Las Tropas de Misiles Estratégicos de Rusia (TME) planean aumentar la fabricación y el desarrollo de nuevos cohetes. Así lo comunicó el Comandante de las TME, teniente general Sergei Karakáiev.

Mientras tanto, es posible que los ritmos de adquisición de nuevos misiles sean más lentos que la retirada del servicio operacional de los vectores fabricados en la época soviética cuya vida útil ya ha expirado.

Según Sergei Karakáiev, el componente terrestre de las fuerzas nucleares estratégicas de Rusia debe estar integrado por dos elementos. De este modo, Karakáiev confirmó la estrategia de desarrollo de las Tropas de Misiles Estratégicos de Rusia, ya pronosticado por expertos.

Los sistemas de misiles emplazados en plataformas móviles junto con los misiles balísticos con base en mar constituyen el primer componente y están destinados para asestar el golpe de represalia. Esta táctica supone el lanzamiento de misiles balísticos después de que algunas cabezas nucleares alcancen sus blancos.El  objetivo es descartar un lanzamiento ante una falsa alarma.

El segundo componente son los misiles estacionados en silos. Según Karakáiev, estos misiles se lanzan al recibir la señal de alerta transmitido por los radares o satélites, antes de que las ojivas nucleares del enemigo impacten los objetivos.

Los misiles estacionados en silos son vulnerables ante un eventual primer ataque, aunque es bastante difícil interceptarlos una vez lanzados. 
Según Karakáiev, en la década de los 2010, los misiles Topol-M y Yars en plataformas móviles y estacionados en silos serán el núcleo del componente terrestre de las fuerzas nucleares estratégicas de Rusia.

A partir de 2012, Rusia dejará de producir misiles Topol-M, después de completar con los mismos los arsenales de la división de las TME, acantonada en Tatíschevo, en el marco de su modernización, informó Karakáiev .

Al mismo tiempo, continuará el reemplazo de los misiles monobloque por los Yars, capaces de destruir varios blancos a la vez.

El Comandante de las TME mencionó “un nuevo misil balístico intercontinental de clase media con ojiva de nuevo tipo que sería incorporado en los arsenales en 2015”.

Es posible que sea la versión modernizada del Topol. Pero hoy en día, es prematuro hacer pronósticos al respecto.

Aparte de los Topol-M y Yars, Rusia planea desarrollar también misil balístico intercontinental de combustible líquido que será emplazado en silos.
Durante casi un año, este misil hipotético suscitó agudas polémicas en los medios noticiosos. Yuri Solomónov, director general del Instituto de Termotecnia de Moscú, diseñador de misiles de combustible sólido -Topol, Yars, Bulavá- en reiteradas ocasiones se opuso a la introducción de los misiles de propelente líquido en los arsenales de las TME.

El general Karakáiev agregó que al ser disparado, el nuevo misil puede pesar unas 100 toneladas y va a reemplazar al famoso R-36M2 Voivoda que todo el mundo conoce bajo el nombre de SS-18 Satanas, con peso de despegue de más de 210 toneladas.

Además, según Karakáiev, el nuevo misil de combustible líquido,permitirá a las TME desarrollar “armas estratégicas de precisión con ojivas convencionales de alcance prácticamente global”. Hoy en día, EEUU está desarrollando tales sistemas para los misiles balísticos emplazados en submarinos Trident II, en el marco del concepto PGS (Ataque Inmediato Global).

Según Karakáiev, si Washington continúa desarrollando estos sistemas, Rusia desplegará su versión de misiles capaces de lanzar “ataque inmediato global”.

Karakáiev dijo que las tendencias positivas en la modernización del sistema de defensa antimisiles de Rusia permitirán incorporar  los misiles modernos a los arsenales de las TME un 60% para 2016 y un 98% hacia 2021. A título de comparación, diremos que en 2011 esta cifra fue del 25%.

“Nuevos sistemas” están compuestos por los ya mencionados Topol-M y Yars, así como por los misiles que están en proceso de diseño. El ritmo de su desarrollo es alto, pero los vectores fabricados en la época soviética se retiran del servicio operacional con una rapidez aun mayor.

La cantidad de los R-36 y UR-100 no es grande, menos de 100 unidades, pero un 80% de las ojivas nucleares de las TME están emplazadas en estos misiles. Los R-36 deben retirarse del servicio operacional hasta 2020 y los UR-100 hasta 2017, según Karakáiev.

Así las cosas, ¿a costa de qué irá aumentando la parte de nuevos vectores, según lo anunciado por el Comandante de las TME? ¿A costa de la puesta en servicio operacional de los nuevos misiles o de la retirada de los obsoletos?

Hoy en día, tan sólo la planta de Votkinsk (República de Udmurtia, en el seno de la Federación Rusa) fabrica los misiles estratégicos. Pero su capacidad es limitada.

Mientras tanto, la cuestión planteada a Karakáiev sobre la dinámica del número total de las ojivas nucleares se quedó sin respuesta.

Mención aparte merece la declaración de Karakáiev sobre la posibilidad de incrementar el potencial de las TME en las condiciones de fuerza mayor.
Se puede interpretarla como una alusión a la posibilidad de almacenar las ojivas adicionales o al llamado "potencial recuperable" que puede ser instalado en los nuevos sistemas de misiles.

Es decir, los misiles se ponen en servicio operacional con las ojivas en activo cuyo número es menor que el máximo autorizado, tal como lo estipulan los tratados internacionales.

En caso de una alerta hipotética, en interés de la seguridad nacional se puede incrementar el número de ojivas desplegadas.

Así las cosas, una vez iniciado en Rusia el desarrollo de los nuevos misiles de propelente líquido, varios expertos propusieron desplegar estos misiles con un número reducido de ojivas nucleares para no alterar el equilibrio entre el número autorizado de las ojivas instaladas en varios vectores.

RIA Novosti