Portaaviones Príncipe de Asturias de la Armada EspañolaPocas travesías fueron tan tristes para la Armada en su historia reciente como la última del portaaviones «Príncipe de Asturias»: Rota-Ferrol, unas 700 millas náuticas para culminar 25 años al servicio de España. El «PdA», como se conoce en el argot militar al buque insignia español, será dado de baja oficialmente el próximo mes. Su dotación aún no se lo cree. O, mejor dicho, no se lo quiere creer.

Son los últimos del «Príncipe de Asturias», los 216 marinos -de una dotación habitual de 596- que realizaron del miércoles al viernes este último trayecto «fantasma». Sin aviones de combate Harrier, sin helicópteros, sin capilla, sin gimnasio, con sus misiles encajonados para su traslado al arsenal de Ferrol... habiéndose «repartido» otros buques de la Armada algunos de los 66.000 objetos catalogados en el portaaviones que devolvió el orgullo a la Armada a finales de la década de los ochenta. Alguno hasta ha requerido ya el tirador de cerveza de la cámara de oficiales.

Es medianoche del viernes y en la inmensa oscuridad y soledad del puente de mando, su último comandante, el capitán de navío Alfredo Rodríguez Fariñas, muestra emocionado los acaecimientos del cuaderno de bitácoras del «Príncipe de Asturias». Así se registró la última partida de la Base Naval de Rota: «De 10.15 a 11.39. Comienza la singladura de buen cariz, con cielos despejados, horizontes claros, viento fresquito del NW y marejada, saliendo a la mar para efectuar tránsito a Ferrol para la inmovilización previa a la baja en la Armada [...]».

Ahora estos marinos -muchos de los cuales no tienen asignado destino alguno con la consecuente reducción de sueldo que deben afrontar- deberán concluir la misión asignada

por el Estado Mayor de la Armada cuando el pasado mes de junio comenzó a sopesar la baja del buque insignia de la Armada dado cuenta el coste que supone su mantenimiento (unos cien millones de euros anuales) en un contexto de reducción de presupuesto.

Desarme de equipos, transporte de sus turbinas y maquinaria, eliminación de documentos sensibles para la seguridad, traslado de los misiles, extracción de sus cámaras de oficiales a algún museo naval,... serán parte del arduo trabajo que tiene lugar desde hoy mismo en la Estación Naval de la Graña y desde el martes en el astillero de Navantia en Ferrol con el 7 de marzo como fecha límite para su finalización.

Uno de los ilustres pasajeros en esta última travesía del «Príncipe de Asturias» -de la que es testigo ABC- es el almirante, en situación de segunda reserva, Alfonso León, quien fuera el primer comandante de este portaaviones construido en Ferrol por el astillero nacional Bazán (ahora Navantia) y asignado a la Armada el 30 de mayo de 1988: «Su desguace es un craso error. Un portaaviones como el "Príncipe de Asturias" permitía a la Armada española tener un grupo de combate operativo puro con una fuerte entidad disuasoria».

El temido desguace

El buque de proyección estratégica «Juan Carlos I» tomará el relevo del «Príncipe de Asturias» como buque insignia de la Armada española una vez se oficialice la baja del portaaviones. Sus características son diferentes al portaaviones: velocidad inferior, menor proyección de aviones de combate aunque podrá realizar un mayor número de operaciones dada cuenta su versatilidad.

«Desguace». Esa es la palabra maldita entre los miembros de la última dotación del portaaviones. El final que nadie desea. Salvo una venta «in extremis» improbable -Navantia ha estado sondeando hasta última hora a la India-, el desguace en otro país (Rumanía, por ejemplo)parece ser el destino más probable del hasta ahora buque insignia de la Armada española. Once de la mañana. 8 de febrero de 2013. «Para máquinas. Estribor empujando al sur. Babor empujando a las tres», ordena el comandante Fariñas. Es el fin de la última estela del portaaviones «Príncipe de Asturias».

abc.es