Buques de la Armada Española rumbo a Líbano. Archivo.El Ministerio de Defensa y la Armada están confiando en los últimos tiempos a las unidades de la Marina con base en Ferrol las principales misiones, tanto desde el punto de vista de operaciones reales en escenarios de conflicto como en iniciativas de carácter estratégico.

En este último apartado se encuentra el recién iniciado despliegue del buque de aprovisionamiento en combate (BAC) Cantabria durante casi un año con la Marina de Australia.

Desde el punto de vista estrictamente militar, servirá para que la unidad acumule en un ejercicio unos doscientos días de mar, calendario que sería imposible de abordar si permaneciese en su base del Arsenal, dados los fuertes recortes presupuestarios.

La otra pata de la misión es de carácter industrial, para apoyar las posibilidades de que Navantia logre carga de trabajo. De hecho, desde la Armada se deja claro que este desplazamiento servirá «a la Real Marina Australiana para aumentar su adiestramiento y evaluar las capacidades del Cantabria con vistas al reemplazo de sus buques de apoyo logístico, por lo que este despliegue permitirá una detallada evaluación de sus capacidades como posible candidato al programa de obtención de los futuros buques de aprovisionamiento australianos». Pero el abanico de operativos es mucho más amplio. Es habitual ya la presencia de unidades con base en Ferrol en la operación Atalanta contra la piratería, misión lanzada por la Unión Europea y uno de los principales focos de interés para el Gobierno de España. Durante el pasado ejercicio dos buques con base en Ferrol mandaron el operativo. Primero fue el buque de aprovisionamiento en combate (BAC) Patiño; luego, la fragata F-104, la más moderna de la Armada hasta que entre en servicio la F-105.

A estas actividades hay que sumar, además, integraciones puntuales de las fragatas de la clase F-100 con operativos de la OTAN, como la misión antiterrorista Active Endeavour.

lavozdegalicia.es