'Príncipe de Asturias'www.fuerzasmilitares.org (13MAY2014).- «Salvar el portaaviones ‘‘Príncipe de Asturias’’, monumento de la España democrática». Bajo este título, un manifiesto impulsado por dos senadores del PP y PSOE y suscrito por representantes de la sociedad civil pretende espolear el debate en torno al presumible destino que aguarda al hasta ahora buque insignia de la Armada Española,dado de baja el pasado 13 de diciembre -tras un cuarto de siglo de servicio- y anclado ahora en Ferrol a la espera de su desguace ante la ausencia de algún país comprador. Fuentes de Defensa aseguran que «está programado que sea retirado del muelle en 2015».

La Armada angoleña, indonesia o de Brasil mostraron interéspor hacerse con el portaaviones español, informan a ABC fuentes de la constructora naval estatal Navantia que, junto al Ministerio de Defensa, ha intentado buscar un punto final más beneficioso para el portaaviones «Príncipe de Asturias». Pero ninguna gestión ha cristalizado en negociaciones concretas.

En el seno del Ceseden

Ahora, una iniciativa civil pretende evitar la venta al peso de chatarra del buque y buscar algún tipo de «función museística» y de«reclamo turístico» como sucede en otros países (Reino Unido, EE.UU.,...) donde, todo hay que decirlo, la cultura de defensa y la exaltación de símbolos patrios relacionados con sus ejércitos tiene más ímpetu institucional y social que en España.

El manifiesto ha sido rubricado por los senadores Manuel Altava Lavall (PP) y Emilio Álvarez Villazán (PSOE), también por la diputada María Isabel Pozuelo (PSOE) y otros once profesionales civiles del XXXIV Curso de Defensa Nacional del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden), institución dependiente del Ministerio de Defensa que trata de acercar la realidad militar a la sociedad. Ahora podrá ser firmado por todo ciudadano que lo desee.

Dos ideas claras traslada el texto del manifiesto. La primera: en ningún caso cuestiona la decisión tomada por el Ministerio de Defensa en 2012 de ordenar la baja del «Príncipe de Asturias» por el alto coste de su mantenimiento en activo (100 millones de euros anuales) y con un escenario presupuestario menguante por la coyuntura económica (el presupuesto militar se ha reducido un 32 por ciento desde el inicio de la crisis). Así, se puede leer: «Desde una perspectiva de planificación económica, o incluso de defensa, no tenemos nada que objetar aquí. Es una decisión que respetamos y que corresponde a profesionales, responsables y gestores de la Defensa».

Lugar de la memoria

Segunda idea: buscar una salida honrosa y, por qué no, rentable también -«con imaginación e iniciativa»- para el primer portaaviones español de la democracia, que podría asumir funciones museísticas en algún puerto de España o ejercer de reclamo turístico «idóneo para albergar múltiples tipos de actividades en las que podría participar un gran público».

En este punto, el manifiesto subraya el valor simbólico del portaaviones «Príncipe de Asturias», un buque militar cuyo nombre primigenio era «Almirante Carrero Blanco» y que el devenir histórico llevó a su botadura en 1982 con la designación del Heredero de la Corona.

«Se trata, al menos, de mantenerlo como un lugar de nuestra mejor memoria, la de la España reciente, la de la España que comenzó con la Transición». «Un auténtico castillo flotante» que recuerde «lo mucho que los españoles hemos conseguido juntos cuando hemos querido y sabido actuar juntos».

Los firmantes de la iniciativa buscan recabar apoyo institucional y empresarial para patrocinar un proyecto de interés que, admiten, se presume difícil en el actual momento económico. Para el senador Altava (PP), la razón de que España no acabe de cuidar sus símbolos es consecuencia de «nuestro devenir histórico. El hecho de haber tenido una Guerra Civil y no una Segunda Guerra Mundial acaso sea una de las causas». Por su parte, el senador Álvarez Villazán (PSOE) reconoce que «hay que hacer pedagogía para que determinados símbolos del ámbito militar de nuestra democracia tengan su reconocimiento».

«Esta nave debe ser vista en realidad como el monumento simbólico representativo de la España de mayor progreso económico y social de nuestra Historia», dice el manifiesto.

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