Dornier 17 de la Luftwaffe en la Segunda Guerra MundialEste viernes empezaron los trabajos para recuperar del fondo del Canal de la Mancha una aeronave de la Segunda Guerra Mundial. El Dornier 17 que yace junto a la costa de Kent, en el este de Reino Unido, será rescatado del fondo del agua. Será sólo el comienzo de un proyecto de restauración que llevará dos años y estará a cargo del Museo de la RAF (Fuerza Aérea Británica).

Corría el verano de 1940 y Gran Bretaña se hallaba sola en Europa contra el éxito militar alemán, aparentemente imparable. Durante semanas, filas y filas de aviones alemanes cruzaron la costa inglesa, con órdenes de destruir la RAF y allanar el camino para una invasión nazi.

El Dornier 17 es uno de los pilares de las flotas de bombarderos alemanes encargados de librar lo que el primer ministro, Winston Churchill, luego bautizaría como la Batalla de Inglaterra. Originalmente diseñado como un avión de reconocimiento rápido, delgado y fácil de manejar, había sido convertido por la Luftwaffe a mediados de la década de 1930 en un bombardero medio.

Hoy Gerhard Krems es el último hombre vivo en haber volado un Dornier. Fue un piloto muy condecorado que voló 250 misiones de este bombardeo entre 1940 y 1944, 39 de ellas durante la Batalla de Inglaterra.

La mayor parte de su servicio fue en aviones Heinkel, pero comenzó volando Dorniers. "Parte de la formación de reconocimiento volaba a baja altura", cuenta mientra hojea sus fotografías de la guerra en su apartamento de Berlín.

"Y el Dornier 17 era el mejor avión de bajo vuelo. Permite volar muy cerca del suelo. Este soy yo pilotando uno. Usted puede ver lo bajo que voy. Las copas de los árboles están por encima de mí".

Gerhard KremsKrems recuerda al Dornier como un avión muy bueno. "Me dio una impresión fantástica en comparación con los otros aviones. Parecía diferente, y sólo más tarde me di cuenta de por qué. Era ágil, muy delgado y elegante, muy elegante. Pero uno sólo se da cuenta de todo lo elegante que es al verlo volar. Rápidamente se le puso un apodo muy adecuado: der fliegende bleistift, el lápiz volador ".

El teniente británico William Walker fue otro veterano de la batalla. Murió el año pasado a los 99 años.

La primera vez que vio a un Dornier, le contó a la BBC poco antes de morir, acababa de unirse a su escuadrón y todavía estaba en proceso de formación.

"Éramos yo y otro practicante dirigidos por un piloto de operaciones. De repente recibimos un mensaje en la radio de que había un enemigo en la zona y nos dieron instrucciones de alcanzarlo.
Yo sólo había volado un Spitfire durante cinco horas. De todos modos, lo derribamos y yo lo vi estrellarse en el Mar del Norte".

Pero más de 70 años después de las grandes batallas aéreas que salvaron a Gran Bretaña, se creía que ningún Dornier 17 había sobrevivido.

Hasta que, hace cinco años, un equipo de buzos descubrió los restos de un avión, recostado a 15 metros de profundidad en el banco de arena de Goodwin Sands. Estudios posteriores confirmaron que era un Dornier 17, casi entero.

El museo de la RAF decidió rescatarlo y ponerlo en exhibición en su base de Hendon, en las afueras de Londres. Para ello gastará medio millón de libras, unos US$780 millones.

Para Chris Goss, un historiador especializado en aviones militares, el hallazgo es "históricamente fantástico".

"Este avión va a ser el único de su tipo en el mundo. Hay pequeños trozos y piezas. El Museo de la RAF tiene un fragmento de una cola, por ejemplo, pero este avión está completo Imagen del Dornier Do-17 que está bajo las aguas del Canaly por lo tanto su precio desde un punto de vista histórico es incalculable".

Se cree que el avión, que se estrelló el 26 de agosto de 1940, fue derribado por un caza de la RAF llamado Boulton-Paul Defiant.

El avión herido voló hacia el sur, para rápidamente perder fuerza y altura. El piloto trató de llevar el avión hacia abajo en el agua. Pero cuando el ala tocó la superficie, perdió el control y el avión aparentemente volcó. El piloto y el observador sobrevivieron, mientras que los otros dos miembros de la tripulación murieron.

El avión se hundió hasta el fondo, donde pronto fue cubierto por arenas movedizas.

Jugo de limón

Las imágenes submarinas de los restos muestran que gran parte quedó intacta. Faltan algunas partes: las puertas de la bodega de bombas, el cristal de la cabina, las puertas del tren de aterrizaje. Probablemente éstas fueron arrancadas durante el aterrizaje forzoso. Pero el fuselaje, las alas, los motores y las hélices todavía están allí. Y también el tren de aterrizaje, con los neumáticos completamente inflados.

Pero Bob Peacock, el buzo local y arqueólogo marino que encontró por primera vez los restos del avión y tomó las imágenes, dice que la nave está en un estado delicado y que su elevación y conservación no serán fáciles.

En el Museo Técnico Alemán de Berlín tienen considerable experiencia en rescatar del agua a los aviones de la Segunda Guerra Mundial. El profesor del museo Holger Steinle nos muestra un pedazo de cola de aluminio de un Focke Wulf Condor. Está irreconocible, corroída y unida en gran medida por las lapas y percebes adheridos a ella.

Los Dornier también, dice, estaban hechos de aluminio, que se corroe mucho en el agua de mar. Por eso les advierte a sus colegas británicos que no esperen demasiado. "En 20 o 30 años no quedará nada de ese Dornier. Así que inténtenlo. Pero no sean demasiado optimistas. Háganlo, pero no empiecen a soñar demasiado pronto", avisa.

Sin embargo, Mary Ryan, del Imperial College de Londres, es más optimista. Es la científica a la que el Museo de la RAF le encomendó encontrar una manera de detener la corrosión del avión. Trabajando con un pequeño fragmento ya rescatado, su equipo halló que al sumergirlo en una mezcla de agua dulce y ácido cítrico - más precisamente jugo de limón - se limpia el metal y se detiene la corrosión.

Así, el museo ha construido dos túneles en su centro de conservación equipados con un sistema de boquillas de pulverización. Para los próximos 18 meses las dos mitades de la aeronave - las alas y el fuselaje - estarán empapadas en ácido cítrico durante 10 minutos cada media hora.

Pero primero tienen que conseguir que el avión salga del agua en una sola pieza. Para ello, el museo le pidió a una empresa de salvamento marítimo, Seatech, que diseñara un marco especial que se construirá alrededor del avión bajo el agua. Buzos capaces de operar por tan sólo 45 minutos cuatro veces al día en aguas quietas - cuando el cambio de las mareas y la fuerte corriente en el banco de arena se retrasa temporalmente - tardarán hasta cuatro semanas en completar la tarea.

Luego levantarán la estructura con el avión dentro, la colocarán en una barcaza y la llevarán por tierra por la carretera rumbo a su largo baño de jugo de limón.

Si todo va bien, el avión podría ser expuesto en el plazo de dos años.

bbc.co.uk