- El MADOC es una estructura fundamental, integra bajo un único mando todas las responsabilidades relacionadas con la preparación para el combate. En el MADOC se organiza la enseñanza de todos los conocimientos militares, se gestionan todos los cursos y academias, se analiza continuamente la manera de combatir, el modo de utilizar las armas y los equipos, la forma de organizar las Unidades, los materiales nuevos, las lecciones aprendidas en operaciones, se sigue de cerca lo que hacen los ejércitos de los países de nuestro entorno, se investiga sobre los problemas que se van a plantear a largo plazo. Las dificultades son muchas y nuestra meta es consolidarnos como referencia intelectual y ser el motor de cualquier transformación.

P.- Usted es gran aficionado a los toros y preguntarle por la supresión de la fiesta nacional es obvia su respuesta, pero yo le pregunto… ¿Y por qué no se deben de suprimir las corridas de toros?

R.- Los Toros son una de las manifestaciones culturales más sublimes que España puede ofrecer al Mundo. Dejando aparte la importancia económica que tiene todo lo que rodea al Toro, es la parte de espectáculo y Cultura que posee la Fiesta Nacional lo que, junto con el Flamenco, es peculiar y casi exclusivo de España. El toro está metido dentro del “alma” española, aunque ahora algunos no lo sepan o lo quieran saber. Los antitaurinos suelen hacer referencia a la crueldad del Toreo y a la defensa del toro como animal torturado, etc. Respetando que la Fiesta es un espectáculo cruento (aunque en ningún caso cruel), se les podía decir a esos antitaurinos que se pasen por cualquier Ganadería de Bravo para comprobar el cariño como es tratado el toro desde su nacimiento hasta su lidia. No hay nadie más defensor del toro que los taurinos (en realidad a una buena parte de antis les importa muy poco el toro y sus críticas pretenden otros fines que están en la mente de todos). Por otra parte, dado que el toro de Lidia no es bueno como raza de carne y mucho menos de leche, puede decirse sin problema que esta especie estaría extinguida hace mucho tiempo como ocurrió con su antecesor el Uro.

P.- Usted es abulense, nacido en Candeleda (Avila), la Castilla más central, más vieja y más castellana… ¿Y de dónde le llega su afición al flamenco? ¿Camarón y cierra España?

R.- Mi pueblo, Candeleda, está en una comarca, lindante con Toledo y Cáceres, por tanto con la otra Castilla y Extremadura, que es “El Valle del Tiétar”, conocido como “la Andalucía de Ávila”. No sé si esta circunstancia es la que hace que allí exista una gran afición al Toro y también al Flamenco, aunque pienso que sobre todo el Toro, como he indicado, está metido en el alma de todo español.

P.- Lleva usted luengos años viviendo en Granada y, supongo, que se sentirá algo de granadino… ¿Cuál es su opinión sobre Granada, y sin que se sienta que tiene que poner a esta ciudad y su provincia por las nubes?

R.-Puedo decir, sin ánimo de halagar a Granada y a los granaínos, que de todos los destinos que he tenido a lo largo de mi vida militar (y han sido unos cuantos), la mejor tierra para vivir es, sin duda, Granada. El clima de Granada es maravilloso. Por otra parte, puedo manifestar que la “malafollá” granaína no es cierta. Por toda España podemos encontrar gente a la que se le puede llamar así y, por el contrario, yo he conocido aquí gente de un calado humano extraordinario, entre ellos alguno de los que considero de mis mejores amigos.

P.- Coronel García Sánchez, para finalizar una curiosidad… ¿Y en qué está usted investigando en la actualidad y que será, supongo, materia para sus artículos y publicaciones?

R.- Estoy trabajando en varios temas históricos a la vez: tengo bastante avanzados una “Historia del Ejército Republicano durante la Guerra Civil Española”, una “Historia de los Validos, Secretarios de Estado, Ministros y Presidentes de Gobierno desde 1450 hasta la actualidad” y otros estudios sobre “El maquis en España”, “Las Guerras de Marruecos”, etc. Pero lo que estoy a punto de terminar es un trabajo muy detallado sobre “Los Grandes de España de 1520”, y que es una historia sobre las 25 familias que en 1520 fueron elevadas a la categoría de Grandes de España por el Rey y Emperador Carlos I (Alba, Medinaceli, Osuna, Medina-Sidonia, etc). Todo lo cual pongo, con mucho gusto, a disposición suya y de sus lectores.

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