Partidarios del www.fuerzasmilitares.org (09SEP2014).- Faltan nueve días para el referendo, en el que 4,2 millones de votantes de esta región del norte podrán responder a la pregunta "¿Debe ser Escocia un país independiente? Sí/No?".

Desde que se convocó la consulta, en 2012, e incluso desde mucho antes, los partidarios de la independencia eran minoría. Pero el domingo el diario The Times lanzó la bomba: un sondeo encargado al instituto YouGov los situaba en cabeza por dos puntos (51%-49%).

La élite política de Londres, lo que en el argot se llama simplemente Westminster, parece haber sido tomada completamente por sorpresa por el auge de los independentistas escoceses en las últimas semanas. Así como hay bancos y grandes empresas que han preparado planes de contingencia, el Gobierno de Cameron no ha preparado ningún escenario en el caso de una victoria del sí en el referendo.

Sin embargo, la secesión de Escocia no solo tendría un gran impacto económico y geopolítico, con consecuencias en la Unión Europea y especialmente en países con tensiones territoriales como España, sino que pondría al propio Westminster patas arriba.

La víctima inmediata podría ser Cameron. Con casi tantos enemigos dentro como fuera de sus filas, los medios británicos creen que el ala derecha del Partido Conservador aprovecharía la crisis para presionar por su dimisión y afrontar las elecciones de 2015 con otro candidato, porque para los tories sería traumático que Reino Unido se rompiera con un primer ministro de su partido.

A medio plazo, sin embargo, los más perjudicados por la secesión serían los laboristas, porque eso les privaría de una cuarentena de diputados elegidos en Escocia, donde la presencia de los conservadores en las elecciones legislativas suele ser irrelevante. Ello haría más fácil que los tories se hicieran a menudo con la mayoría absoluta en Westminster.

Ofensiva.

Para tratar de torcer el rumbo del referendo, el ministro de Finanzas, el conservador George Osborne, salió inmediatamente a prometer que cederían nuevas competencias al gobierno regional si los escoceses votaban "no".

También los laboristas asumieron el trabajo de impulsar el "no", al detallar un calendario para la transferencia de más competencias a la región si los escoceses rechazan la independencia. El encargado de exponer los planes fue el ex primer ministro británico Gordon Brown, escocés de nacimiento y una de las figuras más creíbles del campo unionista, donde los conservadores de Cameron, sin apenas presencia política en Escocia, son vistos más bien como una carga.

En un acto en Midlothian, Brown precisó que, de ganar el "no" el 18 de septiembre, al día siguiente se empezaría a redactar "la ley de Escocia", para transferir competencias fiscales y de servicios públicos.

Conservadores, laboristas y liberales han defendido la permanencia de Escocia en el Reino Unido frente a la opción separatista propugnada por el Partido Nacionalista Escocés (SNP) de Alex Salmond, que ganó las elecciones autonómicas de 2011 por mayoría absoluta con la promesa de convocar a este referendo.

Desde el campo independentista, un portavoz de la campaña "Sí Escocia", Bob Thomson, desestimó la propuesta presentada por ser "presa del pánico y la desesperación" ante el avance del "sí" en las encuestas.

"Después de no lograr asustar a los escoceses, la próxima etapa es claramente tratar de comprarnos", dijo Salmond, que a lo largo de la campaña ha denunciado las tentativas de Londres de aterrorizar a los votantes con las consecuencias negativas que tendría la independencia.

Famosos ya votan

El actor Sean Connery, el escritor Irvine Welsh y el director de cine Ken Loach adelantaron que votarán el "Sí" a la independencia. En cambio, los cantantes Rod Stewart y David Bowie, la actriz Emma Thomson y el director técnico Alex Ferguson prefieren mantener la unión.

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