Tripulación de un Chinook españolwww.fuerzasmilitares.org (19ENE2014).- Carros, cazas y buques cogiendo polvo en garajes y hangares por la drástica restricción de gasolina. Unidades paralizadas por la disminución de maniobras. Operatividad bajo mínimos. Programas militares en entredicho. Bajada generalizada de gastos de personal: complementos, dietas y sueldo. Privatización de servicios en los cuarteles. Y planes para reducir unos 3.000 efectivos, lo que genera incertidumbre en la tropa y marinería.

La radiografía que dibujan hoy las Fuerzas Armadas es poco alentadora y muy preocupante. El aceite que llega en forma de presupuesto es claramente insuficiente para engrasar la maquinaria de la Defensa. Un mastodonte que se tambalea desde 2008, cuando los sucesivos Gobiernos, atrapados por la crisis y la austeridad, han ido ahogando las partidas anuales hasta reducirlas nada menos que un 30% en cinco años.

El Ministerio dispondrá este año de 5.742 millones de euros, mientras que en 2008 tenía 8.494 millones. Un tercio menos de dinero pese a tener una estructura similar tanto en número de militares (142.000) como en medios materiales. Sólo el gasto de personal se comerá el 75% de las cuentas de 2014, algo insostenible para cualquier Ejército moderno que se precie. Pero lo más relevante es que el presupuesto de este ejercicio será parecido al de 2000, cuando España entró en el euro y el servicio militar todavía era obligatorio.

Con este panorama solo queda hacer malabares para salvar la operatividad y la seguridad de los soldados en el exterior. "Ya estamos al límite, es difícil mantener una defensa con este nivel de dinero y sería peligroso recortar aún más", advirtió en enero pasado el ministro Pedro Morenés en una entrevista a la revista británica 'Jane'. Toda una declaración de intenciones dirigida a sus distinguidos lectores, la industria mundial de la defensa, pero que en España apenas tuvo eco.

De aquellas palabras de Morenés a las cuentas que en noviembre presentó en el Congreso no ha cambiado nada. Es más, la estrechez económica ahoga cada vez más a su departamento bajo la manida frase del Gobierno de que hay que repartir los esfuerzos entre todos. Sin embargo, en el caso de las Fuerzas Armadas, sin tener claro el rumbo que debe seguir la nave a medio plazo. "O se emprende una reestructuración urgente o el modelo actual de parchear a la baja las cuentas cada año va camino del agotamiento, que es lo que vemos ahora", opina el investigador del Instituto Elcano Félix Arteaga.

Lo que "vemos ahora" es para el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Fernando García Sánchez, una situación "compleja y complicada", admitió en octubre en el Congreso. La razón es que las arcas solo dan para cubrir la operatividad en territorio nacional (control del espacio aéreo y marítimo) y garantizar la seguridad de las tropas en el extranjero.

"Salvo estas unidades el resto están a un nivel operativo cercano a cero. Hay menos carburante y maniobras y el mantenimiento del material disminuye. Por ejemplo, ¿qué hacemos ahora con la tropa que sólo está formada para conducir carros de combate? ¿Gastamos para que se reciclen o rediseñamos de una vez las unidades y sus capacidades?", resume el general de División retirado Jorge Ortega, consejero asesor del Grupo Atenea.

El Ejército de Tierra dispone de 16.157 vehículos tácticos y de combate, la Armada 529 y el Aire 384 (el único de los tres que ha recortado ya que tenía 419 unidades). Esta flota volverá a ver mermada su movilidad en 2014 por las drásticas restricciones de gasolina. La estimación es que las Fuerzas Armadas van a consumir 231 millones de litros este curso. Pero para el próximo se han aprobado 77. A nadie se le escapa que perder 154 millones de litros en un año supone renunciar al grueso de los ejercicios habituales.

El gasto en personal salarios, complementos, intendencia, etcétera, que consume el 75% de las cuentas de Defensa, también caerá un 1,8% en 2014, hasta los 4.421 millones. Ante tal volumen de dinero parece insignificante un recorte tan pequeño. Pero 80 millones menos pueden hacer auténticos estragos en el bienestar de los militares.

Las principales quejas que llegan a la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) son la limpieza y la comida de los cuarteles y la reducción de sueldo. A un soldado raso, por ejemplo, que acaba de alistarse y cobra 700 euros o a otro con dos años en el servicio y que llega a los 900, les han quitado la paga extra como a cualquier otro funcionario. Con la diferencia de que los soldados no cobran ni las guardias.

De la tropa a los rangos superiores también se les han ajustado complementos o dietas por cursos y desplazamientos. Un plus que ha causado malestar entre los suboficiales que promocionan (sargentos, brigadas o subtenientes) es la llamada Indemnización por Residencia Eventual.

Los que llevan dos años estudiando han perdido el 80%, unos 500 euros al mes. Así, mientras los suboficiales promocionan en academias alejadas de sus bases tienen que vivir con su sueldo mileurista y pagar ahora casi todo el alquiler.

Intendencia

Los recortes también llegan a la vida en el cuartel. Desde julio todos los militares del Ejército de Tierra deberán pagar el 50% del rancho, 2,80 euros, una medida con la que el ministerio ahorrará 15 millones. Y como la externalización de la limpieza de las bases es costosa, no son pocos los soldados que tienen que barrer sus instalaciones o mirar la hora de la ducha por las restricciones de agua caliente o de la calefacción. Todo un plan de ahorro.

"La tropa está desilusionada porque entraban con unas necesidades cubiertas y unas expectativas de promoción y de pronto ven que nada se cumple", comenta Jorge Bravo, presidente de AUME. "Después está la incertidumbre de los soldados que tienen contratos temporales y temen que no les renueven por algún borrón en su expediente", añade.

Lo cierto es que el plan del Ministerio es dejar la tropa y marinería en 79.000 efectivos, unos 3.000 menos que ahora. Una situación que abre la puerta a los despidos y que tuvo su reflejo en las 1.500 plazas que se convocaron este año para las 42.000 solicitudes presentadas a las Fuerzas Armadas.

Pero frente al plan de ahorro hay otro para hacer caja. El Ministerio ha sacado a subasta pública 8.170 inmuebles en todo el país, el 90% pisos pero también fincas rústicas, solares comerciales y edificios singulares. Con ello recaudó en 2012 44,1 millones y espera ingresar 22 el próximo año.

Otra vía es la venta de material usado como aviones o carros a países emergentes. Una diplomacia comercial que el ministro Morenés está explorando sin descanso. Ha hecho tres grandes viajes en los últimos meses a lugares tan lejanos como Australia. Pero otra cosa son los resultados, ya que las operaciones son largas y complejas. El ejemplo es el portaaviones Príncipe de Asturias, que con 25 años de vida útil será desguazado en diciembre porque no hubo acuerdo con Filipinas, Angola o India.

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